Marcos Galperín analiza el potencial de Uruguay y el futuro del emprendimiento regional
La participación de Marcos Galperín en una reciente cena organizada por un centro de análisis económico y político se convirtió en uno de los momentos más comentados del ecosistema empresarial uruguayo. El fundador de Mercado Libre expuso su visión sobre el futuro del país, su experiencia como emprendedor y el impacto de la inteligencia artificial en los negocios. Su presencia no solo convocó a referentes políticos y empresariales, sino que volvió a poner en foco a Uruguay como destino estratégico para proyectos tecnológicos, financieros y logísticos.
Un empresario que eligió Uruguay para vivir y crecer
Galperín comenzó su intervención describiendo su vínculo personal con Uruguay, país al que llegó en 2002, cuando atravesaba uno de sus momentos más complejos desde el punto de vista económico. Según explicó, los cambios experimentados desde entonces transformaron profundamente el clima social y las oportunidades de inversión. Para él, el país se volvió más abierto, competitivo y confiable, un terreno fértil para desarrollar ideas y atraer talento.
Resaltó que una de las principales razones por las que decidió radicarse en Uruguay es la calidad de vida que logró alcanzar, combinando estabilidad, seguridad y un ritmo cotidiano que le permite enfocarse en lo esencial. Aunque su rol como líder empresarial lo conecta con proyectos globales y decisiones estratégicas permanentes, sostuvo que vivir en Uruguay “le da tiempo”, un valor cada vez más escaso en un mundo acelerado.
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El empresario subrayó que el progreso uruguayo fue “lento pero constante”, y que hoy el país se encuentra en una etapa de mayor apertura y desregulación, un camino que —según él— podría potenciar aún más el desarrollo económico y la llegada de nuevas industrias.
Mercado Libre y el desafío de competir globalmente
Al hablar sobre el presente de Mercado Libre, Galperín reconoció que la empresa opera en uno de los mercados más competitivos del mundo. Su principal rival es Amazon, pero también mencionó la irrupción de plataformas asiáticas que han transformado la dinámica del comercio electrónico. Entre ellas, destacó el crecimiento de marketplaces que venden directamente desde China, cuya estrategia de precios agresivos obliga a innovar constantemente.
A pesar de esa competencia, el fundador de la empresa argentina valoró que buena parte de su mercado sigue confiando en el liderazgo tecnológico que construyeron a lo largo de más de dos décadas. Uno de los pilares de ese liderazgo es la integración de inteligencia artificial en sus operaciones. Mercado Libre ya despliega modelos de IA en múltiples servicios, desde recomendaciones de productos hasta prevención de fraude o automatización de procesos internos. Para Galperín, abrazar la disrupción tecnológica es un requisito indispensable para mantenerse vigente.
El rol del fundador en tiempos de inteligencia artificial
Actualmente, Galperín se encuentra en proceso de transición desde su rol de CEO hacia el de Chairman. Durante el diálogo, explicó qué tareas sigue atendiendo directamente en la organización. Su foco está puesto en los temas de mayor impacto estratégico: inteligencia artificial, criptomonedas, innovación disruptiva y diseño de nuevos productos.
Destacó que solo seis personas responden directamente a él y que muchas de ellas llevan más de dos décadas acompañándolo en la gestión. Esa estabilidad —dijo— es uno de los factores más valiosos dentro de una empresa que continúa expandiéndose a gran velocidad.
Según Galperín, en un contexto signado por la transformación digital, los emprendedores deben desarrollar un pensamiento crítico basado en matemáticas, ciencias duras y lógica. Incluso mencionó que el ajedrez es un excelente entrenamiento mental para quienes desean liderar en industrias altamente competitivas.
La entrevista repasó también la génesis de Mercado Libre. La idea surgió durante su estancia en una universidad estadounidense, en un momento en que buscaba crear un negocio propio. Su motivación no fue simplemente ganar dinero, sino construir una solución que resolviera una necesidad concreta en América Latina. En ese período observó que el mercado de productos usados en la región estaba subdesarrollado y que existía una enorme oportunidad para conectar a compradores y vendedores a través de internet.
Los comienzos, como explicó, estuvieron llenos de incertidumbre. Sus propios amigos dudaban del proyecto y el comercio electrónico era apenas una promesa, con muy pocos usuarios y un nivel de confianza en línea muy bajo. Sin embargo, la clave estuvo en la conformación de un equipo tecnológico sólido, capaz de evolucionar el producto incluso en un momento en que la burbuja de las empresas digitales amenazaba con desarmar todo el ecosistema.
Recordó que su gran ventaja competitiva fue sostener el financiamiento cuando otros emprendimientos quedaron sin recursos. La entrada de un inversor global fue uno de los momentos decisivos del crecimiento. Con el tiempo, esa sociedad evolucionó y permitió que la compañía atravesara momentos críticos hasta consolidarse como un referente regional.
El fundador también recordó el proceso del IPO de la empresa en la bolsa de Nueva York, una fecha que coincidió con un evento clave para el sistema financiero global. Para él, fue un hito simbólico y un recordatorio de la volatilidad del mercado, un aprendizaje útil para mantener la atención en la ejecución más que en las fluctuaciones de corto plazo.
La expansión del negocio financiero
Galperín afirmó que la idea de crear un sistema de pagos estuvo desde el inicio del proyecto, aunque recién pudo desarrollarse años después. Mercado Pago nació como una herramienta para dar garantías en transacciones entre personas desconocidas, pero luego fue evolucionando hacia un ecosistema financiero completo, integrado dentro y fuera del marketplace. Destacó que ese desarrollo fue uno de los motores más importantes para democratizar el acceso a servicios financieros en la región.
Uruguay frente a una nueva agenda de desarrollo
Más allá del recorrido empresarial, el evento también abrió espacio para reflexionar sobre la agenda económica del país. Quienes lideran el centro organizador sostuvieron que Uruguay está ante una nueva oportunidad histórica para acelerar su crecimiento, pero que requiere decisiones estratégicas claras. Señalaron que no actuar podría ser más riesgoso que avanzar en reformas estructurales y que será fundamental que el próximo gobierno —independientemente de su signo político— cuente con una hoja de ruta sólida.
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Entre los asistentes también se destacó la presencia de referentes políticos y empresariales, lo que subrayó la relevancia del evento. Para los organizadores, el país necesita una visión renovada que permita aprovechar su estabilidad institucional, su inserción internacional y su potencial tecnológico.
Antes de despedirse, Galperín dejó un mensaje dirigido a quienes desean comenzar un proyecto innovador. Aseguró que la pasión por resolver problemas es el motor fundamental. “Un emprendedor exitoso no persigue únicamente un resultado económico, sino la satisfacción de crear algo que aporte valor real”, afirmó.
Esa filosofía, sumada a la capacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos y a un enfoque constante en la formación, conforma —según él— el corazón del espíritu emprendedor.
Fuente: El Observador


