Compras online en el exterior: El nuevo límite de US$800 y cómo el “efecto Temu” está cambiando el comercio en Uruguay
El crecimiento explosivo de las compras online en el exterior ha generado cambios importantes en el comercio minorista de Uruguay. La expansión de plataformas internacionales de comercio electrónico, especialmente aquellas con precios muy competitivos, provocó un aumento sin precedentes en el ingreso de paquetes al país. Frente a este escenario, el gobierno decidió modificar el régimen de franquicias para compras por internet, estableciendo un nuevo tope anual de US$800 para este tipo de operaciones.
La medida, que entrará en vigor en mayo de 2026, forma parte de una serie de ajustes en la normativa que regula las importaciones de pequeña escala realizadas por consumidores particulares. El cambio responde en gran medida al llamado “efecto Temu”, una tendencia que se refiere al fuerte incremento de compras online impulsado por la popularidad de la plataforma china y otras tiendas internacionales de bajo costo.
Este fenómeno no solo refleja una transformación en los hábitos de consumo de los uruguayos, sino también un desafío para el comercio local y para las autoridades encargadas de regular el flujo de importaciones.
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Durante los últimos años, el comercio electrónico ha experimentado una expansión significativa a nivel global. La posibilidad de comprar productos directamente desde plataformas internacionales, muchas veces a precios considerablemente más bajos que en el mercado local, ha atraído a millones de consumidores.
En Uruguay, esta tendencia se intensificó especialmente a partir de 2024 con la llegada de nuevas plataformas de venta online que ofrecen productos a precios muy competitivos. Como resultado, el número de envíos internacionales destinados a consumidores uruguayos creció de manera acelerada.
Las estadísticas oficiales muestran que en 2025 ingresaron al país cerca de dos millones de paquetes bajo el régimen de franquicias, lo que representó un incremento cercano al 37% respecto al año anterior. Además, el promedio diario de compras superó las 5.400 operaciones, una cifra que evidencia la magnitud del fenómeno.
Este aumento masivo de envíos generó preocupación en distintos sectores del comercio minorista, que advirtieron sobre el impacto que las compras internacionales podían tener en las ventas de negocios locales.
Cómo funcionaba el régimen anterior
Hasta ahora, el sistema de franquicias permitía que cada persona mayor de edad realizara hasta tres compras al año en el exterior, con un valor máximo de US$200 por envío. Estas compras podían ingresar al país sin pagar impuestos adicionales, siempre que cumplieran ciertas condiciones de peso y valor.
En términos prácticos, esto implicaba que el monto máximo anual que un consumidor podía importar bajo este régimen era de US$600.
Este sistema se diseñó originalmente para facilitar compras ocasionales en el exterior, permitiendo a los consumidores acceder a determinados productos que no siempre estaban disponibles en el mercado local.
Sin embargo, el crecimiento del comercio electrónico global cambió radicalmente el uso de esta franquicia. Con el auge de las plataformas internacionales, muchas personas comenzaron a utilizar el sistema con mayor frecuencia, transformándolo en una vía habitual de consumo.
El nuevo régimen: más flexibilidad pero con cambios tributarios
El nuevo esquema aprobado por el gobierno introduce varias modificaciones importantes. La más visible es el aumento del límite anual, que pasa de US$600 a US$800.
Sin embargo, la lógica del sistema cambia: en lugar de tener un tope fijo por compra, ahora el monto total anual de las tres operaciones no podrá superar los US$800, lo que otorga mayor flexibilidad para distribuir el gasto.
Esto significa que un consumidor podría utilizar el cupo de distintas maneras, por ejemplo:
realizar tres compras pequeñas distribuidas durante el año
hacer dos compras de mayor valor
o incluso utilizar el monto total en una sola compra
Este cambio amplía las posibilidades para los usuarios, ya que anteriormente cada operación estaba limitada a un máximo de US$200.
No obstante, el nuevo régimen también introduce una modificación relevante en materia impositiva: las compras realizadas bajo la franquicia comenzarán a pagar Impuesto al Valor Agregado (IVA) en la mayoría de los casos.
Esta medida busca equilibrar la competencia entre los productos importados y los que se venden en el mercado local.
El “efecto Temu” y el cambio en los hábitos de consumo
El término “efecto Temu” se utiliza para describir el impacto que tuvo la llegada de esta plataforma de comercio electrónico en el volumen de compras internacionales.
La aplicación, que ofrece una amplia variedad de productos a precios muy bajos, se popularizó rápidamente entre los consumidores uruguayos. Su modelo de negocio se basa en conectar directamente a fabricantes —principalmente asiáticos— con compradores finales en diferentes países.
Esto permite reducir costos intermedios y ofrecer productos con precios que, en muchos casos, resultan significativamente más bajos que los disponibles en el comercio local.
Como consecuencia, muchos consumidores comenzaron a recurrir a estas plataformas para adquirir artículos que van desde ropa y juguetes hasta productos electrónicos o artículos para el hogar.
Los datos oficiales muestran que los productos textiles y de vestimenta lideran el ranking de compras internacionales, seguidos por artículos para el hogar, juguetes y dispositivos electrónicos.
Este cambio en el comportamiento del consumidor ha generado un intenso debate sobre el impacto del comercio digital internacional en las economías locales.
Preocupación en el comercio tradicional
El crecimiento de las compras online en el exterior ha despertado preocupación entre comerciantes y empresarios del sector minorista.
Muchos sostienen que las plataformas internacionales compiten con ventajas importantes, ya que en algunos casos los productos ingresan al país con menos carga impositiva o con precios significativamente más bajos.
El temor de algunos sectores es que el aumento del límite anual permita importar productos de mayor valor, como teléfonos celulares, computadoras o dispositivos electrónicos, que tradicionalmente se compran en tiendas locales.
Desde esta perspectiva, el nuevo régimen podría incrementar la presión competitiva sobre el comercio tradicional.
Por esta razón, la incorporación del IVA a las compras bajo franquicia busca equilibrar parcialmente las condiciones de competencia entre el comercio local y las plataformas internacionales.
Cambios en los controles aduaneros
Otra modificación importante del nuevo sistema está relacionada con los controles aduaneros y los procedimientos administrativos.
Las autoridades introdujeron mecanismos de verificación adicionales para garantizar el correcto uso del régimen de franquicias. Entre ellos se incluyen sistemas de identificación digital y la posibilidad de que las entidades financieras compartan información con la Dirección Nacional de Aduanas para verificar las compras realizadas.
Además, los operadores postales pasarán a tener un papel más activo en el proceso, ya que serán responsables de gestionar los tributos correspondientes ante las autoridades aduaneras.
El objetivo de estas medidas es mejorar el control del sistema y evitar posibles abusos o irregularidades en el uso del régimen.
Un mercado en plena transformación
La evolución del comercio electrónico está transformando la forma en que los consumidores compran productos en todo el mundo. Uruguay no es una excepción a esta tendencia.
El crecimiento de plataformas internacionales y la expansión de la logística global han reducido las barreras que antes existían para comprar en el exterior.
Para los consumidores, esto significa acceso a una mayor variedad de productos y precios potencialmente más bajos. Para el comercio local, en cambio, representa un desafío que obliga a adaptarse a un entorno más competitivo.
En este contexto, las autoridades buscan encontrar un equilibrio entre facilitar el acceso de los consumidores a productos internacionales y proteger la actividad económica local.
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El nuevo límite anual de US$800 marca una etapa de transición en la regulación del comercio electrónico internacional en Uruguay.
Por un lado, amplía las posibilidades de compra para los consumidores y reconoce el crecimiento del comercio digital global. Por otro, introduce mecanismos impositivos y de control que buscan mantener condiciones más equilibradas para el comercio local.
A medida que el comercio electrónico continúe expandiéndose, es probable que surjan nuevos debates sobre cómo regular estas transacciones y cómo equilibrar los intereses de consumidores, empresas y gobiernos.
Lo que parece claro es que el llamado “efecto Temu” no es un fenómeno pasajero, sino una señal de un cambio estructural en la forma en que las personas compran productos en la economía digital.
Fuente: Ámbito


