Cierra la planta de Toyota más antigua: fin de una era en Brasil, un hito en la historia de Toyota, tras 61 años de operación, la planta de Toyota en São Bernardo do Campo, Brasil, cierra sus puertas definitivamente. Esta fábrica, la primera de la marca fuera de Japón, marcó un hito en la expansión global de Toyota y fue testigo de la producción de vehículos emblemáticos como la Land Cruiser «Bandeirante» y el Corolla.
Inaugurada en 1962, la planta de São Bernardo jugó un papel crucial en el desarrollo de la industria automotriz brasileña. Allí se fabricaron modelos icónicos como la Land Cruiser «Bandeirante», una adaptación local del famoso todoterreno, y los primeros Corolla producidos en Brasil. Además, la planta fue la sede administrativa de Toyota para Brasil y Sudamérica durante décadas.
Sin embargo, con el paso del tiempo, las instalaciones de São Bernardo se fueron quedando obsoletas. En los últimos años, la planta se dedicaba únicamente a la producción de piezas para abastecer a las fábricas más modernas de Toyota en Brasil, como Sorocaba e Indaiatuba.
El cierre de la planta de São Bernardo no fue una decisión abrupta. Se programó con tiempo y se brindó a los 550 operarios la posibilidad de elegir entre un «retiro voluntario» o una «relocalización» en alguna de las otras tres fábricas de Toyota en Brasil.
Un capítulo importante en la historia de Toyota llega a su fin con el cierre de la planta de São Bernardo. Como símbolo de este cierre, la legendaria estampadora Komatsu, una prensa de 1934 que operó durante 60 años en Brasil, regresará a su país de origen para ser exhibida como pieza de museo. La Komatsu fue enviada a Brasil en 1962 y es un símbolo de la transferencia de tecnología y conocimiento que Toyota llevó a cabo en su expansión global.
El cierre de la planta de São Bernardo marca un punto de inflexión para Toyota en Brasil. La compañía se concentra ahora en sus fábricas más modernas y eficientes, y apuesta por la innovación y la tecnología para seguir siendo un líder en la industria automotriz.
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El cierre de la planta de São Bernardo tendrá un impacto en la economía local, con la pérdida de empleos y la reducción de la actividad industrial. Sin embargo, Toyota ha anunciado que seguirá invirtiendo en Brasil y que este cierre no afectará sus planes de futuro en el país.
La planta de São Bernardo deja un legado imborrable en la historia de la industria automotriz brasileña. Durante más de 60 años, fue un símbolo de la innovación, la calidad y el compromiso de Toyota con el país.
El cierre de la planta de São Bernardo marca el final de una era, pero también abre las puertas a un nuevo capítulo para Toyota en Brasil. La compañía está comprometida con el futuro del país y seguirá trabajando para ofrecer productos y servicios de alta calidad a sus clientes.
