El sistema de pagos en Perú entra en una nueva etapa
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) dio un paso decisivo hacia la modernización del ecosistema financiero con la publicación del Nuevo Reglamento General del Sistema de Pagos. Esta actualización normativa redefine las reglas del juego para bancos, fintech, empresas tecnológicas y otros actores del sector, estableciendo un marco orientado a la eficiencia, la seguridad, la interoperabilidad y la competencia.
La nueva regulación responde a la rápida evolución de los pagos digitales, el crecimiento de las transferencias inmediatas y la creciente participación de empresas no bancarias en la provisión de servicios financieros. En este contexto, el BCRP busca asegurar que el sistema de pagos peruano sea robusto, inclusivo y alineado con las mejores prácticas internacionales.
Objetivos centrales del nuevo reglamento
El Nuevo Reglamento del Sistema de Pagos del BCRP tiene como propósito principal fortalecer la infraestructura financiera del país. Entre sus objetivos estratégicos se encuentran:
- Mejorar la experiencia del usuario final
- Garantizar la continuidad operativa de los sistemas de pago
- Reducir barreras de entrada para nuevos competidores
- Promover la interoperabilidad entre plataformas
- Reforzar la seguridad y la ciberresiliencia del sistema
Con estas medidas, el regulador busca un equilibrio entre innovación y estabilidad financiera, permitiendo el desarrollo del mercado sin comprometer la protección de los usuarios.
Interoperabilidad obligatoria: un cambio estructural
Uno de los ejes más relevantes del nuevo reglamento es la interoperabilidad obligatoria. A partir de su entrada en vigor, todas las infraestructuras de pago deberán estar interconectadas, lo que permitirá que los usuarios realicen transferencias y pagos hacia cualquier destino, independientemente de la entidad con la que operen.
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Esta disposición elimina los “silos” existentes entre plataformas y fomenta un ecosistema más integrado. Para los consumidores, esto se traduce en mayor comodidad, rapidez y libertad de elección. Para los proveedores, implica adaptarse a estándares comunes que faciliten la comunicación entre sistemas.
Impacto de la interoperabilidad en el mercado
La interoperabilidad no solo mejora la experiencia del usuario, sino que también impulsa la competencia. Al reducir las barreras técnicas, se evita que los grandes actores consoliden posiciones dominantes basadas en redes cerradas, favoreciendo un mercado más equitativo.
Además, esta medida incentiva la innovación, ya que las empresas pueden enfocarse en desarrollar mejores servicios y propuestas de valor, en lugar de competir mediante la exclusividad de sus plataformas.
Nacen las Entidades de Servicios de Pago (ESP)
El reglamento introduce una figura clave para el desarrollo del sector fintech: las Entidades de Servicios de Pago (ESP). Estas entidades permitirán que empresas tecnológicas operen como Proveedores de Servicios de Pago (PSP) sin necesidad de ser bancos tradicionales.
Con esta decisión, el BCRP reconoce formalmente el rol de las fintech dentro del sistema financiero y establece un marco de supervisión que brinda seguridad jurídica tanto a los operadores como a los usuarios.
Inclusión financiera y formalización del sector fintech
La creación de las ESP tiene un impacto directo en la inclusión financiera. Al facilitar la entrada de nuevos actores regulados, se amplía la oferta de servicios de pago, especialmente para segmentos de la población que históricamente han tenido menor acceso al sistema financiero tradicional.
Asimismo, esta medida contribuye a la formalización del ecosistema fintech, estableciendo reglas claras de operación, supervisión y cumplimiento normativo bajo la órbita del BCRP.
Umbrales de relevancia sistémica: criterios claros
Otro aspecto innovador del nuevo reglamento es la definición de umbrales de relevancia sistémica. El BCRP introduce criterios matemáticos objetivos para evaluar el impacto de los acuerdos y plataformas de pago dentro del sistema.
En particular, si una plataforma concentra más del 30% de las transacciones de bajo valor, será considerada “prominente”. Esta categorización implica mayores exigencias en términos de:
- Seguridad operativa
- Eficiencia del sistema
- Gestión de riesgos
- Continuidad del servicio
De esta forma, el regulador busca prevenir riesgos sistémicos y asegurar la estabilidad del mercado.
Supervisión diferenciada según el impacto
El enfoque basado en relevancia sistémica permite aplicar una supervisión proporcional. Las plataformas con mayor impacto deberán cumplir estándares más estrictos, mientras que los actores más pequeños podrán operar bajo un régimen adecuado a su escala.
Este modelo favorece la competencia sin descuidar la estabilidad financiera, alineándose con las tendencias regulatorias observadas en otros mercados de la región y del mundo.
Proveedores tecnológicos críticos bajo la lupa
El nuevo reglamento también pone especial énfasis en la regulación de los proveedores de servicios tecnológicos críticos, reconociendo su rol central en el funcionamiento de los sistemas de pago.
Se establecen disposiciones claras sobre:
- Responsabilidad operativa
- Gestión de riesgos tecnológicos
- Ciberseguridad
- Contratos con terceros
Los administradores de los sistemas de pago serán responsables de los riesgos asociados a estos proveedores y deberán implementar controles adecuados para mitigar posibles incidentes.
Ciberseguridad como prioridad regulatoria
En un contexto de crecimiento acelerado de los pagos inmediatos, la ciberseguridad se convierte en un pilar fundamental del nuevo marco normativo. El reglamento exige la adopción de estándares elevados de autenticación, protección de datos y prevención del fraude.
El objetivo es proteger a los usuarios frente a amenazas en tiempo real y fortalecer la confianza en los medios de pago digitales, un factor clave para la masificación de estas soluciones.
Transparencia y competencia en tarifas
El BCRP refuerza su rol como garante de la competencia al otorgarse la facultad de intervenir en tarifas y comisiones cuando estas representen una barrera para la interoperabilidad o el acceso al mercado.
Esta atribución se alinea con la Ley de Represión de Conductas Anticompetitivas y busca asegurar que los costos asociados a los sistemas de pago sean razonables, transparentes y no discriminatorios.
Un mercado más competitivo y eficiente
La posibilidad de supervisar e intervenir en las tarifas contribuye a un entorno más competitivo, donde los usuarios pueden elegir libremente los servicios que mejor se adapten a sus necesidades, sin enfrentar costos excesivos o prácticas restrictivas.
Para los proveedores, esta medida incentiva la eficiencia operativa y la innovación como principales herramientas de diferenciación.
Opiniones del sector legal y fintech
Especialistas del sector han destacado la relevancia del nuevo reglamento. Iván Barrionuevo, socio director de AdvandGard Legal & Advisors, resalta que esta normativa marca un punto de inflexión en la regulación de pagos en Perú, al combinar apertura a la innovación con altos estándares de seguridad y supervisión.
Desde la perspectiva legal, el reglamento brinda mayor claridad a los actores del mercado y reduce la incertidumbre regulatoria, un aspecto clave para atraer inversión y fomentar el desarrollo de nuevas soluciones financieras.
Perú como referente regional en pagos digitales
Con la implementación del Nuevo Reglamento del Sistema de Pagos del BCRP, Perú se posiciona como uno de los países líderes en regulación de pagos en América Latina. El enfoque integral del marco normativo combina modernización tecnológica, inclusión financiera y protección al usuario.
Este posicionamiento fortalece la competitividad del país y lo convierte en un mercado atractivo para empresas fintech y proveedores internacionales de servicios financieros.
Plazos de adecuación y entrada en vigor
El reglamento entrará en vigor a partir de 2025, estableciendo plazos específicos para que los actores actuales adapten sus operaciones a las nuevas disposiciones. Este enfoque gradual busca asegurar una transición ordenada, minimizando impactos negativos en la continuidad de los servicios.
Durante este periodo, las empresas deberán revisar sus modelos operativos, contratos tecnológicos y esquemas de cumplimiento para alinearse con la nueva normativa.
Desafíos para los actores del sistema
Si bien el nuevo marco ofrece múltiples oportunidades, también plantea desafíos importantes. Las empresas deberán invertir en:
- Actualización tecnológica
- Fortalecimiento de la ciberseguridad
- Adecuación de procesos internos
- Capacitación de equipos
Aquellas organizaciones que se adapten con mayor rapidez estarán mejor posicionadas para aprovechar las ventajas del nuevo entorno regulatorio.
El rol de la asesoría especializada
En este contexto, la asesoría legal y regulatoria especializada cobra especial relevancia. Firmas como AdvandGard Legal & Advisors acompañan a empresas tecnológicas y financieras en su proceso de adaptación normativa, facilitando la entrada y expansión en el mercado peruano.
La firma ofrece servicios de softlanding para compañías internacionales, apoyando su establecimiento en el país y su cumplimiento con las exigencias del regulador.
Un nuevo ecosistema de pagos más sólido
La actualización del reglamento no solo redefine obligaciones, sino que también sienta las bases para un ecosistema de pagos más sólido, interoperable y seguro. El enfoque del BCRP apunta a construir confianza, tanto en los usuarios como en los proveedores de servicios financieros.
Este entorno favorece la adopción de pagos digitales, impulsa la innovación y contribuye al desarrollo económico del país.
Conclusión: modernización con visión de futuro
El Nuevo Reglamento del Sistema de Pagos del BCRP marca un hito en la evolución del sistema financiero peruano. Al promover interoperabilidad, competencia, inclusión financiera y altos estándares de seguridad, el regulador establece un marco moderno y alineado con las tendencias globales.
De cara a 2025, el desafío para los actores del mercado será adaptarse de manera eficiente y estratégica, aprovechando las oportunidades que ofrece un sistema de pagos más abierto, transparente y resiliente.


