Deloitte ha presentado su análisis y pronósticos para la próxima temporada navideña, anticipando un crecimiento más lento en comparación con el impulso significativo que se observó en años anteriores, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Según la investigación de Deloitte, se espera que las ventas minoristas en el período vacacional, que abarca desde noviembre hasta enero, aumenten entre un 2,3% y un 3,3%. Este incremento es notablemente más bajo en relación con el crecimiento del 4,3% registrado durante el mismo periodo del año pasado. En términos absolutos, esto se traduce en que las ventas totales se prevé que alcancen entre 1,58 y 1,59 billones de dólares.
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Este análisis se basa en datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, que reportó que las ventas minoristas durante el período de noviembre de 2022 a enero de 2023, excluyendo automóviles y gasolina, se situaron en 1,54 billones de dólares. La perspectiva de una desaceleración en el crecimiento se origina en diversos factores económicos y sociales que están afectando a los consumidores y a los minoristas.
Uno de los aspectos clave de este pronóstico es el papel central que desempeñará el comercio electrónico en el crecimiento de las ventas. Deloitte ha señalado que las ventas en línea probablemente aumentarán entre un 7% y un 9% en comparación con el año pasado, lo que equivale a entre 289.000 y 294.000 millones de dólares. Este crecimiento en el espacio digital es significativo, puesto que indica que, a pesar del leve enfriamiento en las ventas minoristas generales, el e-commerce seguirá siendo un componente crucial para los minoristas que busquen maximizar su impacto durante la temporada navideña.
Akur Barua, economista de Deloitte Insights, enfatiza que, aunque el ritmo de aumento de las ventas navideñas podría ser más lento que en años anteriores, hay factores que brindan un apoyo potencial a la resistencia del gasto en esta temporada. Barua menciona que un crecimiento saludable en los ingresos personales disponibles, junto con un mercado laboral estable, puede proporcionar una base sólida para las ventas durante las fiestas. Sin embargo, no todo son buenas noticias. La inflación continúa siendo un factor complejo, actuando tanto como un desafío como una oportunidad para las ventas. Por un lado, la disminución de la inflación puede beneficiar el poder adquisitivo de los consumidores, potencialmente incentivando el gasto. Por otro lado, esta misma disminución podría traducirse en un aumento nominal más bajo en las ventas en términos de dólares, lo que significa que, aunque más consumidores pueden estar comprando, el valor total de sus compras podría no reflejar un crecimiento equivalente.
Otra preocupación significativa que Barua pone de relieve es el aumento de la deuda de las tarjetas de crédito entre los consumidores. A medida que muchos individuos han estado utilizando crédito para financiar sus compras, la creciente carga de la deuda puede afectar su capacidad para gastar en la temporada navideña. Además, hay una posibilidad considerable de que muchos consumidores hayan agotado sus ahorros acumulados durante la pandemia, lo que podría limitar aún más su capacidad de gasto. Estas cuestiones económicas están creando un contexto en el que el crecimiento de las ventas navideñas podría ser menos dinámico que en años recientes.
Un desafío adicional que enfrentarán los minoristas este año es la duración más corta de la temporada navideña. Con solo 27 días entre el Día de Acción de Gracias y Navidad, los minoristas tendrán menos tiempo para atraer a los consumidores y maximizar sus ventas. Esta acortada ventana de oportunidades puede llevar a una mayor competencia entre los minoristas, así como a la necesidad de estrategias de marketing más efectivas y agresivas para captar la atención del público.
El panorama del comercio minorista ha cambiado considerablemente desde la pandemia, y Deloitte señala que se anticipa que las ventas navideñas reflejarán un retorno a niveles de crecimiento más moderados, alineándose con las tendencias observadas en la última década. Esto implica que, aunque muchos consumidores están dispuestos a gastar, la euforia de gastos impulsada por la recuperación económica posterior a la pandemia ha comenzado a moderarse, con los consumidores adoptando un enfoque más consciente y deliberado hacia sus decisiones de compra.
Michael Jeschke, director de Deloitte Consulting LLP y líder en productos minoristas y de consumo, también subraya el papel esencial que el comercio electrónico jugará en esta temporada. A los consumidores les resulta cada vez más atractivo aprovechar las ofertas en línea, lo que les permite maximizar su gasto con la conveniencia que ofrece el acceso digital. Esta tendencia indica que aquellos minoristas que inviertan en sus plataformas de comercio electrónico y que sean capaces de ofrecer experiencias de compra fluidas y atractivas probablemente encontrarán éxito, incluso en un entorno de crecimiento más moderado.
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A medida que nos acercamos a la temporada navideña, el mensaje subyacente es claro: los minoristas deben preparar sus estrategias para adaptarse a un entorno económico en evolución, donde la lealtad del consumidor y la confianza serán fundamentales. Aquellos que se centren en construir relaciones sólidas con sus clientes, ofreciendo valor y calidad, estarán mejor posicionados para no solo sobrevivir, sino prosperar en un mercado minorista que continúa adaptándose a la realidad post-pandemia y a las condiciones económicas cambiantes.
