Los empresarios uruguayos elevan sus expectativas de inflación a dos años
Las expectativas inflacionarias en Uruguay han mostrado un aumento significativo, según el último boletín técnico de la Encuesta de Expectativas Empresariales elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este informe revela que los empresarios prevén un Índice de Precios del Consumo (IPC) superior al rango meta establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU), lo que genera preocupación sobre la estabilidad económica del país.
El empresariado proyecta que la inflación acumulada entre diciembre de 2025 y noviembre de 2026 alcanzará una mediana del 6,5%, superando el rango meta del BCU, que se encuentra entre el 3% y el 6%, con un punto medio de referencia del 4,5%. Este incremento en las expectativas representa un cambio respecto al relevamiento anterior, donde la mediana inflacionaria para el período noviembre 2025-octubre 2026 se situaba en el 6,0%.
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Además, la media esperada del IPC para el mismo período es aún más alta, ubicándose en un 6,9%, lo que refuerza la percepción de que la inflación estará fuera del control deseado por las autoridades monetarias.
Proyecciones a corto y mediano plazo
Para el año móvil diciembre 2024-noviembre 2025, los empresarios mantienen una expectativa de inflación del 6,0%, alineada con la mediana del relevamiento anterior. Sin embargo, la media esperada para este período asciende al 6,5%, lo que indica un riesgo potencial de que las presiones inflacionarias se intensifiquen en el corto plazo.
En cuanto a los costos operativos, la mediana esperada se sitúa en un 7% tanto para el período diciembre 2024-noviembre 2025 como para diciembre 2025-noviembre 2026. No obstante, la media de estos costos es considerablemente más alta, alcanzando un 7,6% y un 8,3%, respectivamente, lo que refleja que los gastos empresariales están aumentando a un ritmo mayor que la inflación general.
El incremento en las expectativas inflacionarias puede atribuirse a diversos factores:
Presión en los costos operativos: Los empresarios enfrentan incrementos sostenidos en los costos operativos, que superan la inflación proyectada. Esto incluye gastos en materias primas, salarios y servicios esenciales.
Incertidumbre económica global: La volatilidad en los mercados internacionales y los conflictos geopolíticos han generado presiones inflacionarias en varias economías, y Uruguay no es la excepción.
Política monetaria y fiscal: Aunque el BCU ha mantenido un enfoque en la contención de la inflación, las expectativas empresariales sugieren que los esfuerzos actuales pueden no ser suficientes para alcanzar el rango meta en los próximos dos años.
La Encuesta de Expectativas Empresariales se realiza entre empresas privadas con más de 100 empleados y que cumplen ciertos criterios de actividad económica. En diciembre, la muestra efectiva incluyó 255 empresas, lo que representa una tasa de respuesta del 65,2%.
La encuesta divide a las empresas en cuatro paneles rotativos de igual tamaño, lo que asegura una representatividad adecuada de diversos sectores económicos. Las proyecciones inflacionarias se calculan a partir de la mediana y la media de las respuestas obtenidas, ofreciendo un panorama detallado de las expectativas empresariales.
Impacto en la economía uruguaya
El aumento en las expectativas de inflación tiene implicaciones significativas para la economía del país. Por un lado, puede influir en las decisiones de inversión y planificación de las empresas, que podrían adoptar estrategias más conservadoras en un contexto de incertidumbre. Por otro lado, los consumidores también podrían ajustar su comportamiento, anticipando mayores precios en bienes y servicios.
Además, el desvío de la inflación respecto al rango meta puede dificultar la labor del BCU en la gestión de la política monetaria, ya que un aumento sostenido en las expectativas puede convertirse en una profecía autocumplida, alimentando mayores presiones inflacionarias.
El BCU enfrenta el reto de reconducir las expectativas hacia el rango meta. Esto podría implicar ajustes en las tasas de interés, medidas para fortalecer el tipo de cambio y políticas de coordinación con el gobierno para controlar los factores estructurales que impulsan la inflación.
Sin embargo, estas medidas deben implementarse con cuidado para evitar efectos negativos en el crecimiento económico y el empleo. Un enfoque equilibrado será crucial para mantener la confianza de los empresarios y los consumidores en la capacidad del país para manejar sus desafíos económicos.
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El aumento en las expectativas de inflación refleja las preocupaciones del empresariado sobre el futuro económico de Uruguay. Si bien el país cuenta con herramientas para abordar estas presiones, será fundamental que las autoridades trabajen de manera coordinada para garantizar la estabilidad económica y fortalecer la confianza en el mercado.

