Volkswagen y Porsche registraron una fuerte caída en bolsa tras anunciar una revisión a la baja de sus pronósticos de beneficio. El impacto fue inmediato en el mercado de Fráncfort, donde las acciones de ambas compañías sufrieron pérdidas significativas. Esta decisión estratégica, motivada por cambios en sus planes de producción y rentabilidad, generó preocupación entre los inversores y analistas financieros.
Porsche SE, que agrupa las participaciones en el grupo Volkswagen y en el fabricante de deportivos, cedió un 8,2 %, situándose en 32,26 euros. Por su parte, Porsche bajó un 7,2 %, hasta 40,53 euros, mientras que Volkswagen cayó un 7,1 %, cerrando en 90,38 euros. Estas cifras reflejan el nerviosismo del mercado ante la nueva orientación de ambas marcas, especialmente en lo que respecta a la producción de vehículos con motor de combustión.
El giro estratégico de Porsche, que ha decidido mantener modelos con motor de combustión y abandonar algunos proyectos eléctricos, ha tenido un efecto directo en los resultados operativos del grupo Volkswagen. Se estima que esta decisión lastrará el resultado operativo del grupo en 5.100 millones de euros durante el presente año. Esta cifra incluye depreciaciones y provisiones relacionadas con los cambios en los planes de producto.
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Volkswagen también revisó sus expectativas de rentabilidad operativa sobre la facturación para 2025, reduciéndolas del rango anterior de entre el 4 y el 5 % a una nueva estimación de entre el 2 y el 3 %. Además, la compañía pronostica que no tendrá flujo de caja neto en su división automovilística este año, cuando anteriormente se esperaba un rango de entre 1.000 y 3.000 millones de euros.
Porsche, que ha perdido una tercera parte de su valor en bolsa en lo que va de año, dejó de cotizar en el selectivo DAX 40 y pasó a formar parte del índice MDAX, que agrupa empresas medianas. Esta salida del índice principal refleja el deterioro de su posición en el mercado bursátil alemán, afectado por la caída de ventas en mercados clave como China y Estados Unidos.
La rentabilidad sobre las ventas de Porsche también se ha visto afectada. Para este año, la compañía prevé una rentabilidad de apenas el 2 %, muy por debajo del rango anterior de entre el 5 y el 7 %. A medio plazo, entre 2026 y 2030, Porsche aspira a alcanzar una rentabilidad de entre el 10 y el 15 %, aunque esta meta también representa una reducción frente a las expectativas previas.
Otras compañías automovilísticas alemanas también se vieron afectadas por el anuncio. Mercedes-Benz perdió un 1,3 %, hasta 50,79 euros, mientras que BMW descendió un 1,1 %, cerrando en 82,34 euros. Estos movimientos reflejan una reacción generalizada del sector ante los desafíos que enfrentan las marcas tradicionales en su transición hacia modelos más sostenibles.
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Los analistas financieros han respondido con cautela ante los cambios. Deutsche Bank Research redujo la cotización objetivo de Volkswagen de 125 a 120 euros, aunque mantuvo su recomendación de compra. Esta decisión sugiere que, a pesar de los ajustes, aún existe confianza en la capacidad de recuperación del grupo a largo plazo.
La situación actual de Volkswagen y Porsche pone de manifiesto las tensiones que enfrentan los fabricantes de automóviles en un entorno de transformación tecnológica y cambios en la demanda del mercado. La apuesta por mantener motores de combustión, en lugar de acelerar la electrificación, podría tener implicaciones profundas en su competitividad futura y en la percepción de los inversores.

