La industria de los combustibles en Perú está atravesando una fase de transformación significativa, marcada por cambios en la propiedad y en la estructura del mercado. En este contexto, la firma hondureña UNO Corp ha emergido como la principal protagonista tras adquirir una participación mayoritaria en Primax, una de las redes de estaciones de servicio más reconocidas en la región. La operación, que también afecta a los mercados de Ecuador y Colombia, representa un giro importante en la dinámica del sector, desplazando a gigantes como Saudi Aramco y dejando en evidencia las nuevas tendencias de inversión en América Latina.
La noticia fue confirmada oficialmente por Semana Económica, que informó que, tras un proceso prolongado y negociaciones extensas, UNO Corp ha comprado el 80% de las acciones de Primax. El restante 20% permanecerá en manos del Grupo Romero, ligado al empresario Dionisio Romero, quien ha sido un actor destacado en el mercado peruano por décadas. Aunque el monto de la transacción no ha sido divulgado públicamente, la operación se encuentra sujeta a varias condiciones previas, principalmente la aprobación de las autoridades regulatorias de Perú, Ecuador y Colombia, quienes deberán evaluar la compatibilidad de la adquisición con las políticas antimonopolio y competencia en cada país.
Este acuerdo representa un cambio sustancial en la estructura del mercado, dado que UNO Corp, una compañía con presencia en varios países de América Central y del Norte, ahora controla una de las redes de estaciones de servicio más extensas de la región andina. La firma, fundada en 1996 y originada en Hondupetrol, tiene operaciones en Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Colombia, gestionando más de 1,800 estaciones de servicio y tiendas asociadas a marcas como Shell, Pronto y Select. La adquisición le otorga una posición de liderazgo en los mercados de Perú, Ecuador y Colombia, consolidándose como un actor clave en la distribución de combustibles y en la venta minorista de productos asociados.
Es importante destacar que esta operación llega tras la sorpresiva marcha atrás de Saudi Aramco, la mayor petrolera mundial, que inicialmente había manifestado interés en adquirir la participación mayoritaria en Primax. Sin embargo, en marzo de 2025, se supo que Aramco decidió abandonar la operación. La razón principal fue que el directorio de Primax exigía que la venta fuera total, es decir, que la compañía se deshiciera del negocio completo, que incluía más de 2,100 estaciones de combustible en los tres países andinos, así como la cadena de tiendas de conveniencia Listo, con 180 locales en Ecuador y Perú. La oferta inicial de Aramco superaba los 2,000 millones de dólares, pero la petrolera saudí consideró que el valor y las condiciones no cumplían con sus expectativas, especialmente en cuanto a mantener la gestión del personal local, quienes poseían un conocimiento profundo del mercado y de las particularidades políticas de cada país.
La decisión de Aramco dejó en evidencia la complejidad y las dificultades de las operaciones internacionales en el sector de combustibles en América Latina, donde las condiciones regulatorias, políticas y económicas influyen de manera significativa en las decisiones de inversión de las grandes petroleras. La salida de Aramco también abrió la puerta a que empresas regionales, como UNO Corp, consolidaran su presencia en estos mercados, aprovechando la oportunidad de adquirir activos estratégicos en un momento de cambios estructurales.
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Además de la adquisición de Primax, la compañía peruana ha estado involucrada en otras operaciones recientes. En julio de 2025, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) autorizó, con condiciones, la compra de estaciones de servicio de la colombiana Terpel en Perú por parte de Primax. La transacción, anunciada en junio de 2024, permitía a Primax ampliar su presencia en Ecuador, donde ya controlaba 100 estaciones de servicio. Sin embargo, la autoridad de competencia impuso restricciones, como la desinversión en cuatro estaciones ubicadas en distritos limeños y la prohibición de adquirir o suministrar combustible mayorista de manera exclusiva durante un período de 10 años, con el objetivo de mantener la competencia en el mercado.
Este proceso de consolidación refleja un mercado en plena transformación, en el que las empresas buscan ampliar su alcance regional, adaptándose a las nuevas condiciones regulatorias y a las tendencias globales de innovación y sostenibilidad en el sector energético. La entrada de UNO Corp en Perú, Colombia y Ecuador marca un capítulo importante en la historia del mercado de combustibles en América Latina, marcando la retirada de actores tradicionales como Aramco y abriendo paso a empresas regionales con una visión de expansión a largo plazo.
Fuente: DFSud

