Economía peruana ante la incertidumbre global: oportunidades, riesgos y desafíos
La economía peruana enfrenta un escenario internacional marcado por incertidumbre, tensiones comerciales y cambios en la política económica de Estados Unidos, combinado con un contexto favorable en los precios de los commodities, especialmente los metales. Este entorno mixto genera oportunidades significativas para el país, pero también riesgos relevantes que deberán ser gestionados por las próximas autoridades.
El panorama global se caracteriza por mayores presiones geopolíticas, desaceleración económica en potencias clave y transformaciones estructurales, impulsadas por la transición energética y el avance acelerado de la inteligencia artificial. En este contexto, el Perú se encuentra ante una coyuntura estratégica que podría fortalecer su crecimiento o exponerlo a vulnerabilidades externas.
Un entorno internacional cada vez más incierto
Estados Unidos, principal actor en la economía global, atraviesa una etapa de volatilidad en su política económica, marcada por anuncios de incrementos arancelarios a escala mundial y cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal (FED).
Las propuestas para elevar tarifas comerciales, especialmente hacia China e India, han generado inquietud en los mercados financieros. Actualmente, los aranceles promedio impuestos por EE. UU. a estos países superan el 30%, un nivel significativamente mayor al registrado en 2024. De acuerdo con estimaciones de Goldman Sachs, alrededor del 70% del impacto de estas tarifas recaería sobre los consumidores estadounidenses, mediante aumentos en los precios finales.
Esta situación ha contribuido al debilitamiento del dólar, cuya fortaleza cayó cerca de 9,8% desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump hasta febrero de 2026, reflejando la cautela de los inversionistas frente a la política monetaria estadounidense.
Además, la nominación de Kevin Warsh como presidente de la FED provocó movimientos en el mercado del oro y reavivó el debate sobre la autonomía del banco central, un factor clave para la estabilidad financiera global.
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Desaceleración en las principales economías del mundo
Más allá de la política estadounidense, las principales economías del planeta muestran señales de moderación en su crecimiento.
En el caso de Estados Unidos, el Producto Bruto Interno (PBI) registró un avance de 2,5% en los tres primeros trimestres de 2025, inferior al crecimiento de 2,8% observado en 2024. Parte de este desempeño estuvo impulsado por la inversión asociada al auge de la inteligencia artificial, especialmente en equipos tecnológicos, software y centros de datos, que explicaron cerca del 40% del crecimiento. Sin este impulso, la desaceleración habría sido aún más marcada.
Por su parte, China enfrenta un debilitamiento significativo en su sector inmobiliario. Durante 2025, la inversión en bienes raíces cayó 17,2%, mientras que la inversión en infraestructura productiva retrocedió 3,8%. Esta contracción anticipa una menor demanda de insumos clave como acero y cobre, afectando los flujos comerciales internacionales.
Este menor dinamismo en las principales economías podría reducir la demanda global de materias primas, impactando a países exportadores como el Perú en el mediano plazo.
Commodities en niveles históricamente altos: una oportunidad para Perú
A pesar de la incertidumbre global, el Perú se beneficia actualmente de precios elevados en los metales, impulsados por la transición energética, la electrificación y el crecimiento de industrias intensivas en tecnología.
Las proyecciones indican que el precio del oro se mantendría cerca de los US$5.000 por onza, mientras que el cobre se ubicaría alrededor de los US$6 por libra. Estas cotizaciones representan niveles entre tres y cuatro veces superiores a los registrados en la década anterior.
Este escenario abre la puerta a un nuevo superciclo minero, que podría permitir duplicar la inversión minera como porcentaje del PBI, superando el 4%, como ocurrió en ciclos anteriores de altos precios.
Un mayor flujo de inversión en minería no solo fortalecería la producción y las exportaciones, sino que también impulsaría la recaudación fiscal, la generación de empleo y el desarrollo de regiones productoras.
Impacto positivo en la balanza comercial y la recaudación
El buen desempeño de los commodities ya se refleja en las cuentas externas del país. Durante 2025, la balanza comercial peruana acumuló un superávit aproximado de US$32.000 millones, equivalente a 9,4% del PBI, consolidando una posición externa sólida.
Asimismo, la recaudación tributaria por renta empresarial creció 12,7% en términos reales, incluso sin considerar ingresos extraordinarios, lo que evidencia un impacto positivo de los mayores precios de exportación sobre las finanzas públicas.
Este contexto ofrece una oportunidad estratégica para fortalecer las reservas fiscales, reducir déficits y financiar inversión pública, siempre que exista una gestión macroeconómica prudente.
Apreciación del sol y efectos sobre la economía local
Otro efecto relevante del escenario internacional ha sido la apreciación del sol peruano. En el último año, el tipo de cambio descendió de S/3,72 a S/3,35 por dólar, acumulando una caída histórica cercana al 10%.
Si bien un sol fuerte contribuye a contener la inflación y abaratar importaciones, también puede afectar la competitividad de los exportadores, especialmente aquellos que operan con márgenes estrechos.
Este fenómeno obliga a mantener un equilibrio entre estabilidad cambiaria, competitividad comercial y control inflacionario, mediante políticas monetarias prudentes y mecanismos de cobertura para sectores productivos.
Riesgos a mediano plazo: menor crecimiento de socios comerciales
A pesar del contexto favorable en los metales, la desaceleración económica global representa un riesgo estructural para el comercio exterior peruano.
En 2025, el 48% del comercio total del Perú (aproximadamente US$72.000 millones) estuvo concentrado en China y Estados Unidos. Aunque los tratados de libre comercio brindan acceso preferencial a estos mercados, un crecimiento más lento de estas economías podría reducir la demanda por exportaciones peruanas.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman que, entre 2026 y 2030, China crecerá en promedio 3,9% anual y Estados Unidos 2,0%, tasas inferiores a las del quinquenio anterior.
Esto implica la necesidad de diversificar mercados de exportación, fortalecer cadenas de valor y ampliar la oferta de productos con mayor valor agregado.
Política comercial: un eje clave para la competitividad
El entorno comercial internacional se ha vuelto más desafiante. El arancel promedio aplicado por Estados Unidos al Perú aumentó de 0,1% a 7,7% desde 2024, lo que podría afectar la competitividad de ciertos sectores exportadores.
En este contexto, resulta fundamental avanzar en nuevas negociaciones comerciales. Sin embargo, solo nueve de los 35 planes de gobierno presentados en el actual proceso electoral incluyen propuestas para profundizar acuerdos comerciales, especialmente con países de Asia y Centroamérica.
La política comercial deberá enfocarse en:
- Expandir acuerdos de libre comercio
- Reducir barreras no arancelarias
- Promover exportaciones con valor agregado
- Fortalecer la inserción del Perú en cadenas globales
- Gestionar estratégicamente la relación con potencias geopolíticas
Retos geopolíticos y posicionamiento internacional
Más allá del comercio, el Perú enfrenta retos geopolíticos relevantes, vinculados a la creciente rivalidad entre potencias globales, los cambios en la gobernanza económica mundial y la transición hacia energías limpias.
El país deberá adoptar una posición estratégica frente a estos cambios, protegiendo sus intereses comerciales, asegurando el acceso a mercados clave y aprovechando su rol como productor de minerales críticos para la transición energética, como cobre y litio.
La importancia de la estabilidad macroeconómica
Ante este escenario, la estabilidad macroeconómica se convierte en un pilar esencial. El Perú deberá preservar:
- Disciplina fiscal
- Autonomía del Banco Central
- Seguridad jurídica para la inversión
- Previsibilidad en la política económica
Mantener estos fundamentos permitirá atraer inversión extranjera, fortalecer la confianza empresarial y sostener el crecimiento en el largo plazo.
Inversión, empleo y crecimiento: una agenda prioritaria
El entorno actual representa una oportunidad para impulsar una agenda de inversión pública y privada, orientada a:
- Reactivar proyectos mineros estratégicos
- Mejorar infraestructura logística y portuaria
- Fortalecer la competitividad regional
- Generar empleo formal
- Aumentar la productividad
Una correcta gestión del ciclo de altos precios de los minerales podría traducirse en desarrollo sostenible, mayor recaudación y reducción de brechas sociales.
Entre la incertidumbre global y la oportunidad histórica
La economía peruana enfrenta un entorno global incierto, caracterizado por tensiones comerciales, desaceleración económica y volatilidad financiera. Sin embargo, el país también atraviesa una coyuntura excepcionalmente favorable en precios de minerales, lo que representa una oportunidad histórica.
Las próximas autoridades deberán salvaguardar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la política comercial, impulsar la inversión y liderar una estrategia clara de crecimiento y empleo.
Si el Perú logra convertir el auge de los commodities en desarrollo sostenible, diversificación productiva y fortalecimiento institucional, podrá consolidar su posición como una economía resiliente y competitiva en la región.


