Uruguay acelera en movilidad eléctrica y China lidera la carrera automotriz
La movilidad eléctrica ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una tendencia consolidada en muchos países, y Uruguay se está sumando con fuerza a esta transformación. Lo que hasta hace pocos años parecía una tecnología incipiente, hoy comienza a definir nuevas reglas para el transporte, el consumo energético y la planificación urbana. Los datos más recientes indican que el país está viviendo una verdadera aceleración en la adopción de vehículos eléctricos, con una participación creciente en las ventas totales de automóviles nuevos y una fuerte presencia de fabricantes chinos en el mercado.
A escala global, el panorama también es contundente: de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), uno de cada cinco autos vendidos en el mundo en 2024 fue eléctrico, alcanzando un nuevo récord con más de 17 millones de unidades comercializadas. El cambio está en marcha y ya no hay dudas de que el motor eléctrico se posiciona como el nuevo estándar.
Uruguay: del entusiasmo a la consolidación
En el caso uruguayo, el ritmo de crecimiento del mercado de autos eléctricos ha superado las proyecciones. Según un análisis reciente de SEG Ingeniería, firma especializada en eficiencia energética, los vehículos eléctricos de pasajeros, SUV y utilitarios livianos representaron el 8,3% de las ventas totales en 2024. Sin embargo, solo en los primeros cinco meses de 2025, esa cifra escaló al 15,9%, lo que evidencia un salto casi exponencial.
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Este desempeño se refleja también en los volúmenes absolutos. De acuerdo con la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), entre enero y mayo de 2025 se vendieron más de 4.000 unidades eléctricas, superando ampliamente las 5.700 de todo 2024. Este crecimiento del 190% interanual para el período es una señal clara de que el consumidor uruguayo está adoptando de manera acelerada esta tecnología.
Más revelador aún es el comportamiento del segmento de automóviles de pasajeros: uno de cada cinco vehículos vendidos en lo que va de 2025 es eléctrico a batería. Esta proporción muestra que el cambio de paradigma no solo está impulsado por políticas públicas o incentivos, sino también por una respuesta cada vez más decidida del consumidor.
China toma el volante en el mercado uruguayo
Uno de los aspectos más llamativos del auge de los autos eléctricos en Uruguay es la clara hegemonía de los fabricantes chinos. En los primeros meses de 2025, el 94% de los vehículos eléctricos vendidos provino de China, dejando apenas un 3% a la Unión Europea y otro 3% al resto del mundo.
Dentro de ese 94%, cinco marcas chinas concentran el 76% del total de ventas, lideradas por BYD, que se posiciona como absoluta dominadora con el 56% de participación. Le siguen Dongfeng (10%), JAC (3,9%), JMC (3,7%) y Geely (3%). Estas cifras no solo muestran la competitividad de la industria automotriz china, sino también su capacidad de ofrecer productos con buena relación calidad-precio, eficiencia tecnológica y disponibilidad.
Hyundai, en el noveno puesto, es la primera marca no china del ranking, con apenas un 1,6% de participación entre los autos eléctricos vendidos en Uruguay en lo que va del año. Esto indica que, al menos en esta etapa, la preferencia del consumidor uruguayo se inclina fuertemente por las propuestas asiáticas.
¿Por qué los autos eléctricos están ganando terreno de forma tan contundente en Uruguay? Las razones son múltiples y responden tanto a factores económicos como ambientales y tecnológicos.
En primer lugar, la eficiencia energética es una de las ventajas más evidentes. Los vehículos eléctricos consumen entre tres y cuatro veces menos energía por kilómetro recorrido en comparación con los autos a combustión. Además, los costos operativos (mantenimiento, recargas, lubricantes, etc.) son considerablemente más bajos.
En segundo lugar, está la cuestión de las emisiones. Aunque la fabricación de un auto eléctrico también tiene impacto ambiental, su uso genera cero emisiones locales, lo que resulta clave en contextos urbanos con altos niveles de contaminación.
Pero quizás el punto más favorable para Uruguay sea su matriz energética renovable. A diferencia de otros países que dependen del carbón o el gas natural para generar electricidad, Uruguay produce más del 97% de su energía a partir de fuentes renovables, como la hidroeléctrica, la solar y la eólica. Esto convierte al país en un escenario ideal para el despliegue masivo de movilidad eléctrica con una huella de carbono reducida.
El consumo eléctrico, en expansión
De acuerdo con SEG Ingeniería, el aumento del parque de vehículos eléctricos ya se hace notar en el consumo energético. En 2024, la movilidad eléctrica demandó aproximadamente 180 TWh a nivel global, lo que representa el 0,7% del consumo eléctrico mundial y es un 60% más que el año anterior. Esa cifra es equivalente a toda la demanda eléctrica anual de un país como Argentina.
En ese sentido, Uruguay se encuentra en una posición privilegiada para acompañar este crecimiento sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico. Gracias a su diversificación energética y a una infraestructura robusta, el país tiene capacidad de respuesta para absorber la expansión del parque vehicular eléctrico sin necesidad de grandes inversiones adicionales.
A pesar de las cifras alentadoras, la transición hacia una movilidad completamente eléctrica aún enfrenta varios desafíos. El principal de ellos es la infraestructura de carga. Aunque ha habido avances en la instalación de puntos de recarga, especialmente en Montevideo y algunas rutas nacionales, el sistema aún es limitado para un uso masivo y descentralizado.
Otro obstáculo es el costo inicial de los vehículos eléctricos, que todavía es más alto que el de los autos convencionales, aunque la brecha se reduce cada año gracias a los avances tecnológicos y a la competencia entre fabricantes. Las políticas públicas juegan un papel fundamental para facilitar este acceso, mediante incentivos fiscales, exoneraciones o programas de financiamiento.
También es necesario trabajar en la educación del consumidor, para desmitificar conceptos erróneos sobre autonomía, seguridad o durabilidad de los autos eléctricos. Las campañas informativas y las pruebas de manejo pueden ser herramientas útiles para acelerar la adopción.
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La movilidad eléctrica no solo representa una oportunidad tecnológica, sino también una apuesta estratégica para países como Uruguay. Con un sistema energético robusto, una ciudadanía cada vez más consciente del impacto ambiental, y un mercado que responde con entusiasmo, el país tiene todas las condiciones para consolidar su transición hacia un transporte más limpio y eficiente.
El dominio de las marcas chinas, por su parte, demuestra que la innovación tecnológica no está limitada al hemisferio norte. Si se mantiene este ritmo, y si los desafíos son abordados con políticas coherentes, es muy probable que dentro de pocos años el auto eléctrico deje de ser una excepción para convertirse en la norma.

