Mazda ha presentado la tercera generación del CX-5, un modelo que llega con un diseño más moderno y con la tecnología como protagonista, el crossover incorpora pantallas de gran tamaño, conectividad avanzada y asistentes de última generación, consolidándose como una de las propuestas más completas de su segmento.
La nueva CX-5 apuesta por una experiencia digital renovada, prescinde del habitual conjunto de botones físicos y se centra en una interfaz dominada por pantallas de 12,9 y 15,6 pulgadas, además integra Google Built-In y actualizaciones OTA, lo que garantiza un sistema siempre actualizado y conectado.
El diseño exterior mantiene la esencia de Mazda pero con líneas más estilizadas, el modelo crece ligeramente en dimensiones y ofrece una presencia más robusta, mientras que en el interior se aprecia un ambiente minimalista con acabados de calidad y una disposición pensada para la comodidad del conductor y los pasajeros.
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Bajo el capó, la CX-5 conserva el motor de gasolina Skyactiv-G de 2,5 litros asociado a una transmisión automática, una mecánica que ha demostrado fiabilidad y eficiencia, disponible tanto en versiones de tracción delantera como total, adaptándose a diferentes estilos de conducción.
La gran novedad es la incorporación de la arquitectura electrónica EEA+, que permite una conectividad mejorada y asistentes de conducción más capaces, esta plataforma abre la puerta a nuevas funciones digitales y refuerza la seguridad activa del vehículo.
Sobre esa base tecnológica se asienta la renovada interfaz HMI, diseñada para ofrecer una experiencia más limpia y coherente, con menús intuitivos y una integración fluida entre las funciones de entretenimiento, navegación y asistencia al conductor.
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La gama contará con cuatro niveles de acabado, cada uno con equipamiento diferenciado que permitirá a los clientes elegir la versión que mejor se adapte a sus necesidades, desde opciones más accesibles hasta configuraciones premium con mayor nivel de confort y tecnología.
En Europa, los precios en Alemania arrancan en 34.990 euros, una cifra competitiva dentro del segmento de crossovers, que posiciona a la CX-5 como una alternativa atractiva frente a rivales consolidados en el mercado.
Con esta tercera generación, Mazda reafirma su compromiso con la innovación y la calidad, ofreciendo un modelo que combina diseño, tecnología y rendimiento, y que se perfila como uno de los lanzamientos más destacados en el panorama automotriz europeo.
Fuente: 32cars.ru


