Compras online en el exterior baten récord en Uruguay y generan impacto en el comercio local
El crecimiento sostenido del comercio electrónico transfronterizo está transformando de manera acelerada los hábitos de consumo en Uruguay. Durante el inicio de 2026, el país registró cifras históricas en el ingreso de paquetes provenientes del exterior, en un fenómeno impulsado principalmente por el auge de nuevas plataformas digitales que ofrecen productos a precios significativamente más bajos que los disponibles en el mercado local.
Según datos oficiales de la Dirección Nacional de Aduanas, en enero ingresaron al país 239.726 envíos bajo el régimen de franquicias, lo que representa un incremento del 95,02% en comparación con el mismo mes del año anterior, cuando se habían contabilizado 122.920 paquetes.
Este volumen no solo marcó un récord para el primer mes del año, sino que incluso superó todos los registros mensuales alcanzados durante 2025, consolidando una tendencia que viene profundizándose desde la irrupción de plataformas internacionales de comercio electrónico en el mercado uruguayo.
El cambio en los hábitos de consumo
El aumento exponencial de las compras online desde el exterior evidencia un cambio estructural en la conducta del consumidor. Lo que inicialmente fue concebido como un sistema para adquisiciones ocasionales se ha convertido en una vía habitual para acceder a productos de bajo costo, especialmente en categorías vinculadas al consumo cotidiano.
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El régimen de franquicias permite a cada ciudadano mayor de edad realizar hasta tres compras anuales en el exterior por un valor máximo de 200 dólares cada una y con un límite de 20 kilos por envío, sin pagar impuestos. Este mecanismo, que en principio buscaba facilitar el acceso a bienes no disponibles en el país, terminó funcionando como una puerta de entrada masiva para mercaderías importadas.
El atractivo principal radica en la diferencia de precios respecto a la oferta nacional. En muchos casos, los productos adquiridos online pueden costar considerablemente menos que sus equivalentes en tiendas físicas locales, incluso teniendo en cuenta los gastos de envío.
Textiles y juguetes, entre los productos más demandados
El análisis de las categorías más compradas muestra que los artículos textiles lideran ampliamente el ranking de envíos. Solo en enero se registraron 173.090 paquetes correspondientes a este rubro, lo que confirma que la indumentaria continúa siendo el principal motor del comercio electrónico internacional en el país.
En segundo lugar se ubicaron los juguetes y artículos recreativos, con más de 164.000 envíos, seguidos por máquinas y dispositivos eléctricos, además de artículos para el hogar.
Durante 2025, esta tendencia se repitió de forma consistente. La vestimenta acumuló más de 1,13 millones de paquetes adquiridos mediante el régimen de franquicias, representando aproximadamente el 63,5% del total de compras realizadas bajo esta modalidad.
La fuerte demanda de estos productos refleja no solo la búsqueda de precios competitivos por parte de los consumidores, sino también la creciente confianza en los sistemas de compra online internacionales.
Impacto en el comercio tradicional
El crecimiento de las importaciones personales ha generado preocupación entre comerciantes locales y empresarios de distintos sectores, especialmente aquellos vinculados a la venta de ropa, juguetes y artículos para el hogar.
El aumento en el ingreso de paquetes del exterior coincide con una reducción en la actividad de algunos rubros tradicionales, lo que ha derivado en cierres de locales comerciales y en un incremento de trabajadores enviados a seguro de paro en determinados segmentos del retail.
En este contexto, el desafío para el comercio nacional radica en competir con estructuras de costos significativamente distintas. Mientras que los negocios locales deben afrontar impuestos, alquileres, salarios y gastos logísticos, las plataformas internacionales operan bajo esquemas que les permiten ofrecer precios considerablemente más bajos.
A esto se suma la creciente digitalización del consumidor, que prioriza la comodidad y rapidez de las compras online por sobre la experiencia presencial.
Cambios regulatorios en el horizonte
Ante el crecimiento sostenido de las compras en el exterior, las autoridades económicas comenzaron a introducir modificaciones en el marco normativo con el objetivo de equilibrar las condiciones de competencia entre el comercio local y las plataformas internacionales.
Entre las medidas previstas se encuentra la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 22% a las compras realizadas por internet fuera del país —con excepción de aquellas provenientes de Estados Unidos— a partir de mayo de 2026.
Asimismo, el régimen de franquicias experimentará cambios en sus límites. En lugar de permitir tres compras anuales de hasta 200 dólares cada una, se establecerá un tope total de 800 dólares por año, que podrá utilizarse en una, dos o tres operaciones.
Estas modificaciones buscan mitigar el impacto que el comercio electrónico internacional está generando sobre la actividad económica interna, sin restringir completamente el acceso de los consumidores a bienes importados.
¿Un fenómeno coyuntural o una tendencia permanente?
La combinación de precios competitivos, mayor accesibilidad tecnológica y mejoras en la logística internacional sugiere que el crecimiento del comercio electrónico transfronterizo no responde a un fenómeno pasajero, sino a una transformación estructural en el sistema de consumo.
El hecho de que enero de 2026 haya superado incluso los niveles registrados en diciembre de 2025 —tradicionalmente el mes de mayor actividad comercial— plantea interrogantes sobre el futuro del retail en Uruguay.
En este escenario, el comercio local enfrenta la necesidad de adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado, donde la diferenciación a través del servicio, la experiencia de compra y la disponibilidad inmediata de productos puede convertirse en una ventaja competitiva clave.
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El desarrollo del comercio electrónico internacional abre oportunidades para los consumidores, pero también plantea desafíos en términos de empleo, recaudación fiscal y sostenibilidad del tejido empresarial local.
Si bien las nuevas regulaciones podrían moderar parcialmente el crecimiento de las compras online desde el exterior, el avance de la globalización digital parece difícil de revertir.
En consecuencia, el futuro del comercio uruguayo dependerá en gran medida de su capacidad para innovar, integrar canales digitales y adaptarse a un mercado cada vez más interconectado.
Fuente: Ámbito


