Comercio y servicios en Uruguay: Evolución reciente y señales de moderación futura
Durante el primer trimestre del año, el desempeño del sector comercio y servicios en Uruguay presentó un crecimiento moderado pero sostenido. Según datos difundidos en un reciente informe económico, el volumen total de ventas registró un aumento del 2,8% interanual entre enero y marzo de 2025. Aunque este ritmo de expansión fue menor al observado en los dos trimestres anteriores, se mantiene como la quinta suba consecutiva en comparación con los mismos períodos del año anterior, lo que refleja una recuperación que continúa avanzando, aunque a menor velocidad.
Repunte en comercio, retroceso en servicios
El crecimiento del 2,8% en el sector comercio contrasta con una leve contracción del 0,5% en los servicios, lo que revela una dinámica desigual dentro del sector. En ambos casos, los números son menos alentadores si se comparan con el cuarto trimestre de 2024, lo que apunta a una posible fase de desaceleración.
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Este comportamiento dispar puede explicarse por factores territoriales. Las ventas de servicios en Montevideo cayeron un 2,6%, mientras que en el interior del país se expandieron un 6,4%. Este dato sugiere que los servicios, especialmente en la capital, enfrentan mayores desafíos estructurales o coyunturales, posiblemente vinculados al consumo de hogares urbanos o al perfil de actividades predominantes.
Por su parte, el comercio mostró una mejora más homogénea, pero igualmente se destacó el impulso del interior, donde las ventas aumentaron un 6,8%, frente a un 1,5% en Montevideo. Esta diferencia podría explicarse por un mayor dinamismo en la actividad económica regional, apoyado quizás en factores como el turismo interno, eventos locales o una base comparativa más débil.
Desempeño por categoría de bienes
Al analizar el comportamiento según el tipo de bienes comercializados, se observa que los bienes semidurables lideraron el crecimiento, con un incremento interanual del 6,5%. Esta categoría incluye productos como indumentaria y calzado, los cuales tienden a tener una demanda algo más elástica frente a cambios en el ingreso o en el ánimo del consumidor.
En segundo lugar se ubicaron los bienes de inversión con una mejora del 3,6%, lo que podría reflejar un contexto empresarial aún optimista en cuanto a renovación de equipos o ampliación de capacidad productiva. Más rezagados se encontraron los bienes no durables y los durables, ambos con un alza del 2,6%, lo que indica una recuperación moderada pero positiva en términos reales.
Los rubros ganadores y los que más preocupan
A nivel de rubros específicos, la indumentaria tuvo un crecimiento destacado del 8,1%, lo que podría vincularse con cambios estacionales, promociones agresivas o una recuperación del consumo post-festivo. El segmento de informática también mostró dinamismo, con una suba del 5,8%, posiblemente impulsada por la demanda de tecnología para teletrabajo, educación o entretenimiento.
En cambio, sectores como electrodomésticos (-8,1%) y papelería y oficina (-6,4%) mostraron importantes retrocesos. Estos rubros suelen ser más sensibles a la percepción de estabilidad económica y, en el caso de la papelería, también pueden verse afectados por la digitalización progresiva de procesos.
Tamaño de empresa y disparidades estructurales
La evolución del sector también mostró variaciones importantes según el tamaño de las empresas. Las grandes y medianas compañías crecieron un 2,9% y 3,3% respectivamente, mientras que las pequeñas empresas avanzaron solo un 0,7%. Las microempresas, en tanto, volvieron a retroceder un 1,4%, luego de haber mostrado una mejora en el último trimestre de 2024.
Este patrón sugiere que las estructuras más pequeñas continúan enfrentando dificultades para mantenerse competitivas, probablemente por limitaciones de escala, acceso al crédito o menor margen para soportar aumentos de costos.
Señales mixtas desde las expectativas empresariales
Aunque el balance del primer trimestre puede considerarse favorable, las proyecciones para el segundo trimestre muestran un deterioro en las expectativas. El índice de difusión esperado —que mide la proporción de empresas que prevé una mejora en sus ventas— cayó de 48% a 34%, lo que representa un descenso considerable en el optimismo empresarial.
Entre los rubros con mejores perspectivas se encuentran supermercados, restaurantes, confiterías e inmobiliarias, todos ellos vinculados al consumo básico o a servicios vinculados con la presencialidad. En contraste, sectores como agencias de viaje, papelería, construcción y cuidado personal reflejan mayor incertidumbre sobre su evolución próxima, lo que puede estar ligado a estacionalidad, menor demanda estructural o cautela por parte de los consumidores.
Inversión, empleo y rentabilidad: una pausa en la dinámica
En lo que refiere a la actitud de las empresas frente a la inversión, la contratación de personal y la compra de insumos, no se observaron cambios significativos. El indicador global se mantuvo en 53 puntos, lo que sugiere una situación de espera o cautela, sin un impulso decidido a crecer pero tampoco una contracción evidente.
Este resultado puede parecer contradictorio con los datos de expansión en ventas, pero refleja la incertidumbre hacia el futuro inmediato, especialmente ante señales de desaceleración. No obstante, las expectativas de rentabilidad a corto y mediano plazo permanecen estables, lo que indica que los empresarios aún confían en sostener sus márgenes, al menos en el presente ejercicio económico.
El análisis del primer trimestre del año en los sectores de comercio y servicios de Uruguay permite esbozar una conclusión clara: la economía continúa expandiéndose, pero con menor fuerza, y las señales para el segundo trimestre plantean desafíos considerables.
El dinamismo está concentrado en algunos rubros puntuales, como indumentaria e informática, mientras que otros sufren caídas notables. Además, la brecha entre empresas grandes y microemprendimientos continúa ampliándose, algo que debe ser atendido con políticas que promuevan la equidad competitiva.
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Montevideo muestra signos de estancamiento, particularmente en servicios, mientras que el interior del país sostiene parte del crecimiento. Esto plantea una oportunidad para seguir fomentando la descentralización del desarrollo económico y ampliar el acceso a recursos, crédito e infraestructura en regiones fuera de la capital.
La evolución reciente es alentadora pero frágil. Los próximos meses serán clave para consolidar el crecimiento o, por el contrario, enfrentar una posible desaceleración más marcada. Será fundamental seguir monitoreando los indicadores de confianza empresarial, la evolución del consumo y las decisiones de inversión para anticiparse a los escenarios por venir.


