La Cuadra: la panadería artesanal uruguaya que expande su exitoso secreto
En un momento en que la industria panadera en Uruguay enfrenta la competencia de cadenas y productos industrializados, La Cuadra se ha consolidado como un referente en panadería artesanal. Con un modelo que une tradición, ingredientes de calidad y una visión educativa, esta empresa familiar no solo conquista paladares, sino que también busca formar a la próxima generación de panaderos especializados en fermentación natural.
De un horno pequeño en Pando a un espacio innovador en Montevideo
La historia de La Cuadra comenzó con un horno modesto y la determinación de dos emprendedores: Pablo Guerequiz y Viviana Lasso. En sus inicios, la producción se realizaba en Pando, pero la pasión por la panadería con masa madre y el uso de harinas orgánicas los llevó a abrir su primer local en el barrio Buceo de Montevideo, en 2018.
Ese año marcaría un hito: fueron pioneros en traer al país el auténtico panetón italiano, un producto que hasta entonces se confundía con el tradicional pan dulce. “En 2018 fuimos los precursores del panetón verdadero. Ahora hay más panaderías que lo hacen, pero fuimos los primeros en introducirlo en Uruguay”, recuerda Pablo con orgullo.
Filosofía: ingredientes nobles y procesos cuidados
El sello de La Cuadra es su compromiso con la fermentación natural, evitando aditivos, conservantes y grasas artificiales. Las harinas provienen de productores locales de Paysandú y Colonia, lo que refuerza su vínculo con la producción nacional.
La meticulosidad en los procesos es otro rasgo distintivo. Cada pieza de pan debe mantener un estándar constante en peso, forma, color y sabor. “Tratamos que el pan de ayer sea igual al de hoy y al de mañana. Esa consistencia es clave para nosotros”, explica Guerequiz.
En la elaboración de hojaldres, la panadería utiliza únicamente manteca natural, prescindiendo de margarinas o grasas hidrogenadas, algo poco común en la industria local.
Variedad que combina tradición y especialidades únicas
La Cuadra no se limita al pan básico. Su oferta incluye panes integrales 100% de masa madre, centeno con semillas, focaccias, bollos franceses como croissants y medialunas, y dulces poco frecuentes en Uruguay.
Uno de sus productos estrella es el pastel de nata, tradicional de Portugal, que comenzó a producirse por pedido de la embajada portuguesa. “No es un dulce fácil de encontrar en Montevideo, por eso se convirtió en un clásico en nuestra vitrina”, comenta Pablo.
En 2023, la demanda llevó a la panadería a mudarse a un local más amplio en Av. Mariscal Francisco Solano López 1600, Buceo. El nuevo espacio incluye una cocina a la vista, donde los clientes pueden observar el trabajo artesanal, y un área reservada para su próximo proyecto educativo: la escuela de panadería artesanal.
Una escuela para panaderos especializados
Uno de los planes más ambiciosos de La Cuadra es abrir un espacio de formación profesional. La propuesta incluye talleres sobre masa madre, hojaldre, focaccias, ciabattas y medialunas, cubriendo un segmento poco explorado en la enseñanza gastronómica uruguaya.
La respuesta del público ha sido muy positiva: ya cuentan con una extensa lista de preinscritos. “Queremos transmitir el oficio y ofrecer herramientas para que más personas puedan dedicarse a la panadería artesanal”, señala Lasso.
Un modelo que combina venta directa y distribución
El negocio de La Cuadra se apoya en dos pilares:
Venta directa al público, con una clientela fiel que busca productos saludables y de calidad.
Abastecimiento a cafeterías en Montevideo, un sector en constante crecimiento. “Cada semana abre un café nuevo que nos consulta por nuestros panes y bollería”, dice Pablo.
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Aunque el crecimiento es constante, el mayor desafío es contar con un equipo calificado que garantice la calidad del producto a medida que el negocio se expanda. “Nos encantaría abrir una sucursal, pero necesitamos más manos capacitadas. Preferimos consolidar lo que tenemos antes de dar el próximo paso”, advierte Guerequiz.
La combinación de calidad, cercanía con los productores y enfoque en la formación posiciona a La Cuadra como mucho más que una panadería: es un proyecto que busca preservar el oficio, promover el consumo de ingredientes nobles y crear comunidad.

