En un contexto de tensiones comerciales internacionales y cambios en las políticas arancelarias de Estados Unidos, Perú ha iniciado conversaciones bilaterales con el objetivo de preservar los beneficios establecidos en su Tratado de Libre Comercio (TLC) con el país norteamericano. La estrategia peruana busca garantizar que la mayor parte de sus productos continúe ingresando al mercado estadounidense con aranceles del 0 %, evitando así que nuevas medidas de protección comercial afecten la economía y las exportaciones del país sudamericano.
El canciller peruano, Elmer Schialer, confirmó que las negociaciones ya están en marcha y que se están abordando diferentes aspectos para mantener los términos del acuerdo vigente. En declaraciones recientes, Schialer explicó que, aunque Estados Unidos ha anunciado la aplicación de aranceles a ciertos países a partir de agosto, las condiciones específicas varían dependiendo del tratado bilateral con cada nación. En el caso de Perú, el enfoque es mantener el espíritu del TLC original, que ha sido fundamental para potenciar las exportaciones peruanas hacia Estados Unidos desde su firma.
Uno de los principales objetivos de Perú en estas negociaciones es asegurar que aproximadamente el 98 % de sus productos continúen ingresando sin aranceles al mercado estadounidense. Esto es crucial para sectores como la agricultura, la pesca, la minería y la manufactura, que dependen en gran medida de la apertura comercial con Estados Unidos. Para el restante 2 %, el país busca reducir al mínimo posible el impacto de cualquier eventual incremento arancelario, implementando medidas compensatorias o negociando excepciones específicas.
Además de los aspectos arancelarios, las conversaciones también abordan las llamadas “barreras no arancelarias” que dificultan el comercio bilateral. Schialer mencionó que Estados Unidos ha identificado ciertos obstáculos en el comercio con Perú, como la informalidad en algunos sectores económicos y las dificultades en los procesos aduaneros. La informalidad, en particular, representa un desafío para mejorar la eficiencia y la seguridad en las transacciones comerciales, mientras que los procesos aduaneros complejos y lentos pueden atrasar la entrada y salida de productos, afectando la competitividad peruana en el mercado estadounidense.
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Desde la perspectiva de la diplomacia comercial peruana, uno de los aspectos favorables en esta negociación es que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con Perú, lo que significa que el país norteamericano exporta más a Perú de lo que importa. Esto reduce la percepción de Perú como una amenaza comercial para Estados Unidos, lo cual podría facilitar la negociación y la sensibilidad de Washington ante las solicitudes peruanas. El canciller Schialer también advirtió que la imposición de aranceles a productos peruanos podría tener un efecto negativo en los consumidores estadounidenses, ya que muchos bienes peruanos, como alimentos, textiles y artesanías, llegarían con precios más elevados, afectando el consumo y la economía doméstica en Estados Unidos.
En conclusión, Perú continúa en una estrategia activa de diálogo con Estados Unidos para salvaguardar los beneficios del TLC y evitar que las políticas arancelarias de Washington impacten negativamente en sus exportaciones. La prioridad es mantener abierta la entrada de productos peruanos a Estados Unidos en condiciones favorables, protegiendo así los intereses económicos del país y fortaleciendo su posición en el comercio internacional.
Fuente: Infomercado
