Impacto de temu en Uruguay bajo la lupa del ministerio de economía
El auge de Temu, la plataforma de comercio electrónico de origen chino que ha ganado popularidad a nivel mundial, no ha pasado desapercibido en Uruguay. Su irrupción en el mercado local ha generado un notable incremento en las compras al exterior mediante el régimen de franquicias, lo que ha despertado el interés —y la preocupación— del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Actualmente, desde la Asesoría de Política Comercial del MEF se lleva adelante un proceso de recopilación y análisis de información sobre este fenómeno, bautizado informalmente como el «efecto Temu». La intención es comprender a fondo sus repercusiones en el comercio interno y evaluar si se requiere alguna acción correctiva.
Monitoreo estratégico ante un fenómeno comercial global
Según explicó Juan Labraga, director de la Asesoría de Política Comercial del MEF, se están considerando dos factores esenciales en este análisis. En primer lugar, se reconoce que la plataforma ha sido ampliamente aceptada por los consumidores uruguayos. Su modelo de negocios ha contribuido a reducir los márgenes de precios para los compradores locales, quienes ven con buenos ojos la posibilidad de acceder a productos variados y económicos desde el exterior.
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Sin embargo, Labraga también advierte sobre los efectos colaterales que este tipo de comercio puede generar en sectores específicos del mercado nacional. “Hay nichos que podrían estar experimentando impactos negativos como consecuencia directa del volumen de compras web facilitadas por estas plataformas”, señaló el funcionario.
En otras palabras, aunque la tendencia a importar pequeños paquetes con beneficios aduaneros puede resultar positiva para el consumidor, también puede representar una amenaza para ciertas actividades comerciales locales que no están en condiciones de competir con precios tan bajos ni con la escala operativa de gigantes como Temu.
El régimen de franquicias y su explosión en cifras
Uno de los indicadores más claros del crecimiento del comercio digital transfronterizo ha sido el uso del régimen de franquicias. Este sistema permite a los consumidores realizar compras al exterior por valores inferiores a los 200 dólares sin pagar impuestos de importación. Hasta hace pocos años, alrededor de 220.000 personas al año utilizaban esta modalidad. Sin embargo, en 2023 esta cifra se disparó a más de 650.000 usuarios, marcando un salto que triplica la cantidad habitual de beneficiarios.
Este aumento exponencial ha generado una revisión por parte del MEF, no solo desde una óptica económica, sino también en términos normativos e internacionales. Labraga remarcó que el crecimiento del uso del régimen de franquicias “amerita un análisis profundo”, dado que podría estar alterando la dinámica competitiva dentro del país.
Uruguay ha asumido compromisos en materia de comercio e inversiones, especialmente dentro del marco del Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversiones (TIFA, por su sigla en inglés), firmado con Estados Unidos. Este acuerdo incluye cláusulas que respaldan la liberalización de ciertos flujos comerciales, entre ellos, las franquicias para compras inferiores a 200 dólares.
Labraga explicó que si bien este compromiso se firmó bilateralmente con Estados Unidos, Uruguay optó por aplicar esa norma de forma universal, extendiendo su beneficio a todos los países. No obstante, aclaró que, si bien el país está comprometido con el cumplimiento de estos tratados, es igualmente importante asegurar que la competencia que se genera en el mercado sea justa y equilibrada.
La preocupación radica en que grandes plataformas como Temu —amparadas por estos acuerdos y el régimen de franquicias— puedan distorsionar el mercado local al ofrecer precios muy bajos en comparación con los negocios uruguayos, que deben afrontar cargas impositivas, costos logísticos y laborales.
¿Temu como aliado o desafío para el consumidor?
Desde la óptica del consumidor, Temu aparece como una herramienta valiosa. La plataforma permite acceder a una amplia gama de productos, desde accesorios de moda hasta artículos para el hogar, a precios considerablemente más bajos que los del comercio tradicional. En momentos de inflación o pérdida del poder adquisitivo, esta opción resulta particularmente atractiva.
Sin embargo, cuando se analizan sus efectos a nivel sistémico, el panorama se complica. Los sectores minoristas, las pequeñas y medianas empresas (pymes) e incluso algunos rubros industriales podrían verse perjudicados por una competencia que opera bajo reglas completamente distintas. La sostenibilidad de estas empresas locales es un punto clave para el mantenimiento del empleo y el equilibrio fiscal.
Ante esta situación, el MEF no ha anunciado medidas concretas, pero no se descarta que el análisis actualmente en curso derive en propuestas normativas. Estas podrían ir desde ajustes al régimen de franquicias hasta medidas de protección temporal para ciertos sectores particularmente afectados.
No se trata, según Labraga, de frenar el comercio digital ni de limitar el acceso de los consumidores a productos del exterior, sino de asegurar que el crecimiento de estas plataformas se dé en un marco de equidad. “Hay que ver que la competencia sea leal”, afirmó el director.
La clave estará en encontrar un punto de equilibrio entre facilitar el acceso a productos económicos para la ciudadanía y proteger a los actores del ecosistema económico local, muchos de los cuales representan fuentes de empleo y desarrollo.
Una realidad que trasciende fronteras
El caso uruguayo no es único. Países de la región como Argentina, Brasil y México también han registrado un incremento en las compras por plataformas como Temu y Shein. En muchos de estos mercados, las autoridades están considerando cambios regulatorios para mitigar los efectos adversos sobre la industria nacional.
Además, organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) han advertido sobre la necesidad de revisar los marcos normativos en torno al comercio electrónico transfronterizo, sobre todo cuando se populariza en países en desarrollo.
A medida que plataformas como Temu ganan terreno, es esperable que se profundice la discusión sobre su impacto real en los distintos eslabones del comercio y en la economía en general. Uruguay, como muchos otros países, se encuentra ante el desafío de adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado sin perder de vista los principios de equidad y desarrollo sostenible.
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El seguimiento que realiza el MEF es apenas un primer paso hacia la comprensión de un fenómeno que seguramente continuará expandiéndose. En este contexto, el diálogo entre el sector público, los actores comerciales y los consumidores será clave para construir soluciones que equilibren innovación, accesibilidad y justicia económica.


