Demanda laboral en Uruguay muestra señales de enfriamiento tras dos años de crecimiento
El mercado laboral uruguayo atraviesa un período de transición. Después de dos años marcados por una fuerte recuperación del empleo y un crecimiento sostenido en la publicación de vacantes, los indicadores más recientes muestran una desaceleración que comienza a reflejarse en la demanda de trabajadores. Las proyecciones para el cierre del primer semestre de 2026 indican una caída interanual cercana al 6,5% en las oportunidades laborales, confirmando un cambio de tendencia que preocupa a empresas, trabajadores y analistas económicos.
Aunque el nivel de actividad laboral continúa siendo relativamente alto en términos históricos, la disminución de las ofertas de empleo evidencia que el mercado comienza a sentir los efectos de un contexto económico menos dinámico que el observado durante 2024 y 2025. La situación no implica una crisis laboral, pero sí marca el final de una etapa de expansión acelerada y el inicio de un escenario más moderado.
El primer retroceso semestral en varios años
Los datos relevados por la consultora especializada Advice muestran que durante mayo se publicaron 6.419 oportunidades laborales, lo que representó una caída de 7,5% respecto al mismo mes del año anterior. Además, el descenso acumulado entre enero y mayo alcanzó aproximadamente el 6%, y las estimaciones indican que el semestre cerrará con una contracción cercana al 6,5%. Se trata del primer semestre con saldo negativo luego de dos años consecutivos de crecimiento.
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El fenómeno resulta significativo porque durante gran parte de 2024 y 2025 la demanda laboral alcanzó niveles récord impulsados por la recuperación económica posterior a la pandemia, nuevas inversiones y un mayor dinamismo del consumo. Sin embargo, la economía comenzó a perder velocidad y el mercado laboral está reaccionando a ese nuevo escenario.
La economía pierde impulso
Uno de los principales factores detrás de la desaceleración del empleo es el menor crecimiento económico.
Las cifras más recientes muestran que la economía uruguaya creció apenas 0,9% interanual en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de los niveles observados un año atrás. Aunque el país continúa creciendo, el ritmo es considerablemente más moderado y eso afecta directamente las decisiones de contratación de las empresas.
Cuando la actividad económica pierde dinamismo, las organizaciones suelen actuar con mayor cautela. Antes de ampliar sus plantillas o crear nuevos puestos de trabajo, priorizan mejorar la productividad de los recursos existentes y controlar costos. Como consecuencia, disminuye la cantidad de vacantes disponibles en el mercado.
Este comportamiento ya se observa en varios sectores económicos, especialmente en aquellos más dependientes del consumo interno y la inversión privada.
Los empleos de menor calificación son los más afectados
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que la caída de la demanda laboral no afecta a todos los trabajadores por igual.
Según los especialistas, los puestos de menor calificación son los que están experimentando la mayor reducción en oportunidades laborales. En cambio, las posiciones técnicas, profesionales y especializadas muestran una mayor resistencia e incluso mantienen niveles similares a los registrados durante el año pasado.
Esta diferencia se explica porque los empleos menos calificados suelen estar más vinculados a actividades sensibles al ciclo económico, como comercio, servicios básicos y tareas operativas. Cuando las empresas enfrentan un contexto más incierto, estos son generalmente los primeros puestos cuya demanda disminuye.
Por el contrario, los perfiles especializados continúan siendo escasos y difíciles de encontrar. Áreas vinculadas a tecnología, análisis de datos, ingeniería, servicios profesionales y determinadas funciones técnicas mantienen una demanda relativamente estable pese al menor crecimiento económico.
Jóvenes y personas sin experiencia enfrentan mayores obstáculos
La desaceleración también genera desafíos para quienes intentan ingresar por primera vez al mercado laboral.
Diversos estudios recientes advierten sobre un fenómeno conocido como «cierre silencioso» de las puertas de entrada al empleo. Las empresas, ante un escenario más exigente, tienden a priorizar candidatos con experiencia previa y reducen la contratación de trabajadores que necesitan procesos de capacitación más extensos.
Esto afecta especialmente a jóvenes que buscan su primer empleo, estudiantes y personas que intentan reinsertarse en el mercado laboral después de períodos de inactividad.
La situación no implica la desaparición de oportunidades, pero sí una competencia más intensa por cada vacante disponible, elevando los requisitos de selección y dificultando el acceso a determinados puestos.
Comercio y servicios muestran señales de debilidad
La evolución del empleo también está estrechamente vinculada al desempeño de sectores clave de la economía.
Durante el primer trimestre de 2026, el sector de comercio y servicios registró su primera caída interanual desde finales de 2023. Las ventas reales descendieron y las expectativas empresariales se volvieron más cautelosas respecto a futuras contrataciones, inversiones y expansión de actividades.
Dado que estos sectores concentran una parte importante del empleo nacional, cualquier desaceleración suele reflejarse rápidamente en la demanda laboral.
Las empresas consultadas señalaron que la incertidumbre económica, tanto local como internacional, está influyendo en las decisiones de contratación y en la planificación de nuevos proyectos.
Un mercado laboral que sigue mostrando fortalezas
A pesar de la caída en las vacantes, algunos indicadores permiten matizar el panorama.
La tasa de desempleo en Uruguay se ubicó en 7,5% durante abril, mostrando cierta estabilidad respecto a meses anteriores. Además, el nivel de empleo continúa cerca de máximos históricos y los salarios reales mantienen una trayectoria positiva.
Esto significa que el mercado laboral no está atravesando una crisis profunda, sino más bien una etapa de ajuste después de un período excepcionalmente favorable.
La menor publicación de vacantes refleja principalmente una desaceleración en la creación de nuevos puestos, más que una destrucción masiva de empleo existente.
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Si el crecimiento logra fortalecerse durante el segundo semestre, impulsado por el consumo, la inversión y algunos proyectos empresariales en marcha, la demanda laboral podría estabilizarse. Por el contrario, si persiste el bajo dinamismo económico, es probable que las empresas mantengan una postura conservadora en materia de contratación.
Al mismo tiempo, la transformación tecnológica continúa modificando las necesidades del mercado. Los perfiles con habilidades digitales, conocimientos especializados y capacidad de adaptación seguirán siendo los más demandados, incluso en escenarios de menor crecimiento.
La evolución reciente deja una conclusión clara: Uruguay continúa mostrando niveles laborales sólidos en comparación con otros momentos de su historia reciente, pero el ciclo expansivo que impulsó el empleo durante los últimos años parece haber llegado a una etapa de moderación. La capacidad de generar nuevas inversiones, aumentar la productividad y adaptarse a las transformaciones tecnológicas será determinante para definir el rumbo del mercado laboral durante los próximos años.
Fuente: El País

