El consumo se mantiene estable pero la facturación comercial crece un 6%
Durante el primer semestre de 2025, el comportamiento del consumo en Uruguay mostró una interesante dualidad: si bien las ventas en unidades prácticamente no se movieron respecto al mismo período de 2024, la facturación total registró un aumento del 6%. Este fenómeno responde a una combinación de factores como el ajuste de precios, los cambios en las preferencias de los consumidores y el dinamismo de ciertos sectores de productos.
Según el informe más reciente elaborado por Radar Scanntech, basado en el análisis de más de 7.000 puntos de venta en todo el país, los resultados revelan una economía del consumo que, si bien no se expande significativamente en volumen, sí lo hace en términos monetarios. Esto puede atribuirse a variaciones en los precios, una mayor participación de productos de valor agregado y otras dinámicas del mercado.
Variación mínima en ventas, aumento notorio en ingresos
El informe detalla que las ventas totales, en cuanto a cantidad de productos adquiridos, apenas crecieron un 0,1% respecto al primer semestre de 2024. Esta estabilidad contrasta con el aumento del 6% en la facturación, lo que indica que los consumidores están pagando más por lo mismo, o están optando por productos de mayor precio. Este comportamiento es coherente con un contexto de inflación moderada, crecimiento económico y recuperación progresiva del poder adquisitivo.
Rubros destacados: cuidado personal y bebidas lideran el crecimiento
Entre las categorías analizadas, el segmento de cuidado personal fue el de mejor desempeño, con un crecimiento del 3,3% en volumen de ventas. En este rubro se destacan artículos como cepillos dentales, desodorantes y toallas húmedas. En contrapartida, disminuyeron las ventas de repelentes, pañales y alcohol en gel o líquido, lo que puede estar relacionado con una menor percepción de riesgo sanitario y con ajustes en los hábitos de higiene post-pandemia.
Vea también: Royal Caribbean ofrece oportunidades laborales en Uruguay para trabajar en cruceros
El segundo rubro con mejor desempeño fue el de bebidas, con un incremento del 1,3%. Dentro de esta categoría, los productos con mayor crecimiento fueron los mixers listos para servir, el gin y otros aperitivos, reflejando posiblemente un cambio en las formas de consumo social y una preferencia por bebidas más modernas o gourmet. En contraste, el consumo de bebidas tradicionales como grappamiel, sidras y ron mostró una caída, lo que puede estar vinculado a una renovación generacional en las preferencias.
En el segmento de alimentos, sin embargo, se produjo un retroceso del 1,2% en ventas. Algunas subcategorías resistieron mejor que otras: aumentaron productos como fideos instantáneos, tortillas de harina y quesos para untar, que podrían interpretarse como soluciones prácticas, accesibles y versátiles para el hogar. Por otro lado, productos como donuts, bombones y café soluble tuvieron un comportamiento negativo, posiblemente afectados por cambios en la dieta o decisiones de ajuste presupuestario.
Artículos de limpieza: Consumo retraído
El rubro de limpieza del hogar también experimentó una leve caída del 0,4%. A pesar de tratarse de productos de necesidad básica, la baja podría explicarse por una mayor racionalización del uso, mayor duración de los productos por unidad o incluso por la elección de marcas más económicas, frente a la presión inflacionaria.
Este dato adquiere relevancia si se considera que durante la pandemia y los años inmediatos posteriores, los productos de higiene y limpieza habían tenido un crecimiento significativo. El descenso actual podría significar un retorno a niveles pre-pandemia.
Diferencias regionales: El litoral norte y la costa lideran
Un análisis territorial muestra comportamientos divergentes entre los departamentos. Los mayores aumentos en facturación se dieron en Maldonado (6%), Salto (5%) y Artigas (4%). Estas regiones muestran señales de mayor dinamismo económico, posiblemente impulsado por el turismo, el comercio fronterizo y ciertas actividades agroindustriales.
Por el contrario, Montevideo y Canelones, que concentran la mayor población del país, registraron una disminución del 1%, lo cual puede reflejar una saturación del mercado, una mayor competencia de precios o incluso una retracción del consumo en ciertos sectores sociales. El departamento más afectado fue Treinta y Tres, con una caída del 2%, lo que podría vincularse a factores estructurales de menor dinamismo económico.
Marco macroeconómico: PIB en alza, inflación moderada y empleo estable
Para comprender mejor estos resultados, es necesario ubicarlos en el contexto económico general. Durante el primer trimestre de 2025, Uruguay registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,4% interanual, lo que señala una expansión económica sostenida. La inflación acumulada se ubicó en el 4,59%, dentro de los márgenes previstos por el gobierno, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo en el 7,8%, y los salarios reales crecieron un 1%.
Estos indicadores son coherentes con el aumento en la facturación comercial: mayor actividad económica y cierta mejora en el poder adquisitivo generan condiciones propicias para que los consumidores gasten más, aunque sin necesariamente aumentar la cantidad de productos comprados.
El nuevo patrón de consumo: menos volumen, más valor
Uno de los hallazgos más importantes del análisis de Scanntech es la consolidación de un nuevo patrón de consumo en Uruguay. La tendencia sugiere que los uruguayos están priorizando productos de mejor calidad o valor agregado, ajustando sus decisiones de compra de forma más racional y selectiva.
Esto se observa en la caída de productos considerados prescindibles o indulgentes (como bombones y bebidas alcohólicas tradicionales) y el crecimiento de opciones más prácticas, modernas o asociadas a nuevas costumbres (como los mixers y el gin).
Vea también: Uruguay e India consolidan su alianza estratégica con comercio e inversión
De cara al segundo semestre de 2025, las perspectivas son moderadamente optimistas. Si la inflación continúa bajo control y el empleo se mantiene estable, es posible que el consumo sostenga su tendencia positiva en términos de facturación. Sin embargo, la evolución de las tasas de interés, el comportamiento del dólar y los posibles impactos del clima en la producción agrícola pueden incidir en el poder de compra.
Las empresas del sector retail, por su parte, deberán seguir adaptando su oferta a las nuevas demandas del consumidor uruguayo, que se muestra cada vez más selectivo, informado y sensible a las condiciones económicas.


