Las fiestas de los países en Tienda Inglesa reafirman identidad cultural y gastronómica
En Uruguay, pocos supermercados han logrado construir una identidad tan ligada a las tradiciones culturales como Tienda Inglesa. Más allá de su rol como espacio de consumo, la cadena ha sabido consolidarse como un verdadero punto de encuentro entre la gastronomía, la memoria de las colectividades inmigrantes y la vida cotidiana de los uruguayos. Una de las pruebas más visibles de este vínculo es la ya clásica propuesta de las Fiestas de los Países, que en 2025 regresa con una nueva edición y la promesa de seguir conectando a los clientes con sabores e historias que trascienden las fronteras.
Este evento, que se celebra desde hace más de un cuarto de siglo, ha dejado de ser simplemente una campaña comercial para transformarse en una tradición esperada por los consumidores. Año tras año, las sucursales se convierten en escenarios temáticos que recrean la cultura gastronómica de países europeos con fuerte presencia en la historia migratoria del Uruguay: Gran Bretaña, Italia, Alemania y España.
Un inicio con sello británico
La edición 2025 abrió el telón con la Fiesta de Gran Bretaña, que se extiende desde el 19 hasta el 31 de agosto. En la inauguración, el gerente general de Tienda Inglesa, Juan Manuel Parada, destacó el espíritu de la propuesta: “unir culturas e historias a través de la comida e integrarnos con tantos inmigrantes que han llegado desde estos países, para que puedan revivir los sabores de su tierra y para que los uruguayos viajen con los sentidos”.
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El evento no solo busca vender productos importados, sino que se presenta como un espacio de intercambio cultural. La presencia del embajador británico en Uruguay, Malcolm Green, reforzó esta idea. En sus palabras, Tienda Inglesa funciona como un puente cultural entre ambas naciones, donde el acceso a productos tradicionales británicos en las góndolas se convierte en un modo concreto de acercar realidades que geográficamente parecen lejanas.
La cocina como lenguaje universal
En cada edición, la experiencia se complementa con actividades interactivas. En esta oportunidad, la reconocida chef uruguaya Ximena Torres fue la encargada de dar el toque especial a la inauguración con una demostración en vivo. La propuesta tuvo un componente simbólico: la preparación de alfascones, una fusión entre la tradición inglesa y la uruguaya. Este gesto refuerza el concepto de que la gastronomía es un lenguaje universal que permite reinterpretar costumbres y generar nuevos significados culturales.
El público no solo observa, sino que también participa a través de degustaciones, promociones y dinámicas que refuerzan el carácter festivo del evento. Esta dimensión experiencial diferencia a las Fiestas de los Países de otras estrategias comerciales, ya que el consumidor no se limita a comprar productos, sino que se convierte en parte de una celebración colectiva.
El atractivo de la fiesta británica también se refleja en su curaduría de productos. Desde whiskies escoceses con promociones especiales, hasta clásicos como los bombones After Eight o los frutos secos de la marca Forest Feast, la propuesta apunta a equilibrar lo aspiracional con lo accesible. La modalidad de descuentos —como las ofertas 5×4 y 4×3— es clave para incentivar la compra, pero al mismo tiempo permite que más consumidores tengan la oportunidad de acceder a productos importados que, en otros contextos, podrían resultar de difícil alcance.
El mailing de Tienda Inglesa refuerza la estrategia con precios promocionales que no solo dinamizan las ventas, sino que también amplifican la visibilidad del evento. En este sentido, la cadena aprovecha un mix de canales que combina la experiencia presencial en las tiendas con el contacto directo vía comunicación digital.
Un recorrido por europa a través de los sentidos
Luego de la etapa británica, el cronograma continuará con las fiestas dedicadas a Italia, Alemania y España. Cada país aporta su propio bagaje cultural, con músicas, colores y, sobre todo, sabores característicos. En el caso de Italia, se espera una fuerte presencia de pastas, vinos y embutidos; mientras que la fiesta alemana suele destacar por su repertorio de cervezas y fiambres. España, por su parte, aporta aceites de oliva, tapas y dulces que forman parte del ADN gastronómico del Río de la Plata.
Cada semana temática transforma las sucursales de Tienda Inglesa en una suerte de feria cultural, en la que las góndolas se convierten en vitrinas de tradiciones. Lo interesante es que, lejos de ser una actividad aislada, estas fiestas se integran al calendario de la cadena como un hito que los clientes esperan y comentan, reforzando la relación emocional con la marca.
La continuidad de las Fiestas de los Países es una de las claves de su éxito. Según explicó Parada, la iniciativa comenzó hace más de 25 años con el objetivo de generar espacios de encuentro cultural en un país marcado por la inmigración europea. En sus inicios, era una apuesta novedosa para el retail local; hoy, es una tradición que combina nostalgia, identidad y novedad.
En un mercado cada vez más competitivo, donde las cadenas de supermercados buscan diferenciarse por precios, promociones o innovación tecnológica, Tienda Inglesa ha optado por sostener un diferencial ligado a la experiencia cultural. La fidelidad de sus clientes parece demostrar que la estrategia funciona.
El valor de las Fiestas de los Países trasciende lo estrictamente comercial. En un Uruguay que sigue reconociéndose como una nación forjada en gran medida por la inmigración, estas celebraciones reafirman vínculos culturales que no siempre encuentran espacio en la vida cotidiana. Al mismo tiempo, se insertan en la lógica del consumo contemporáneo, donde los supermercados ya no son solo lugares de compra, sino también escenarios de experiencias.
Para Tienda Inglesa, este evento anual cumple una doble función: refuerza su posicionamiento como referente del retail uruguayo y al mismo tiempo fortalece su rol como promotor de identidad cultural. Desde la perspectiva empresarial, la iniciativa también contribuye a mantener un flujo de clientes constante y a dinamizar la venta de productos importados que, en otros períodos del año, podrían tener menor rotación.
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La edición 2025 de las Fiestas de los Países confirma que Tienda Inglesa ha logrado convertir una acción de marketing en un fenómeno cultural. La clave está en haber sabido interpretar el valor simbólico de la gastronomía como puente entre historias migratorias y experiencias de consumo actuales.
Si bien las promociones y la oferta de productos son elementos centrales, el verdadero atractivo del evento radica en su capacidad de generar comunidad. Los clientes no solo compran, sino que se reconocen como parte de una tradición compartida. En tiempos en que el retail enfrenta desafíos por la digitalización, la inflación y los cambios en los hábitos de consumo, la apuesta por eventos que combinan cultura y comercio aparece como una estrategia diferenciadora.
Las Fiestas de los Países son mucho más que un festival gastronómico: son un recordatorio de que, detrás de cada producto en la góndola, hay una historia que conecta a los consumidores con sus raíces y con el mundo.


