Repunte de exportaciones industriales en Uruguay liderado por la carne bovina
Uruguay ha comenzado el año 2025 con una señal alentadora para su sector industrial: las exportaciones han retomado la senda del crecimiento, impulsadas principalmente por el dinamismo del rubro cárnico. Según los últimos datos publicados por la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), en abril se registró un incremento del 7% interanual en las ventas externas industriales, totalizando 915 millones de dólares. Esta tendencia positiva también se reflejó en el acumulado del primer cuatrimestre, con exportaciones por 3.378 millones de dólares, lo que implica un crecimiento del 7% respecto al mismo período del año anterior.
Este avance marca el segundo mes consecutivo de recuperación para las exportaciones industriales del país, un indicio de resiliencia tras un período de estancamiento afectado por múltiples factores, entre ellos, la salida de la empresa japonesa Yazaki, que impactó negativamente en la producción de cables eléctricos.
El motor agroindustrial: carne y lácteos
La reactivación de las exportaciones encuentra su principal motor en las manufacturas de origen agropecuario, que se destacaron especialmente en abril. Con 474 millones de dólares colocados en el exterior, este segmento experimentó una suba del 15,3% interanual. Entre los subsectores que mostraron mayor dinamismo se encuentran los frigoríficos —con un incremento del 25%—, los productos alimenticios diversos —con un salto del 32%— y los lácteos, que avanzaron un 9%. No obstante, no todos los rubros agroindustriales corrieron con la misma suerte: el cuero, por ejemplo, cayó un 34% en sus ventas externas.
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Uno de los elementos clave detrás del crecimiento del sector frigorífico fue el aumento en las exportaciones de carne bovina congelada deshuesada hacia Estados Unidos, un mercado que ha ganado importancia estratégica para Uruguay por su capacidad de absorber grandes volúmenes a precios competitivos. En el caso de los lácteos, el impulso provino principalmente de mayores ventas de leche en polvo a Argelia, a través de Conaprole, la principal cooperativa lechera del país.
Estas cifras no sólo reflejan un mayor volumen exportado, sino también un contexto de mejora de precios internacionales, lo que contribuyó al aumento del valor total exportado sin que necesariamente haya un crecimiento significativo en la cantidad física enviada. De hecho, al analizar los volúmenes físicos, el crecimiento fue del 0,9%, lo que sugiere una recuperación del valor agregado en los productos exportados.
Cuando se excluyen las exportaciones de celulosa y concentrados desde zonas francas —sectores con un peso significativo pero con dinámicas propias— y se analiza exclusivamente el núcleo industrial, se observa un comportamiento aún más robusto. Las colocaciones de bienes industriales estrictamente nacionales alcanzaron los 626 millones de dólares en abril, lo que representa una mejora del 10,8% interanual. En el acumulado de enero a abril, el crecimiento fue del 10,3%.
Este análisis desagregado permite entender mejor la salud del sector productivo que opera fuera del régimen especial de zonas francas, más expuesto a las condiciones locales y a las regulaciones tributarias y laborales del país. El crecimiento de este núcleo productivo sugiere una recuperación más estructural y no simplemente una variación puntual vinculada a una gran planta de celulosa o una exportación puntual desde un enclave franco.
Sectores en dificultades: cables, abonos y farmacéutica
Sin embargo, no todo el panorama es positivo. Las manufacturas de origen estrictamente industrial —es decir, aquellas que no dependen directamente de materias primas agropecuarias— mostraron un desempeño menos favorable. En abril, sus exportaciones totalizaron 152 millones de dólares, marcando una leve caída del 1,1% en términos interanuales.
El sector más afectado fue el de fabricación de cables eléctricos, cuyas exportaciones se desplomaron en un 81%, resultado directo del cierre de operaciones de Yazaki. Esta multinacional japonesa, que se dedicaba a producir componentes eléctricos para la industria automotriz, había sido uno de los principales exportadores industriales del país. Su salida dejó un vacío difícil de llenar en el corto plazo y evidencia la vulnerabilidad que puede generar la dependencia de pocas empresas ancla.
También se verificaron caídas relevantes en otros rubros como los abonos, cuyas ventas bajaron un 70%, y los productos farmacéuticos, que retrocedieron un 6%. Estas cifras alertan sobre la necesidad de diversificación dentro del sector industrial y de políticas que promuevan la innovación tecnológica, la formación de nuevos nichos de exportación y una mayor integración de las pymes al comercio internacional.
A pesar de estas dificultades sectoriales, hay señales que indican un potencial de resiliencia. Por ejemplo, el rubro de los jabones experimentó un crecimiento del 45% en abril, con Argentina como principal destino. Esto demuestra que existen oportunidades para sectores industriales con menor escala, pero capaces de captar mercados regionales a través de una estrategia de calidad, diferenciación y cercanía geográfica.
El crecimiento sostenido de las manufacturas agroindustriales también pone en evidencia el valor estratégico de las cadenas de valor asociadas al campo. Uruguay, con su reputación de productor confiable y de alta trazabilidad, tiene margen para seguir expandiendo su presencia en nichos como el de alimentos premium, productos orgánicos y derivados de la biotecnología. Estos segmentos podrían reforzarse aún más si se aprovechan tratados comerciales estratégicos y misiones comerciales que abran nuevas puertas en Asia, Medio Oriente y América del Norte.
El desempeño del primer cuatrimestre de 2025 ofrece un punto de partida esperanzador para las exportaciones industriales uruguayas, aunque el panorama sigue siendo heterogéneo. La consolidación de esta recuperación dependerá en buena medida de la evolución de los precios internacionales de alimentos, del mantenimiento del tipo de cambio competitivo y del fortalecimiento de la demanda en los mercados clave.
También será crucial cómo el país gestiona su política industrial para atraer nuevas inversiones productivas, facilitar la reconversión de sectores golpeados como el de los cables eléctricos, y apostar por la innovación. Las instituciones públicas y privadas deberán trabajar en conjunto para desarrollar capacidades exportadoras en nuevos rubros, apoyando a las pequeñas y medianas empresas que aún tienen dificultades para dar el salto al mercado externo.
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El repunte de las exportaciones industriales uruguayas en los primeros meses del año confirma que la carne, los lácteos y otros productos agroindustriales siguen siendo los pilares del comercio exterior del país. Aun así, el crecimiento moderado del núcleo industrial y las caídas en sectores como cables y abonos evidencian desafíos estructurales que exigen atención. Uruguay tiene ante sí la oportunidad de profundizar su inserción internacional diversificando su matriz exportadora, fortaleciendo su industria nacional y mejorando la competitividad sistémica.

