Mejor calidad de empleo según BID, lo tiene Uruguay y Costa Rica
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha publicado su última edición del Índice de Mejores Trabajos, un estudio que evalúa la calidad y cantidad de empleo en los países de América Latina. Según este informe, Uruguay y Costa Rica se destacan como los países con la mejor calidad de empleo en la región en 2024. Este análisis se basa en dos dimensiones principales: cantidad y calidad del empleo, proporcionando una visión integral del estado laboral en cada país. A continuación, se explorarán los resultados y las implicancias de este índice, así como las particularidades que han llevado a Uruguay y Costa Rica a liderar este ranking.
Uruguay: Líder en calidad de empleo
Uruguay ha mantenido una posición destacada en el Índice de Mejores Trabajos del BID, con una puntuación de 71,4 puntos. Aunque esta cifra ha permanecido relativamente constante desde 2018, la estabilidad se ve como un indicativo de un sistema laboral sólido y resistente. El país ha logrado mantener este puntaje alto a pesar de los desafíos económicos y sociales presentados por la pandemia de COVID-19.
Uno de los aspectos más destacados del informe es que Uruguay presenta la menor brecha de género en términos de calidad y cantidad de empleo en la región. Sin embargo, contrasta con una significativa brecha entre jóvenes y adultos, lo que sugiere que aunque las políticas de igualdad de género han sido efectivas, todavía hay trabajo por hacer para mejorar las oportunidades laborales para los jóvenes.
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Dimensión de calidad y cantidad
En la dimensión de calidad, Uruguay lidera con 63,1 puntos, destacándose especialmente en la tasa de formalidad laboral (60,1 puntos) y en los trabajos con salarios suficientes para superar la pobreza (66,1 puntos). En cuanto a la cantidad, el país obtiene 79,8 puntos, superando el promedio regional tanto en la tasa de participación laboral (83,3 frente a 76,8) como en la tasa de ocupación (76,2 frente a 71,4).
Impacto de la pandemia
La pandemia de COVID-19 afectó significativamente el mercado laboral en toda la región, y Uruguay no fue la excepción. Sin embargo, la recuperación ha sido notablemente rápida, reflejando la capacidad del país para adaptarse y sostener su sistema laboral. En 2022, la fuerza laboral se mantuvo estable en 1,8 millones de personas, con una población en edad de trabajar de 2,6 millones, lo que representa un aumento del 1% desde 2018.
Costa Rica: Segundo lugar en calidad de empleo
Costa Rica se posiciona como el segundo país con mejor calidad de empleo en América Latina, con una puntuación cercana a los 55 puntos en el índice del BID. Esto coloca a Costa Rica justo detrás de Uruguay, destacando su progreso en términos de empleo formal y salarios suficientes para superar la pobreza.
Costa Rica presenta una de las mayores brechas de género en el índice, lo que indica que, a pesar de los avances en la calidad del empleo, aún existen desafíos significativos en términos de igualdad de género. Sin embargo, el país muestra una de las menores brechas entre adultos y jóvenes, sugiriendo que las oportunidades laborales están más equitativamente distribuidas entre estas dos generaciones.
A nivel regional, Costa Rica enfrenta desafíos similares a otros países de América Latina, como la alta tasa de empleo informal y la insuficiencia salarial. No obstante, su posición en el índice refleja esfuerzos continuos y efectivos para mejorar la calidad del empleo y reducir la informalidad. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) reportó que en 2023, la población ocupada aumentó significativamente, con 48,000 mujeres ingresando al mercado laboral, lo cual es un indicativo positivo para la inclusión de género en el empleo.
Calidad y cantidad del empleo en América Latina
El BID destaca que, aunque el 70% de las personas en edad productiva en América Latina están empleadas, la calidad del empleo sigue siendo un desafío significativo, con una puntuación promedio de 41,2 en una escala de 1 a 100. El informe señala que casi el 55% de los trabajadores en la región están empleados en el sector informal, sin contrato ni cobertura de seguridad social. Además, tres de cada diez trabajadores no ganan lo suficiente para superar el umbral de la pobreza.
Desde 2010, la calidad del empleo ha mostrado una evolución lenta pero positiva. Sin embargo, al ritmo actual de crecimiento, se necesitarían casi 48 años para alcanzar una puntuación de 70 en el índice de calidad del empleo. La dimensión de cantidad ha sido más estable, aunque sufrió una caída significativa en 2020 debido a la pandemia, recuperándose posteriormente para 2022.
Brechas de género y edad
El informe subraya que las mujeres y los jóvenes en América Latina tienen empleos de peor calidad en comparación con los hombres y los adultos. La brecha de género es de 16 puntos y la brecha generacional es de 15 puntos en el Índice de Mejores Trabajos. Los países con puntajes elevados en el índice global, como Costa Rica y Uruguay, también presentan las mayores brechas en estos grupos vulnerables, lo que indica que la calidad del empleo no es homogénea y varía significativamente entre diferentes segmentos de la población.
Políticas para mejorar la calidad del empleo
El BID recomienda varias políticas para mejorar la calidad del empleo en la región. Entre ellas se destacan la promoción de la formalidad laboral, el fortalecimiento de las habilidades de la fuerza laboral, y la creación de empleos formales que ofrezcan salarios suficientes para superar la pobreza. Laura Ripani, jefa de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID, enfatiza la necesidad de conectar a más personas con empleos formales que les permitan ahorrar para el retiro y tener coberturas de seguridad social frente a riesgos.
El informe también destaca la importancia de la educación y la formación continua para adaptar las habilidades de la fuerza laboral a las necesidades del mercado. El desarrollo de competencias técnicas y habilidades blandas es crucial para mejorar la empleabilidad y la calidad del empleo en la región. La formación y el «upskilling» se vuelven fundamentales en un contexto de cambio acelerado y permanente.
Uruguay y Costa Rica: Modelos a seguir
Uruguay y Costa Rica se han establecido como líderes en la calidad del empleo en América Latina, ofreciendo modelos valiosos para otros países de la región. Sus esfuerzos por mantener y mejorar la calidad y cantidad del empleo, incluso en tiempos de crisis, son dignos de emulación. La estabilidad y las políticas efectivas en ambos países demuestran que es posible avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo y equitativo.
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A pesar de los avances, aún existen desafíos significativos que deben ser abordados, como la alta tasa de informalidad laboral y las brechas de género y generacionales. Las recomendaciones del BID proporcionan una hoja de ruta para continuar mejorando la calidad del empleo en la región, subrayando la importancia de políticas integrales que promuevan la formalidad y fortalezcan las habilidades de la fuerza laboral.
El futuro del empleo en América Latina depende de la capacidad de los países para implementar políticas efectivas y adaptarse a las cambiantes condiciones económicas y sociales. Uruguay y Costa Rica han demostrado que con la voluntad política y las estrategias adecuadas, es posible mejorar significativamente la calidad del empleo, beneficiando así a toda la población y contribuyendo al desarrollo sostenible de la región.
