Uruguay acelera la movilidad eléctrica con expansión histórica de cargadores inteligentes
Uruguay atraviesa una etapa de fuerte crecimiento en movilidad eléctrica y la infraestructura de carga comienza a transformarse en uno de los pilares centrales de esa transición energética. El avance sostenido de los vehículos eléctricos en el país impulsó nuevas inversiones privadas y públicas orientadas a ampliar la red de cargadores, mejorar la experiencia de los usuarios y consolidar un ecosistema tecnológico que permita sostener la demanda futura. En ese escenario, la empresa EVE-MOVE emerge como uno de los actores más dinámicos del sector, con una red que ya alcanza 80 cargadores operativos y una proyección que apunta a superar los 100 puntos activos antes de finalizar el año.
El crecimiento de la infraestructura acompaña el auge de los autos eléctricos en Uruguay. Durante los últimos años, las ventas de vehículos electrificados aumentaron a ritmo acelerado gracias a incentivos fiscales, menores costos operativos y una mayor conciencia ambiental entre consumidores y empresas. Según datos del sector automotor, el parque de vehículos eléctricos ya supera las 25.000 unidades en el país, mientras continúan creciendo las importaciones de modelos provenientes principalmente de China.
La expansión de EVE-MOVE refleja precisamente esa transformación. La compañía comenzó sus operaciones en 2019 enfocándose inicialmente en la fabricación local de cargadores eléctricos. Sin embargo, el crecimiento del mercado y la necesidad de reducir costos llevaron a la empresa a combinar importación de hardware con el desarrollo de software propio y soluciones de gestión inteligente. Actualmente, el diferencial competitivo de la firma se basa no solo en la instalación de equipos, sino también en el manejo integral del ecosistema de carga mediante plataformas digitales, aplicaciones móviles y herramientas de administración energética.
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La red de la empresa está compuesta por aproximadamente un 60% de infraestructura privada y un 40% de acceso público. Esto demuestra que gran parte del crecimiento de la movilidad eléctrica uruguaya continúa concentrándose en hogares, empresas y estacionamientos privados, aunque el uso público comienza a ganar protagonismo. La demanda residencial aumenta especialmente entre propietarios de vehículos eléctricos que buscan cargar sus automóviles durante la noche para reducir costos energéticos y evitar depender exclusivamente de estaciones públicas.
Actualmente, el cargador residencial más utilizado en Uruguay es el de 7 kW, aunque algunos usuarios ya avanzan hacia soluciones de 11 kW para disminuir tiempos de carga. Los costos de instalación todavía representan una barrera parcial para muchos consumidores. Un equipo doméstico puede costar entre 490 y 550 dólares, mientras que las adecuaciones eléctricas necesarias para su instalación rondan los 450 dólares adicionales dependiendo de cada vivienda.
No obstante, la tecnología comienza a ofrecer alternativas más eficientes. Uno de los desarrollos más relevantes es la gestión dinámica de potencia, una solución que ajusta automáticamente la energía utilizada por el cargador según el consumo del hogar. Esto permite evitar sobrecargas eléctricas y optimizar tarifas energéticas sin afectar el funcionamiento doméstico. La automatización del proceso también contribuye a reducir costos operativos y facilita la integración de vehículos eléctricos dentro de hogares con potencias contratadas más bajas.
La movilidad eléctrica en Uruguay no depende únicamente de empresas privadas. La estatal energética UTE también impulsa un agresivo plan de expansión nacional para fortalecer la red pública de carga. La compañía prevé instalar cerca de 300 nuevos cargadores durante 2026 con el objetivo de acompañar el crecimiento del parque automotor eléctrico y evitar problemas de saturación en determinadas zonas del país. Actualmente existen más de 400 cargadores distribuidos en distintos departamentos, aunque el número total de conexiones varía según el tipo de instalación y capacidad de carga.
Sin embargo, el rápido crecimiento del sector también deja en evidencia varios desafíos estructurales. Usuarios y comunidades digitales vinculadas a vehículos eléctricos han señalado problemas relacionados con mantenimiento, disponibilidad de cargadores y funcionamiento de algunas estaciones públicas. En períodos turísticos de alta demanda, como el verano en Punta del Este o Rocha, varios conductores experimentaron largas esperas o dificultades para encontrar cargadores operativos.
Las críticas se concentran especialmente en la escasez de infraestructura fuera del sur del país. Mientras Montevideo, Canelones y Maldonado concentran gran parte de la red disponible, muchas zonas del interior todavía cuentan con pocos puntos de carga, lo que genera incertidumbre para viajes de larga distancia. Esta situación explica por qué tanto empresas privadas como organismos públicos buscan acelerar inversiones en rutas nacionales y corredores turísticos.
Otro reto importante es la interoperabilidad entre redes de carga. En respuesta a este problema, EVE-MOVE participó junto a UTE y organismos internacionales en el desarrollo de la primera red interoperable del país, un avance que permitirá que distintos operadores puedan compartir plataformas y simplificar la experiencia de los usuarios. El objetivo es evitar fragmentación tecnológica y facilitar el acceso a estaciones de carga mediante aplicaciones unificadas y sistemas de pago integrados.
La innovación tecnológica se convirtió en un componente clave del sector. Empresas uruguayas ya trabajan en soluciones avanzadas vinculadas a inteligencia energética, administración de flotas eléctricas y optimización de baterías. EVE-MOVE, por ejemplo, desarrolló herramientas capaces de programar cargas en horarios de menor costo energético para generar ahorros cercanos al 40% en empresas y operadores de flotas. Además, participó en investigaciones junto a universidades y compañías de transporte para mejorar la vida útil de baterías de buses eléctricos.
El avance de la electromovilidad también está transformando el mercado energético uruguayo. A medida que aumenta la cantidad de vehículos eléctricos, crece la necesidad de modernizar la red eléctrica nacional y adaptar regulaciones vinculadas al consumo energético, instalación de estaciones y comercialización de servicios de carga. Incluso organismos estatales ya analizan nuevas normativas para el desarrollo de “electrolineras” y futuros modelos comerciales asociados al abastecimiento eléctrico automotor.
Pese al optimismo del sector, todavía existen debates sobre la velocidad real de adopción de los vehículos eléctricos. Algunos especialistas advierten que, aunque las ventas crecen rápidamente, los eléctricos continúan representando una pequeña porción del parque automotor total uruguayo. También existen discusiones sobre posibles cambios impositivos que podrían afectar incentivos actuales para la compra de autos eléctricos.
Aun así, el contexto regional favorece a Uruguay. El país mantiene una matriz energética altamente renovable basada principalmente en energía eólica e hidráulica, lo que convierte a la movilidad eléctrica en una herramienta estratégica para reducir emisiones y disminuir dependencia de combustibles fósiles importados. Además, el tamaño relativamente pequeño del territorio facilita la implementación de corredores eléctricos nacionales con menor complejidad logística que en otros países sudamericanos.
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Las empresas privadas observan oportunidades crecientes dentro del negocio. Además de la instalación de cargadores, aparecen nuevos servicios vinculados a software de gestión, monitoreo remoto, aplicaciones móviles, mantenimiento técnico y análisis de consumo energético. También surgen desarrollos independientes impulsados por programadores y emprendedores que buscan crear plataformas colaborativas para localizar cargadores, informar fallas y optimizar rutas eléctricas.
En paralelo, la expansión hacia otros mercados regionales comienza a formar parte de la estrategia de compañías uruguayas del sector. EVE-MOVE ya inició proyectos en provincias argentinas como Mendoza y Buenos Aires, aprovechando el crecimiento gradual de la electromovilidad en ese país.
La evolución del mercado dependerá en gran medida de la capacidad para seguir ampliando infraestructura, mejorar la experiencia de carga y mantener incentivos económicos atractivos para consumidores y empresas. Uruguay parece decidido a consolidarse como uno de los líderes regionales en movilidad eléctrica y la expansión acelerada de cargadores inteligentes representa una señal clara de esa transformación energética.
Fuente: Info Negocios


