El mercado automotor en Argentina ha comenzado el mes de marzo con una transformación profunda en sus estructuras comerciales, debido a que la esperada reducción y posterior eliminación de los impuestos internos ha provocado un ajuste inmediato en los valores de lista de los vehículos más exclusivos del país.
Esta medida fiscal impacta directamente en lo que popularmente se conoce como el impuesto al lujo, permitiendo que las terminales automotrices y los importadores oficiales actualicen sus precios a la baja para dinamizar las ventas en un segmento que se encontraba virtualmente paralizado por la presión impositiva.
Las modificaciones en las alícuotas benefician principalmente al universo de los vehículos premium y a los modelos importados de alta gama, donde se han registrado recortes de precios que resultan verdaderamente impactantes para los potenciales compradores de este tipo de unidades.
En algunos casos extremos las bonificaciones y ajustes han llegado a representar una disminución de hasta cincuenta y dos mil dólares respecto al mes anterior, marcando un precedente de corrección de mercado que no se observaba desde hace varios años en el sector.
Los modelos más beneficiados por esta nueva normativa son los SUV de grandes dimensiones y los vehículos deportivos, ya que estas categorías solían estar alcanzadas por la base imponible más alta que elevaba artificialmente los precios de venta al público.
Anteriormente los vehículos que superaban la barrera de los ciento cuatro millones de pesos sufrían una carga fiscal que los volvía inalcanzables para muchos, pero con la flexibilización de este impuesto las marcas ahora pueden ofrecer versiones tope de gama a valores más competitivos.
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Varias compañías del sector ya han comenzado a distribuir sus nuevas listas oficiales entre las redes de concesionarios, buscando captar el interés de aquellos clientes que habían postergado su decisión de compra a la espera de este alivio en la carga tributaria.
Analistas de la industria consideran que este movimiento no solo ayudará a recuperar el volumen de patentamientos en el segmento premium, sino que también generará un efecto de ordenamiento en el resto de las categorías de autos usados y seminuevos.
Con este nuevo escenario tributario el sector automotor busca cerrar el primer trimestre del año con una tendencia positiva, confiando en que la transparencia de precios y la eliminación de distorsiones fiscales impulsen una renovación necesaria del parque automotor nacional.
Fuente: lmneuquen


