La incertidumbre en torno a las políticas comerciales y las condiciones económicas globales ha comenzado a pasar factura a algunos sectores del retail, particularmente a los minoristas de tipo off-price. Un claro ejemplo de esto es la reciente decisión de Ross Stores de retirar su guía anual de ventas y utilidades, en respuesta al cambiante panorama arancelario.
Un contexto desafiante para Ross Stores
Durante la presentación de resultados del primer trimestre, Jim Conroy —CEO de Ross— se refirió a los múltiples factores que están complicando la proyección del negocio: inflación persistente, tensiones geopolíticas y cambios impredecibles en las políticas comerciales. Aunque la compañía importa directamente solo una fracción de su inventario, más del 50% de los productos que comercializa proviene de China. En consecuencia, si los aranceles permanecen en niveles elevados, la rentabilidad de la empresa podría verse comprometida.
Con este telón de fondo, Ross optó por proporcionar únicamente una proyección para el segundo trimestre, dejando de lado cualquier previsión anual. La guía trimestral presentada resultó estar por debajo de las expectativas de los analistas, e incluyó un posible impacto por tarifas de entre 11 y 16 centavos por acción.
La estrategia de Ross ante el nuevo escenario
A pesar de este panorama poco alentador, Conroy recordó a los analistas que el modelo off-price ha sabido capitalizar interrupciones en la cadena de suministro en el pasado, encontrando oportunidades de compra atractivas. Esta vez, dijo, no será la excepción.
Ross está preparado para amortiguar los efectos de los aranceles mediante diversas tácticas. Entre ellas se destacan:
Negociación de precios con proveedores.
Ajustes estratégicos en los precios al consumidor.
Utilización del stock almacenado bajo el modelo “packaway”.
Aprovechamiento de liquidaciones y remanentes.
Según Conroy, “una gran cantidad de productos quedó detenida en China” durante la vigencia de tasas arancelarias del 145%. La reciente reducción de esos aranceles ha reactivado el flujo de inventario, abriendo una ventana para nuevas adquisiciones con precios atractivos.
No obstante, el ejecutivo fue claro al advertir que estos ajustes no evitarán del todo una posible presión a corto plazo sobre la rentabilidad.
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La competencia: reacciones dispares ante las tarifas
Mientras Ross adopta una postura cautelosa, sus competidores TJX Companies (matriz de tiendas como TJ Maxx y Marshalls) y Burlington Stores han decidido mantener sus proyecciones anuales, mostrando mayor confianza en su capacidad de adaptación.
TJX: foco en valor y agilidad comercial
Durante su conferencia trimestral, el CEO de TJX, Ernie Herrman, destacó que la empresa ha sabido sortear los desafíos relacionados con las tarifas gracias a su modelo de compra flexible y enfoque en el valor.
Reconoció que la incertidumbre generada por los aranceles podría llevar a los proveedores a reducir o retrasar sus pedidos, lo que afectaría la disponibilidad de inventario en ciertas categorías. Sin embargo, aseguró que TJX está lista para redireccionar su estrategia de compras hacia otras categorías con mayor potencial de ahorro.
Herrman enfatizó que su única promesa al cliente es ofrecer productos de calidad a precios significativamente más bajos que los de los minoristas tradicionales. Esta premisa ha permitido a TJX negociar ofertas favorables con los proveedores, incluso en medio de la incertidumbre. Según el ejecutivo, esta tendencia se mantendrá durante el trimestre en curso.
Burlington: optimismo con matices
Por su parte, Michael O’Sullivan, CEO de Burlington Stores, adoptó una visión más equilibrada. Admitió que el descenso generalizado del consumo y las presiones inflacionarias podrían frenar el crecimiento de las ventas en el corto plazo. Además, señaló que los cambios súbitos en los aranceles generan volatilidad, provocando escasez en algunas categorías y exceso de stock en otras.
Sin embargo, O’Sullivan considera estos impactos como disrupciones temporales. A medida que los proveedores se adapten y diversifiquen sus fuentes de abastecimiento, el mercado volverá a estabilizarse. En sus palabras: “Los próximos seis a doce meses podrían ser complicados, pero si actuamos con inteligencia, saldremos fortalecidos. De hecho, esperamos estar en mejor posición cuando esto termine.”
La exposición de Ross a China: una debilidad estructural
A diferencia de TJX y Burlington, Ross se enfrenta a un desafío mayor: su alta dependencia de productos provenientes de China. Aunque las importaciones directas son limitadas, el hecho de que más de la mitad de los productos que vende Ross tengan origen chino implica una vulnerabilidad significativa frente a las políticas comerciales estadounidenses.
Esta exposición ha obligado a la compañía a actuar con cautela. Al retirar su guía anual, Ross busca evitar comprometerse con cifras que podrían no ajustarse a la realidad futura, en un contexto de políticas comerciales inestables y una economía global aún en recuperación.
¿Una oportunidad dentro de la crisis?
Aunque los desafíos son evidentes, el escenario actual también presenta una oportunidad estratégica para los retailers off-price. Como lo señalaron los tres ejecutivos, los aranceles y los problemas logísticos pueden derivar en inventarios excedentes en los proveedores, lo que habilita la compra de productos a precios reducidos.
Este modelo ha sido históricamente rentable para las cadenas como Ross, TJX y Burlington. La clave estará en la capacidad de reacción de cada empresa para identificar y aprovechar esas oportunidades, ajustando al mismo tiempo sus estrategias de precios y operaciones.
La ventaja de la flexibilidad en tiempos inciertos
El punto en común entre los distintos actores del sector es claro: la flexibilidad operativa y comercial es más importante que nunca. La posibilidad de cambiar rápidamente de proveedores, ajustar precios según la categoría y adelantarse a las tendencias del mercado son ventajas competitivas clave.
En este sentido, las cadenas off-price tienen un modelo intrínsecamente ágil, que les permite sortear mejor las tormentas económicas. Aun así, la diferencia entre sortearlas o capitalizarlas depende de una buena gestión del riesgo, decisiones rápidas y la capacidad de leer el entorno comercial con precisión.
¿Qué puede esperar el consumidor?
Para los consumidores, estos cambios probablemente no se traduzcan de inmediato en subidas de precios, especialmente en tiendas como Ross, que buscan mantenerse en el segmento de valor. Sin embargo, podría haber cambios en la disponibilidad de productos, con menos variedad en ciertas categorías y más presencia de liquidaciones o saldos.
También es posible que algunos retailers comiencen a aumentar levemente los precios de ciertos productos, para compensar los costos arancelarios. No obstante, como mencionó TJX, la promesa de ofrecer productos más baratos que los de la competencia seguirá siendo el eje central del modelo off-price.
La situación actual plantea retos importantes para el sector minorista off-price, especialmente para empresas como Ross Stores, que enfrentan presiones por su alta exposición a productos de origen chino. Sin embargo, la capacidad de adaptación, el enfoque en la eficiencia y la búsqueda constante de valor pueden permitir a estas compañías no solo superar la crisis, sino salir reforzadas.
La clave está en actuar con rapidez, leer el mercado con inteligencia y mantenerse fiel a la propuesta de valor que las ha hecho exitosas hasta ahora.

