El Caribe recibe impulso agrícola con ayuda de Chile y Uruguay
El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en colaboración con Chile y Uruguay, ha dado un significativo paso adelante para apoyar la seguridad alimentaria en el Caribe. A través de una importante donación de semillas, pollos y gallinas, estos países buscan fortalecer la resiliencia agrícola y el desarrollo rural en naciones afectadas por desastres naturales.
La iniciativa surge tras el devastador paso del huracán Beryl en 2024, que dejó serias secuelas en Granada y San Vicente y las Granadinas. Estos países, duramente golpeados, requieren apoyo urgente para reactivar su producción agrícola y reducir su dependencia de las importaciones de alimentos.
Donaciones específicas para cada país
En San Vicente y las Granadinas, el apoyo se traduce en la entrega de 25 kilos de semillas de hortalizas provenientes de Uruguay, 7.500 pollitos y 49 kilos adicionales de semillas donadas por Chile. Esta combinación de recursos permitirá a los agricultores locales diversificar sus cultivos y fortalecer la producción avícola, un sector clave para la alimentación.
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Por otro lado, Granada recibió semillas de maíz, repollo, lechuga, calabaza, calabacín, remolacha y sandía desde Chile. Además, se entregaron 2.000 aves, incluyendo gallinas ponedoras y pollos de engorde, junto con 972 bolsas de alimento. Estos insumos contribuirán a la sostenibilidad y crecimiento del sector agrícola local.
Impacto y declaraciones de los líderes locales
El ministro de Agricultura, Silvicultura, Pesca, Transformación Rural, Industria y Trabajo de San Vicente y las Granadinas, Saboto Caesar, destacó la importancia de esta donación. “La entrega de semillas beneficiará a quienes se dedican a la horticultura y la agricultura comercial, permitiendo aumentar la producción de alimentos y disminuir la dependencia de las importaciones”, afirmó.
Asimismo, Thaddeus Peters, director de Agricultura en Granada, subrayó la calidad de las semillas proporcionadas por el IICA. Según Peters, estas semillas no solo mejorarán la seguridad alimentaria nacional, sino que también ayudarán a los agricultores a acceder a productos frescos y de calidad sin recurrir a las importaciones.
Un enfoque integral hacia la seguridad alimentaria
El IICA, junto a sus socios chilenos y uruguayos, ha demostrado un enfoque integral al incluir tanto semillas como aves de corral en las donaciones. Esta estrategia mixta permite a las comunidades beneficiadas no solo cultivar una variedad de hortalizas, sino también desarrollar una fuente sostenible de proteínas a través de la avicultura.
Además, la entrega de alimentos para las aves asegura que las granjas receptoras tengan un inicio sólido, minimizando riesgos y mejorando las probabilidades de éxito en el mediano y largo plazo.
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El esfuerzo conjunto del IICA, Chile y Uruguay es un claro ejemplo de cómo la cooperación internacional puede tener un impacto directo y positivo en las comunidades vulnerables. En un contexto global de aumento de precios de los alimentos, estas acciones no solo aportan a la seguridad alimentaria, sino que también refuerzan la autonomía de los países caribeños frente a las fluctuaciones del mercado internacional.

