Padres estadounidenses enfrentan mayores gastos escolares en 2025
El regreso a clases de 2025 se ha convertido en una de las temporadas más costosas y estresantes para las familias en Estados Unidos. Una nueva encuesta de CouponFollow reveló que los padres no solo están gastando más que el año pasado, sino que también muchos de ellos han tenido que recurrir a deuda con tarjeta de crédito para cubrir las compras escolares.
De acuerdo con el estudio, los padres estadounidenses gastan en promedio 570 dólares por hijo en artículos de regreso a clases. Este monto incluye ropa, accesorios, útiles, tecnología y gastos relacionados con actividades extracurriculares. Más de la mitad de los padres (54 %) confirmó que el gasto ha aumentado respecto al año anterior, mientras que un 66 % afirmó sentir estrés financiero por estas compras.
Cómo se distribuyen los gastos escolares 2025
La encuesta muestra que los rubros más costosos para las familias son los siguientes:
Ropa y accesorios: 260 dólares por niño.
Actividades extracurriculares y otros pagos: 190 dólares.
Útiles escolares y tecnología: 120 dólares.
El gasto en ropa y accesorios sigue siendo la mayor preocupación para los padres, especialmente porque muchos niños necesitan uniformes, calzado deportivo y ropa adecuada para el cambio de temporada.
Padres recurren a deuda para cubrir el regreso a clases
Uno de los hallazgos más alarmantes es que casi una cuarta parte (23 %) de los padres encuestados declaró haber recurrido a tarjetas de crédito para cubrir las compras escolares. En promedio, las familias endeudadas cargaron alrededor de 350 dólares en sus tarjetas para solventar estos gastos.
Esto refleja cómo el regreso a clases, que tradicionalmente representa un momento de entusiasmo y preparación, se ha convertido en un desafío financiero para millones de hogares.
Factores que explican el aumento de precios en útiles escolares
Los padres encuestados atribuyen el aumento en los precios a varios factores clave:
Inflación general: mencionada por el 69 % de los participantes.
Aumentos en precios por parte de los minoristas: señalados por un 64 %.
Políticas comerciales y aranceles: citados por un 41 %.
Estos factores han elevado el costo de los artículos esenciales, desde los cuadernos hasta las mochilas, además de la tecnología básica como calculadoras o tabletas.
Insatisfacción con los minoristas
Un dato importante que refleja la percepción de los consumidores es que tres de cada cuatro padres (75 %) creen que los minoristas no hacen lo suficiente para abaratar las compras escolares.
Pese a las promociones puntuales y los eventos de descuentos, la mayoría de las familias considera que las rebajas no compensan el fuerte impacto de la inflación y los sobreprecios en productos de alta demanda.
Estrategias de ahorro frente al gasto escolar
Ante este panorama, muchas familias se han visto obligadas a recortar otros gastos para priorizar las compras escolares. Según la encuesta, los principales sacrificios realizados fueron:
Reducir las salidas a comer o pedir comida para llevar (51 %).
Limitar los viajes o vacaciones de verano (36 %).
Cancelar o disminuir suscripciones de streaming y entretenimiento (24 %).
Estos ajustes muestran cómo el regreso a clases no solo afecta el presupuesto educativo, sino también el estilo de vida familiar.
La resiliencia de los padres en tiempos de inflación
A pesar del estrés económico, muchos padres han encontrado maneras de enfrentar la situación con ingenio y creatividad. De acuerdo con CouponFollow, varias familias están optando por:
Comprar ropa y útiles de segunda mano.
Aprovechar descuentos digitales y cupones online.
Reutilizar materiales del año anterior.
Compartir o intercambiar libros y accesorios con otros padres.
Estas prácticas no solo ayudan a reducir costos, sino que también fomentan un consumo más sostenible y responsable.
Un análisis generacional del gasto escolar
El estudio encuestó a 1.000 padres en Estados Unidos en julio de 2025. La edad promedio de los participantes fue de 42 años, con una mayoría femenina (62 %) frente al 38 % de hombres.
Al segmentar por generaciones, los resultados muestran lo siguiente:
Generación X: representa el 35 % de los encuestados.
Millennials: el grupo mayoritario con 61 %.
Generación Z: apenas un 3 %, ya que solo algunos padres jóvenes entran en esta categoría.
El hecho de que los millennials sean mayoría refleja el peso económico de esta generación, que hoy concentra gran parte de las familias en edad escolar.
El costo emocional del regreso a clases
Más allá de los números, el impacto emocional de este gasto excesivo es evidente. Para muchos padres, la temporada de compras escolares ha dejado de ser un momento de ilusión para convertirse en un motivo de ansiedad.
El 66 % que afirmó sentirse financieramente estresado evidencia cómo la inflación afecta de forma directa la calidad de vida de las familias. Este nivel de preocupación puede generar tensión en el hogar y afectar incluso la planificación a futuro.
Comparación con años anteriores
El gasto de 2025 marca un incremento significativo frente al año pasado. Mientras que en 2024 los padres gastaban menos de 500 dólares por hijo, este año la cifra supera los 570 dólares, lo que representa un alza de más del 15 %.
Si la tendencia continúa, los analistas advierten que en los próximos años los gastos escolares podrían convertirse en uno de los rubros más pesados del presupuesto familiar, comparable con los gastos médicos o de vivienda.
Perspectivas hacia el futuro
El informe de CouponFollow destaca que el problema no es coyuntural, sino que responde a una combinación de factores estructurales:
Una inflación que persiste a pesar de los ajustes de política monetaria.
Estrategias comerciales de los minoristas que elevan los márgenes.
Un mercado global afectado por aranceles y cambios en políticas de importación.
Todo ello hace prever que los gastos escolares 2025 podrían seguir siendo un desafío recurrente para los hogares.
El regreso a clases en 2025 ha puesto de relieve una realidad innegable: las familias estadounidenses enfrentan un aumento constante de los gastos escolares y muchas se ven obligadas a endeudarse para cubrirlos.
Aunque los padres han demostrado resiliencia buscando descuentos, reutilizando materiales y haciendo sacrificios, la percepción general es que los minoristas no están brindando suficiente apoyo.
Frente a este panorama, se vuelve imprescindible que tanto el sector privado como las políticas públicas implementen medidas para aliviar la carga financiera de los padres. De lo contrario, la brecha económica entre quienes pueden asumir los costos y quienes deben endeudarse seguirá ampliándose.
