En Uruguay la importación de la papa trae una amenaza agrícola
La papa es un cultivo fundamental en Uruguay, siendo el principal dentro del sector hortícola y el segundo más importante en los mercados mayoristas, después de la banana. Su relevancia no solo radica en su producción y consumo interno, sino también en su papel clave en la seguridad alimentaria del país. Sin embargo, este noble alimento enfrenta una creciente amenaza: la sustitución de casi la mitad de su consumo por papas procesadas importadas, una tendencia global que también afecta al mercado uruguayo.
La importancia de la papa en Uruguay
Según datos de la Oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la papa ocupa un lugar destacado en la producción agrícola del país. En el ciclo productivo de otoño 2024, se sembraron 1.858 hectáreas, produciendo 47.000 toneladas con un rendimiento promedio de 25,3 toneladas por hectárea. Aunque estos resultados son positivos, representan una disminución del 15% respecto a la intención inicial debido a la menor disponibilidad de semillas.
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El cultivo de papa en Uruguay abastece exclusivamente el mercado interno, lo que refuerza su papel en la seguridad alimentaria. Además, su producción genera empleo y contribuye a la economía local, especialmente en áreas rurales.
Cambios en el consumo: La amenaza de la papa procesada
El Ing. Agr. Alfonso Grela, asesor de empresas paperas y director de Rustikas.uy, señala que la papa es un alimento muy noble, rico en carbohidratos, vitamina C y minerales. Históricamente, el consumo de papa en Uruguay era mayoritariamente fresco y de origen local. Sin embargo, en los últimos años, casi el 50% del consumo ha sido reemplazado por papas procesadas importadas.
Este cambio en los hábitos de consumo refleja una tendencia mundial hacia alimentos procesados, que suelen ser más cómodos y rápidos de preparar. Sin embargo, también plantea desafíos para los productores locales, quienes enfrentan dificultades para competir con los productos importados en términos de precio y disponibilidad.
A pesar de los retos, las perspectivas para la producción de papa en Uruguay son alentadoras. Para la zafra primavera-verano 2024/2025, se prevé un aumento del 18% en el área sembrada, alcanzando 1.098 hectáreas. Además, la intención de siembra para otoño 2025 también muestra un crecimiento significativo del 17%.
No obstante, el sector enfrenta varios desafíos estructurales. El acceso a semillas de calidad, tierras, riego y asesoramiento técnico son problemas recurrentes, especialmente para los pequeños productores. Además, la falta de una industria local que procese el excedente de producción limita las opciones de mercado y afecta la rentabilidad.
Innovación en el sector: La variedad INIA Kiyú
Una de las iniciativas más destacadas en el sector papero uruguayo es el desarrollo de la variedad INIA Kiyú, creada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en colaboración con Rustikas.uy. Esta papa rosada, lanzada al mercado en mayo de 2024, se caracteriza por su alta calidad, buena conservación y excelentes atributos para el consumo fresco.
INIA Kiyú también destaca por su valor nutricional, con altos niveles de vitamina C, carotenoides y antioxidantes. Su introducción representa un avance significativo para los productores locales, al ofrecer una alternativa competitiva frente a las variedades importadas.
La papa no solo es un alimento esencial, sino también un recurso valioso para la industria. Su almidón se utiliza en la fabricación de embalajes, cosméticos, cartón y pegamentos, entre otros productos. Esta versatilidad subraya la importancia de promover su cultivo y aprovechamiento integral.
En el ámbito cultural, la papa también tiene un lugar especial. El poeta chileno Pablo Neruda la celebró en su “Oda a la Papa”, destacando su papel como enemiga del hambre y su contribución a la humanidad.
La papa es más que un alimento; es un pilar de la seguridad alimentaria, la economía y la cultura en Uruguay. Sin embargo, la creciente preferencia por las papas procesadas importadas representa un desafío significativo para los productores locales.
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Para garantizar la sostenibilidad del sector, es fundamental abordar problemas estructurales como el acceso a semillas de calidad y la falta de infraestructura industrial. Además, iniciativas como el desarrollo de variedades locales, como INIA Kiyú, son esenciales para fortalecer la competitividad del cultivo nacional.
En un mundo cada vez más globalizado, preservar la nobleza de la papa uruguaya requiere un esfuerzo conjunto de productores, consumidores y políticas públicas que prioricen la producción local y promuevan el consumo responsable.
