Precios de la lana uruguaya registran subas históricas en 2025 impulsadas por China
El mercado lanero uruguayo atraviesa uno de sus momentos más dinámicos de los últimos años. En apenas un mes, los precios locales han experimentado incrementos de entre 10% y 15%, alcanzando los valores más altos de la última década. Esta escalada responde a una combinación de factores que incluyen la reducción sostenida de la oferta, la recuperación de la demanda internacional —con China como actor principal— y el agotamiento de los inventarios en toda la cadena productiva.
El comportamiento del mercado no solo refleja la coyuntura internacional, sino también un cambio en las expectativas de productores, exportadores y la propia industria textil global, que empieza a proyectar un escenario más firme para 2025.
Una oferta en retroceso constante
Uno de los motores de la suba se encuentra en la caída de la producción mundial de lana. En Uruguay, la oferta ha disminuido a un ritmo superior al 10% anual durante los últimos años, lo que presiona los precios al alza. La contracción no responde únicamente a una menor cantidad de ovinos, sino también a cambios en los sistemas productivos, dificultades en la rentabilidad y competencia con otras actividades agropecuarias.
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En este escenario de menor disponibilidad, cualquier repunte de la demanda se traduce rápidamente en mejoras de precios. La industria internacional, al ver reducidos sus stocks, comenzó a reposicionarse con compras estratégicas, consolidando la tendencia alcista.
China, que concentra cerca del 50% de la demanda mundial de lana, juega un rol determinante. Tras un período de menor dinamismo, las fábricas de ese país han vuelto a abastecerse, lo que genera una presión inmediata sobre los precios.
Guzmán Silva, de la exportadora uruguaya Tops Fray Marcos, destaca que “cuando el mercado chino entra en acción, la suba ya está instalada”. Esto se debe a que el flujo de información en este tipo de negocios suele ser limitado: las señales aparecen cuando las operaciones ya están concretadas y la demanda supera con creces a la oferta disponible.
Lanas medias y cruza: un repunte acelerado
El mercado que mostró primero señales de movimiento fue el de las lanas Corriedale y cruza. Desde valores mínimos de apenas US$ 0,60 por kilo en lotes de 28 micras, los precios avanzaron hasta ubicarse entre US$ 1,20 y US$ 1,30 por kilo de vellón sin acondicionar. Algunos productores, con perspectivas más optimistas, ya comenzaron a pedir US$ 1,50.
Para Silva, estos incrementos representan un cambio radical en muy poco tiempo: “en dos o tres meses, una suba de este nivel es muy significativa”. Este comportamiento se replica en otras categorías, donde los precios van marcando nuevas referencias semana tras semana.
La evolución de las lanas merino
El segmento de las lanas finas y ultrafinas también vive un momento favorable. Al inicio de la zafra, en julio, las lanas Merino de 18 micras cotizaban en torno a US$ 6,20-6,30 por kilo. Hoy alcanzan los US$ 7, con operaciones destacadas en lotes con certificación internacional.
Las Merino de 19 micras pasaron de US$ 5,50 a US$ 6,50 por kilo, mientras que las de 20 micras, que se negociaban a US$ 4,50-5, llegaron a valores entre US$ 5,50 y US$ 6. Esta tendencia fue confirmada por Santiago Onandi, presidente de la Asociación de Consignatarios y Rematadores Laneros, quien subrayó que el mercado local se encuentra en un contexto de especulación, con productores expectantes y exportadores cautelosos a la hora de cerrar negocios.
La incertidumbre se explica en parte por la rapidez de la suba: cuando los precios aumentan demasiado en poco tiempo, tanto vendedores como compradores tienden a esperar definiciones más claras.
Lanas ultrafinas: un mercado premium en expansión
El segmento de mayor valor es el de las lanas ultrafinas, especialmente las de 16 micras. Estas alcanzaron en septiembre precios de US$ 8 por kilo, cuando a comienzos de 2025 no superaban los US$ 6,50. Si se compara con el mismo período de 2024, el crecimiento es aún más notorio, ya que entonces se negociaban entre US$ 6,80 y US$ 7.
El productor y asesor en producción ovina Juan Pérez Jones subraya que este comportamiento no es aislado, sino que responde a ciclos históricos del mercado. Según sus análisis, los picos de precios se producen cada siete años aproximadamente. Los últimos fueron en 2011 y 2018, lo que hace que el 2025 encaje en esa lógica de repunte. En 2018, por ejemplo, las lanas ultrafinas llegaron a pagarse a casi US$ 15 por kilo.
Este tipo de lana cuenta, además, con un mercado de nicho creciente que valora la calidad y la trazabilidad, especialmente en Europa y Estados Unidos. Certificaciones como la RWS (Responsible Wool Standard) otorgan un valor diferencial y han permitido concretar operaciones por encima de los US$ 7 en lotes de 17-18 micras.
La industria textil internacional observa con atención el mercado uruguayo, que se ha consolidado como proveedor confiable de lana fina y ultrafina. Según Pérez Jones, la percepción general es que la demanda continuará firme en los próximos meses, ya que los procesadores no cuentan con stocks suficientes y la oferta sigue ajustada.
Estas señales generan un cambio de ánimo en el sector ovino local. La expectativa de mejores precios fortalece la decisión de mantener o incrementar las dotaciones de lanares, un aspecto clave en un rubro que ha perdido relevancia en comparación con la ganadería vacuna y la agricultura en los últimos años.
Aunque la tendencia es positiva, los especialistas advierten que un crecimiento tan acelerado no está exento de riesgos. Onandi señala que el distanciamiento entre las posiciones de compradores y vendedores puede dificultar las operaciones. Los productores temen vender antes de que el precio alcance su techo, mientras que los exportadores temen pagar demasiado en un contexto global aún incierto.
Además, factores externos como la evolución de la economía china, la política comercial internacional y las fluctuaciones del tipo de cambio pueden incidir directamente en la estabilidad de los precios.
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Todo indica que 2025 será un año clave para el mercado lanero uruguayo. La combinación de menor oferta, demanda sostenida y precios en ascenso configura un escenario que recuerda a los mejores momentos de la última década.
Para los productores, se abre una oportunidad de capitalizar la calidad diferencial de la lana uruguaya, especialmente en los segmentos de mayor valor. Para la industria, la clave será mantener la competitividad y responder a un mercado que exige cada vez más trazabilidad, certificaciones y compromiso ambiental.
El sector ovino uruguayo enfrenta un contexto desafiante pero prometedor: un mercado que se fortalece, precios que recompensan la calidad y un horizonte de crecimiento que podría consolidarse en los próximos años si se mantienen las condiciones actuales.


