Estándares de belleza en Uruguay afecta a algunas mujeres y adolescentes
En la actualidad, la presión sobre las mujeres para cumplir con estándares de belleza sigue siendo abrumadora, exacerbada por mandatos culturales y la omnipresencia de imágenes idealizadas en medios y redes sociales. Estos ideales, que históricamente han privilegiado la delgadez, juventud y piel clara, continúan influyendo profundamente en la autoestima y bienestar de las mujeres de todas las edades en Uruguay, según revela el estudio «El estado real de la belleza» de Dove, realizado en colaboración con ID Retail.
El estudio, que consultó a 928 personas en Uruguay, encontró que a medida que las mujeres crecen, su autoestima tiende a disminuir drásticamente: mientras que el 74% de las niñas reportaron una alta autoestima, este porcentaje disminuyó al 40% entre las adolescentes y al 35% entre las mujeres adultas. Ana Gudynas, socióloga especializada en género y belleza, señaló que esta tendencia refleja una sociedad que sobrevalora la belleza superficial, perpetuada por medios como la publicidad, películas, y ahora, las redes sociales y la inteligencia artificial.
Vea también: Sobre regulación en IA de Uruguay
El informe también destaca que, aunque los estándares de belleza han diversificado, los objetivos son cada vez más inalcanzables. Desde mantener una cintura delgada hasta lucir saludables y con curvas perfectas, las expectativas son múltiples y contradictorias. Esta presión no solo impacta la autoestima, sino que también afecta la salud mental y limita la participación de las mujeres en actividades cotidianas; según el estudio, el 51% de las mujeres han dejado de participar en actividades por sentirse inseguras con su apariencia.
Además, el 63% de las mujeres y el 65% de las niñas y adolescentes piensan diariamente en la forma de sus cuerpos, y un número significativo estaría dispuesto a someterse a cirugías estéticas si fueran seguras y gratuitas. Estos datos evidencian el impacto profundo de las expectativas de belleza en la vida diaria de las mujeres uruguayas, perpetuando un ciclo de estrés y autoevaluación constante.
El estudio también aborda el papel de las plataformas virtuales, donde el 13% de las mujeres y el 20% de las niñas y adolescentes sienten presión para alterar su apariencia debido a lo que ven en internet. Las redes sociales, en particular, son percibidas como amplificadores de la presión estética, provocando ansiedad en muchas usuarias. Sin embargo, también hay un aspecto positivo: el 70% de las mujeres adultas encuentran más confianza en sí mismas en las redes sociales que en la vida real, una tendencia compartida por el 32% de las jóvenes.
Por último, la investigación destaca la percepción de las niñas y adolescentes sobre los videojuegos y la realidad virtual, donde el uso de inteligencia artificial y avatares puede impactar negativamente en su autoimagen. Aunque se reconoce la diversidad que estos medios pueden ofrecer, también se subraya la necesidad de una representación más inclusiva y diversa en la industria de los videojuegos.
Vea también: La inflación en Uruguay superó la meta del 4,5%
El estudio revela la urgencia de promover visiones más inclusivas y realistas de la belleza, resistiendo así los ideales restrictivos y dañinos que afectan a las mujeres uruguayas. Más allá de individualizar el problema, es crucial reconocer que la belleza está íntimamente ligada a estructuras sociales que deben ser desafiadas y transformadas para el beneficio de todas.
