Pagos digitales en Perú: crecimiento desigual y desafíos persistentes
El proceso de digitalización de los pagos avanza en toda América Latina, pero Perú enfrenta desafíos estructurales que ralentizan su adopción, especialmente entre las pequeñas empresas y los negocios informales. A pesar del crecimiento de la oferta tecnológica y del interés de las instituciones financieras por modernizar sus canales, la transición hacia medios de pago digitales aún encuentra resistencias profundas.
Así lo revela la séptima edición de Pulso, el estudio regional sobre tendencias de pagos digitales elaborado por Topaz, empresa especializada en soluciones bancarias para la región. El informe muestra que más del 50 % de las instituciones financieras peruanas reconoce que las pequeñas empresas siguen teniendo dificultades para incorporar pagos digitales, una de las cifras más altas de Latinoamérica.
Este dato no solo refleja una brecha tecnológica, sino también un problema de confianza, educación financiera e infraestructura que limita la expansión del ecosistema digital en el país.
Pequeñas empresas: el eslabón más rezagado
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la persistente dificultad que enfrentan las pymes y los negocios informales para adoptar soluciones de pago digitales. A pesar de representar un segmento clave para la inclusión financiera y el crecimiento económico, estos actores continúan dependiendo del efectivo como principal medio de transacción.
Las razones son múltiples. Por un lado, existe una percepción elevada de riesgo, asociada principalmente al fraude y al uso indebido de datos. Por otro, la alfabetización digital limitada dificulta la comprensión y el uso cotidiano de herramientas digitales, incluso cuando estas están disponibles.
Este escenario genera un círculo vicioso: la baja adopción desincentiva inversiones específicas en el segmento, y la falta de soluciones adaptadas refuerza la dependencia del efectivo.
Desconfianza y fraude: barreras clave para la adopción
El estudio Pulso revela que el 67 % de los líderes financieros peruanos identifica barreras significativas entre los usuarios no bancarizados. La principal de ellas es la desconfianza frente al fraude, seguida de la falta de conocimientos digitales básicos.
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Este fenómeno no es exclusivo del Perú, pero en el país adquiere una dimensión crítica. A nivel regional, el 46 % de las instituciones financieras señala el fraude como su principal riesgo operativo, lo que ha impulsado una revisión profunda de las políticas de seguridad, autenticación y monitoreo transaccional.
Según Jorge Iglesias, CEO de Topaz, el desafío es encontrar un equilibrio entre protección y experiencia de usuario:
“El ecosistema financiero necesita fortalecer la seguridad sin afectar la simplicidad de uso. La confianza del usuario será determinante para consolidar la adopción digital en los próximos años”.
Pagos QR: una oportunidad aún desaprovechada
La comparación regional evidencia con claridad las brechas del mercado peruano. Mientras países como Bolivia (86 %), Paraguay (79 %), Argentina (68 %) y Brasil (62 %) han logrado masificar los pagos mediante códigos QR, en Perú menos de cuatro de cada diez instituciones financieras ofrecen este método.
Esta diferencia tiene un impacto directo en la digitalización del pequeño comercio. Los pagos QR suelen ser una solución de bajo costo, fácil implementación y alta aceptación entre comerciantes y consumidores, especialmente en contextos donde el uso de efectivo es predominante.
La limitada oferta de este medio en Perú reduce la capacidad del sistema financiero para integrar a segmentos informales y frena el avance hacia una economía más digital e inclusiva.
Brechas entre diagnóstico e inversión estratégica
Otro aspecto crítico que revela el estudio es la desconexión entre los segmentos con mayores dificultades y las prioridades de inversión futura declaradas por las instituciones financieras.
En países como Perú y Argentina, las pequeñas empresas —que enfrentan las mayores barreras para adoptar pagos digitales— no aparecen como un foco estratégico prioritario en los planes de inversión. Esta falta de alineación sugiere que, de no corregirse, los segmentos con mayor potencial para acelerar la digitalización seguirán rezagados.
El riesgo es claro: sin una estrategia específica para pymes y negocios informales, la digitalización avanzará de forma desigual, profundizando las brechas existentes dentro del sistema financiero.
Diferencias regionales en las prioridades de inversión
El análisis de Pulso también permite identificar enfoques divergentes en las decisiones de inversión dentro de la región. En países como Venezuela (79 %), Colombia (72 %) y Chile (71 %), la principal prioridad es el refuerzo de la ciberseguridad y la prevención del fraude.
En contraste, en Perú el 67 % de las instituciones financieras prioriza el fortalecimiento de las billeteras móviles. Esta elección refleja una visión estratégica que reconoce al celular como el principal canal de crecimiento para los pagos digitales.
Sin embargo, esta orientación plantea una interrogante clave: ¿es suficiente apostar por billeteras móviles si no se abordan de manera integral los problemas de confianza, interoperabilidad y educación digital?
El celular como canal, pero no como solución única
El protagonismo de las billeteras móviles en Perú responde a una realidad concreta: la alta penetración de smartphones y el uso intensivo del celular como herramienta cotidiana. No obstante, el estudio sugiere que el crecimiento de este canal debe ir acompañado de mejoras estructurales para generar adopción sostenida.
Sin interoperabilidad entre plataformas, sin mecanismos robustos de seguridad y sin programas efectivos de educación digital, el uso de billeteras móviles corre el riesgo de concentrarse en segmentos ya bancarizados, dejando fuera a quienes más podrían beneficiarse de la digitalización.
Infraestructura tecnológica: un freno silencioso
La infraestructura tecnológica emerge como otro de los grandes desafíos. A nivel regional, el 57 % de las instituciones financieras reconoce que sus sistemas actuales no están preparados para sostener el ritmo del crecimiento digital.
En el caso peruano, el 30 % de las entidades identifica la falta de interoperabilidad como un obstáculo clave para escalar pagos instantáneos y mejorar la experiencia del usuario. Esta limitación impacta tanto en la eficiencia operativa como en la percepción de valor por parte del cliente final.
Para las instituciones, esto implica acelerar los procesos de modernización tecnológica y avanzar hacia arquitecturas más flexibles, capaces de integrar distintos servicios, canales y proveedores de manera ágil.
Inteligencia artificial: una palanca estratégica emergente
En este escenario de desafíos múltiples, la inteligencia artificial (IA) comienza a posicionarse como una herramienta decisiva. Aunque solo un tercio de las instituciones financieras la menciona explícitamente como prioridad de inversión, existe un consenso creciente sobre su rol estratégico en los próximos años.
La IA tiene el potencial de mejorar significativamente la detección temprana de fraudes, fortalecer los sistemas de autenticación avanzada y reducir los riesgos operativos sin sacrificar la experiencia del usuario.
Según Iglesias, su impacto será determinante:
“La inteligencia artificial será esencial para reconstruir la confianza del usuario y sostener la expansión digital en mercados como el peruano”.
Confianza como eje de la inclusión financiera
Más allá de la tecnología, el estudio Pulso pone en evidencia que el verdadero desafío de los pagos digitales en Perú es la confianza. Sin ella, incluso las soluciones más avanzadas encuentran resistencia.
Reconstruir esta confianza requiere una combinación de factores: seguridad visible, comunicación clara, educación digital y experiencias simples que demuestren valor desde el primer uso. Solo así será posible integrar a los segmentos que hoy permanecen al margen del sistema digital.
Un estudio con mirada regional y estratégica
La séptima edición de Pulso recoge la visión de 1.023 líderes del sistema financiero de 20 países, incluyendo bancos, fintechs, cooperativas y microfinancieras. Su valor no radica solo en describir el estado actual de los pagos digitales, sino en anticipar tendencias y ofrecer insumos clave para la toma de decisiones estratégicas.
El informe aborda aspectos críticos como producto, infraestructura, seguridad e inclusión financiera, convirtiéndose en una herramienta de referencia para entender hacia dónde se dirige el ecosistema financiero regional.
El camino hacia una adopción más equilibrada
El panorama que dibuja Pulso es claro: Perú avanza en pagos digitales, pero lo hace de forma desigual. Mientras algunos segmentos y canales muestran crecimiento, otros permanecen rezagados por barreras estructurales que aún no han sido resueltas.
Cerrar estas brechas requerirá alinear inversión, tecnología y estrategia, poniendo al usuario en el centro y abordando de manera integral la confianza, la interoperabilidad y la educación digital.
Un desafío que definirá el futuro financiero
La evolución de los pagos digitales en Perú será determinante para el futuro de la inclusión financiera y la competitividad del sistema financiero. El reto no es menor, pero el potencial es significativo.
Si las instituciones logran traducir los diagnósticos en acciones concretas, el país podría acelerar su transición hacia un ecosistema digital más robusto, seguro e inclusivo, capaz de integrar a millones de personas y pequeños negocios que hoy siguen dependiendo del efectivo.


