Las exportaciones de Uruguay crecieron con fuerza en septiembre 2025
El comercio exterior de Uruguay atraviesa un momento positivo. Según el informe más reciente de Uruguay XXI, las exportaciones de bienes registraron en septiembre de 2025 un aumento del 5% en comparación con el mismo mes del año anterior, alcanzando un total de 1.242 millones de dólares. Este resultado marca un cambio relevante en la composición de los productos más demandados, ya que la carne bovina superó a la soja y se consolidó como el principal rubro exportador del país.
Más allá de la cifra puntual del mes, el análisis adquiere mayor peso al observar los números acumulados en lo que va del año. Incluyendo las ventas provenientes de zonas francas, Uruguay ha exportado 10.245 millones de dólares, lo que refleja un dinamismo sostenido en sectores estratégicos de la economía nacional.
Carne bovina: el nuevo líder de las exportaciones
Uno de los datos más destacados es que la carne bovina desplazó a la soja como producto estrella de las ventas al exterior. Durante septiembre, este rubro generó 230 millones de dólares, con una fuerte concentración de destinos: China absorbió el 33% y Estados Unidos el 29%. Este cambio responde a dos factores principales.
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En primer lugar, la demanda internacional de proteínas animales ha mantenido un ritmo firme, particularmente en mercados como el asiático y el norteamericano, donde el consumo de carne bovina continúa siendo parte central de la dieta. En segundo lugar, Uruguay ha logrado reforzar su posición como proveedor confiable, gracias a su reputación en calidad y trazabilidad, un elemento que le permite competir en segmentos premium.
La consolidación de la carne bovina como motor exportador tiene implicaciones estratégicas. Por un lado, diversifica la matriz de ingresos del país, disminuyendo la dependencia de la soja, que tradicionalmente había ocupado el primer puesto. Por otro lado, plantea desafíos ambientales y productivos, ya que la ganadería implica mayores emisiones de carbono y una presión creciente sobre la sostenibilidad del sector.
Soja, celulosa y otros productos claves
La soja se ubicó en el segundo lugar, con ventas por 200 millones de dólares. A pesar de ceder terreno frente a la carne, sigue siendo fundamental en la balanza comercial. La concentración de destinos es notable: 86% se exportó a China y un 8% a Argelia, mientras que el resto se repartió en menores volúmenes a otros países.
En tercer lugar apareció la celulosa, con ingresos por 195 millones de dólares, reflejando el peso de las inversiones en plantas de procesamiento de gran escala que operan en territorio uruguayo. Este producto ha sido una de las apuestas más sólidas para diversificar la base exportadora en los últimos 15 años.
Otros rubros que destacaron fueron los productos lácteos, que aportaron 92 millones de dólares, y el arroz, con 60 millones de dólares. Ambos mantienen su lugar como exportaciones tradicionales, aunque sin el mismo dinamismo de los principales motores.
Destinos internacionales: China a la cabeza
El informe de Uruguay XXI también subraya cómo se distribuyen los productos en el mundo. China se consolidó como el principal socio comercial, con compras por 380 millones de dólares, lo que representa un 31% del total. La relación con el gigante asiático tuvo un incremento interanual del 17%, confirmando la centralidad de este mercado para la economía uruguaya.
En segundo lugar aparece Brasil, que adquirió un 13% del total por un valor de 160 millones de dólares. Sin embargo, este destino mostró una caída del 10% en comparación con 2024, lo que refleja cierta inestabilidad en la demanda regional.
El tercer socio fue Estados Unidos, que subió un escalón en el ranking al registrar compras por 141 millones de dólares (11%). Por su parte, la Unión Europea se ubicó en cuarto lugar con 114 millones de dólares (9%), manteniendo un rol estable en el panorama exportador uruguayo.
El informe oficial no se limitó a los números de septiembre, sino que también abordó la importancia de los acuerdos comerciales internacionales. En particular, se destacó el tratado recientemente firmado entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
En 2024, las exportaciones del Mercosur hacia los países del EFTA totalizaron 3.406 millones de dólares, con Suiza como principal destino. Para Uruguay, este bloque representa una oportunidad de diversificación, ya que su canasta exportadora hacia esos países incluye principalmente carne bovina, pero también pescado, carne ovina y caprina, arroz, cítricos, vino y lana.
Aunque el monto exportado por Uruguay hacia este mercado aún es modesto —entre 30 y 38 millones de dólares anuales—, la firma del acuerdo abre la puerta a incrementar volúmenes y acceder a condiciones más favorables en términos arancelarios.
El crecimiento del 5% en septiembre confirma que Uruguay sigue siendo competitivo en sectores clave. Sin embargo, el análisis estructural invita a observar algunos matices:
Alta concentración en pocos mercados: China, Estados Unidos y Brasil concentran más del 55% de las exportaciones. Esto genera vulnerabilidad frente a cambios en las políticas comerciales o fluctuaciones económicas en esos países.
Dependencia de productos primarios: carne, soja y celulosa explican gran parte de los ingresos. Esto limita el valor agregado y expone al país a la volatilidad de precios internacionales.
Sostenibilidad: mientras la carne bovina aporta dinamismo, también plantea retos en materia ambiental y de cumplimiento de estándares cada vez más exigentes en mercados desarrollados.
Oportunidades en acuerdos internacionales: la apertura hacia el EFTA y otros bloques comerciales puede ayudar a diversificar destinos y rubros, siempre que se potencie la capacidad productiva local y se mantengan políticas de apoyo al sector exportador.
De cara al cierre de 2025, la evolución de las exportaciones uruguayas dependerá de factores globales y regionales. Por un lado, la recuperación económica en algunos mercados puede favorecer la demanda de bienes agroindustriales. Por otro, la volatilidad en los precios internacionales de los commodities agrícolas y las tensiones comerciales podrían generar incertidumbre.
La expectativa oficial es que Uruguay mantenga un desempeño positivo, aunque con oscilaciones según los productos. Si la carne bovina conserva su protagonismo y la celulosa mantiene los niveles actuales de colocación, el país podría cerrar el año con una expansión cercana al 4% en términos acumulados.
En este contexto, el desafío pasa por fortalecer la diversificación, invertir en innovación y abrir nuevos destinos que reduzcan la dependencia de pocos mercados. De esta forma, el crecimiento no solo sería coyuntural, sino que podría transformarse en una estrategia de largo plazo.
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Las exportaciones de Uruguay mostraron en septiembre un comportamiento favorable, con un aumento del 5% y un giro en la composición de su matriz exportadora, donde la carne bovina asumió el liderazgo frente a la soja. El crecimiento confirma la solidez de la oferta uruguaya en sectores estratégicos, pero también expone riesgos vinculados a la concentración de mercados y a los retos ambientales de la producción.
El panorama para el resto del año es alentador, especialmente si se aprovechan las oportunidades de los acuerdos internacionales y se avanza hacia una diversificación mayor. En definitiva, el comercio exterior sigue siendo uno de los motores fundamentales de la economía uruguaya y su evolución marcará buena parte del rumbo económico del país en los próximos meses.


