Más del 60% de los estadounidenses están sintiendo el impacto de la inflación en sus finanzas, con un 62% reportando que su poder adquisitivo y los ingresos en relación a los precios han disminuido. Una investigación de Empower resalta que la gran mayoría de los encuestados (82%) consideran que su dinero ya no les rinde tanto como antes, lo que refleja un descontento generalizado con el aumento de costos, ya que el 87% afirma estar «harto» de los incrementos en los precios. Los datos del Índice de Precios al Consumidor indican que los precios son un 20% más altos desde febrero de 2020, lo que implica que los consumidores deben gastar 1,218paratenerelmismopoderadquisitivoquetenıˊancon1,000 en 2020.
El reporte también indica que muchos consumidores están ajustando sus hábitos de compra debido a estas aumentadas presiones financieras. Un 79% observa que los tamaños de las porciones de productos de uso diario, como cereales y snacks, están disminuyendo, mientras que un 78% está destinando más de su presupuesto a artículos esenciales. En este contexto, el 27% de los encuestados han llegado a un límite de precio y no están dispuestos a pagar más por muchos productos básicos, lo que los llevaría a eliminar estos artículos de sus listas de compras. Esto incluye bienes comunes como el café, donde más de un tercio de las personas no pagaría un dólar adicional por una taza, mientras que un 20% de los Millennials y miembros de la Generación Z no pagarían más por snacks o productos frescos.
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Además de las limitaciones en el gasto cotidiano, las consecuencias de la inflación están afectando significativamente los objetivos financieros de los estadounidenses. El 47% de los encuestados afirma que tiene menos ingresos disponibles y el 35% reporta haber disminuido sus ahorros para emergencias. Otros impactos incluyen una reducción en el patrimonio neto del 24% de los participantes y un 17% teme que necesitará trabajar más tiempo para alcanzar la jubilación. También se observa una tendencia hacia el cambio de hábitos de consumo. Por ejemplo, el 53% de los encuestados ha optado por marcas genéricas para ahorrar, y un 34% ha comenzado a utilizar aplicaciones de tiendas para acceder a recompensas y descuentos.
Por otro lado, los encuestados informan sobre el aumento de costos en servicios secundarios, como unas propinas más elevadas y comisiones adicionales en lugares donde anteriormente no se cobraban. El 45% menciona que les piden dejar más propina en comparación con hace una década, y el 73% indica que se enfrentan a comisiones extras que no estaban presentes antes. En el ámbito de la vivienda, el 68% de los estadounidenses cree que las casas nuevas son más pequeñas y caras, mientras que un 57% ha notado un aumento en los precios de los servicios de streaming, que al mismo tiempo ofrecen menos contenido. Esta presión inflacionaria ha llevado a muchos a sacrificar tiempo de vacaciones y renunciar a la compra de casas de ensueño en pos de un equilibrio financiero.
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Finalmente, un cambio en la percepción de precios también se está dando, donde el 37% de los encuestados es favorable a los precios dinámicos en tiendas de comestibles, y el 40% planea dividir gastos con familiares y amigos para ajustarse a sus presupuestos. Estos hallazgos capturan un panorama complejo en el que la inflación y el aumento de precios continúan afectando profundamente la vida cotidiana y las decisiones financieras de los estadounidenses.
