Open Banking impulsará la revolución digital en Perú
El sistema financiero peruano atraviesa una etapa de transformación sin precedentes. La digitalización de los servicios financieros y la implementación del Open Banking marcarán el rumbo de la próxima década, promoviendo la inclusión, la competencia y la innovación en el mercado.
De acuerdo con Sergio Espinosa, titular de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el país se encuentra ante una oportunidad única para consolidar un ecosistema financiero más abierto y moderno. En conversación con diversos medios, el ejecutivo destacó que la interoperabilidad y la llegada de nuevos actores internacionales impulsarán un cambio estructural en la economía peruana.
La digitalización financiera: un cambio irreversible
El proceso de digitalización financiera en Perú ha avanzado a pasos acelerados. Según cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el 58% de la población utilizó medios de pago digitales en 2024, un crecimiento sostenido que refleja el interés de los peruanos por adoptar nuevas formas de transacción.
Aunque el efectivo sigue siendo el medio de pago preferido por el 44% de los ciudadanos, su predominio está disminuyendo progresivamente. Hoy, las billeteras digitales y las plataformas de pago móvil son protagonistas del cambio, impulsando una transformación que va mucho más allá del simple reemplazo del dinero físico.
Espinosa subraya que esta tendencia no solo mejora la eficiencia del sistema financiero, sino que también actúa como motor de inclusión social. “Actualmente, el 59% de los adultos forma parte del sistema financiero, y cerca del 70% de las transacciones digitales provienen de personas que antes no estaban bancarizadas”, precisó el funcionario.
Pagos digitales: una oportunidad de inclusión
El BCRP ya tiene planes concretos para fortalecer la infraestructura digital del país. En 2026, se lanzará una plataforma nacional de pagos instantáneos, inspirada en el exitoso sistema Pix de Brasil, que permitirá transferencias inmediatas entre entidades financieras sin costo adicional para los usuarios.
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Este avance permitirá mejorar la interoperabilidad del sistema, eliminando barreras entre instituciones y promoviendo un ecosistema financiero más competitivo. Espinosa destacó que la medida no solo reducirá costos, sino que también fomentará la confianza en los servicios digitales y acelerará su adopción entre los sectores menos bancarizados.
«El objetivo es ofrecer herramientas accesibles y seguras para todos los peruanos, fortaleciendo la inclusión y la transparencia del sistema financiero», afirmó.
Billeteras digitales: el presente de las finanzas peruanas
En 2024, Plin y Yape se consolidaron como las billeteras digitales más utilizadas en el país, concentrando el 70% de las transacciones digitales. Su crecimiento es un reflejo claro del cambio cultural que está viviendo el consumidor peruano.
Estas plataformas han permitido democratizar el acceso a servicios financieros básicos, especialmente entre la población joven y los sectores rurales. Sin embargo, el desafío aún es grande: más del 30% de los adultos en Perú no tiene acceso a ningún tipo de servicio financiero formal.
Para Espinosa, la clave está en combinar tecnología y educación financiera. “El reto no es solo ofrecer herramientas digitales, sino enseñar a las personas cómo usarlas de manera responsable. La educación financiera será el puente que nos lleve hacia una sociedad más inclusiva”, comentó.
Nuevos actores internacionales en el sistema financiero
El interés por el mercado peruano no se limita a las instituciones locales. En los últimos años, neobancos y fintech internacionales han mostrado un creciente interés en ingresar al país.
Espinosa confirmó que Revolut, el neobanco británico, ha iniciado gestiones para operar en Perú. Además, hay tres nuevos actores internacionales que podrían sumarse próximamente, impulsando la competencia y la innovación en el sector.
Uno de los casos más avanzados es el de BTG Pactual, entidad que podría comenzar operaciones durante el primer semestre de 2026. Espinosa destacó que cada proyecto tiene sus propios plazos de implementación, pero todos apuntan hacia un mismo objetivo: fortalecer la digitalización y la competencia en el sistema financiero peruano.
Open Banking: los primeros pasos hacia un sistema abierto
El Open Banking —o banca abierta— es uno de los conceptos más transformadores de la actualidad. Se basa en la posibilidad de compartir, con autorización del cliente, la información financiera entre diferentes entidades, permitiendo así la creación de servicios más personalizados y competitivos.
En Perú, este proceso se encuentra todavía en una fase inicial, pero la SBS ya ha comenzado a dar pasos concretos. Se han creado mesas de trabajo conjuntas con el sector privado y se están analizando las mejores prácticas internacionales para adaptar el modelo a la realidad local.
Espinosa señaló que países como la India o el Reino Unido sirven de referencia. “Queremos construir un modelo sólido, que garantice seguridad, transparencia y beneficios reales para los usuarios. Nuestra meta es crear un sistema financiero completamente digitalizado en los próximos años”, indicó.
Una base sólida para la transformación digital
Uno de los factores que facilitarán esta transición es la alta penetración de teléfonos móviles en el país. Con una tasa cercana al 100% de adopción, el smartphone se ha convertido en la principal puerta de acceso a los servicios financieros digitales.
Esto brinda una ventaja significativa frente a otros mercados, ya que permite desarrollar soluciones móviles adaptadas a las necesidades de los usuarios. Con el Open Banking, la combinación entre conectividad y datos será clave para construir una economía más dinámica y eficiente.
Hacia un sistema financiero más competitivo
El avance de la digitalización y el Open Banking también tendrá un efecto positivo en la competencia. Con la entrada de nuevos jugadores, los usuarios podrán acceder a mejores servicios, menores comisiones y productos personalizados.
“Creemos que la competencia será un catalizador de innovación. Las entidades financieras deberán adaptarse a un entorno donde la experiencia del cliente y la eficiencia tecnológica serán determinantes”, sostuvo Espinosa.
A largo plazo, el titular de la SBS proyecta un ecosistema financiero diverso, donde bancos tradicionales, fintechs y neobancos coexistan en igualdad de condiciones, beneficiando directamente a los consumidores.
El rol del regulador: de supervisor a facilitador
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP está adoptando un enfoque más colaborativo con el ecosistema financiero. En lugar de limitarse a supervisar, busca convertirse en un facilitador de la innovación.
El desarrollo del sandbox regulatorio, por ejemplo, ha permitido que startups tecnológicas prueben nuevos modelos de negocio bajo un marco controlado, promoviendo la innovación responsable. Este enfoque ha sido clave para atraer inversiones y acelerar el desarrollo de soluciones fintech en el país.
Mirando al futuro: un sistema financiero digital y conectado
De cara a la próxima década, Espinosa es optimista. Prevê que el sistema financiero peruano alcanzará un nivel de digitalización total hacia 2035, con una amplia participación de los ciudadanos y un entorno competitivo fortalecido.
La integración de tecnologías emergentes —como la inteligencia artificial, el análisis de datos y el blockchain— será determinante para mejorar la seguridad, eficiencia y personalización de los servicios financieros.
“Estamos avanzando hacia un modelo donde la tecnología y la regulación se complementan. El objetivo es que cada peruano pueda acceder a servicios financieros simples, seguros y adaptados a sus necesidades”, concluyó Espinosa.
El Open Banking y la digitalización del sistema financiero no son solo tendencias, sino el futuro inevitable del sector en Perú. A medida que más personas se suman a la economía digital, el país se prepara para una etapa de crecimiento inclusivo y sostenible.
Con una estrategia que combina innovación, competencia y educación financiera, el sistema bancario peruano se encamina hacia un escenario donde la tecnología será el principal impulsor del desarrollo económico y social.

