Perú ha revivido su estrategia de convertirse en un centro global para eventos. Aunque se estima que el turismo de reuniones podría recuperar un 75% de sus niveles prepandemia este año, la industria se muestra optimista con respecto a los avances alcanzados, que se verán impulsados por la celebración del Foro APEC en noviembre.
Sin embargo, el país aún tiene pendiente la tarea de recuperar los ingresos de divisas que alcanzaban los US$ 4.703 millones antes de la pandemia, provenientes del turismo receptivo. Un factor clave en la revitalización de estos ingresos es el turismo de negocios, conocido como turismo MICE (reuniones, incentivos, conferencias y exposiciones), dado que estos viajeros tienen un poder adquisitivo que supera en un 50% al de los turistas vacacionales y un 30% de ellos extiende sus viajes para explorar actividades turísticas, según señala Promperú.
Los vientos han comenzado a cambiar para la industria del turismo de negocios en Perú, a medida que se acerca el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2024. Después de ser duramente afectado por las protestas en 2023, el sector ahora se enfoca en retomar su ambicioso objetivo de convertirse en un punto de referencia mundial para eventos. En 2023, Lima, que ocupaba el tercer lugar en América Latina como destino para turismo de negocios, cayó a la séptima posición según la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), después de haber alcanzado el primer puesto en 2015.
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A pesar de la caída, las proyecciones para el final de este año son optimistas. El Gobierno ha confirmado más de 50 eventos internacionales de gran relevancia, superando los 44 registrados por el ICCA solo en Lima en 2023, lo que se traduce en un impacto económico que podría superar los US$ 600 millones. Sin embargo, este avance sigue siendo insuficiente en comparación con los resultados de 2019. Denisse Mac Cubbin, directora del Buró de Convenciones y Visitantes de Lima, estima que la industria MICE podría alcanzar una recuperación del 75% respecto a 2019, con la expectativa de llegar a la plena recuperación en 2025.
Los hoteles son fundamentales en el ámbito del turismo MICE, tanto para alojar a estos turistas como para organizar eventos en sus instalaciones. La recuperación del sector hotelero también ha sido gradual. El grupo francés Accor, que opera 13 hoteles en Perú con marcas como Pullman y Swissôtel, informó a Forbes que sus ventas en el área MICE crecieron entre un 15% y un 20% en 2023, gracias al aumento de congresos y eventos en Lima, especialmente los relacionados con la APEC. A finales de junio, el turismo de negocios representaba ya el 15% de sus ventas en el país. Sin embargo, Gabriella Spinola, directora de ventas de Accor para América, aclara que aún están lejos de alcanzar las cifras de 2019, debido a tarifas más bajas y a la competencia creciente.
Por otro lado, Intursa, que maneja marcas de Marriott International en Perú como Westin y AC Hotels, observa una notable recuperación del turismo MICE en sus operaciones mensuales, impulsada por la creciente confianza de los viajeros de negocios. Antonio Villarroel, director de Ventas y Marketing de Intursa, espera que para 2025 se alcance una cuota de ventas similar a la registrada antes de la pandemia, apoyado por la mejoría en la confianza de los viajeros y la reactivación de eventos presenciales.
Desde hace varios años, la diversificación de la oferta turística ha sido un tema clave. Nancy Guillén, docente de la USIL, destaca que integrar el turismo MICE puede promover destinos menos convencionales, contribuyendo a diversificar la oferta y dinamizar la economía regional. Intursa ve un potencial significativo para el segmento MICE en ciudades fuera de Lima, como Cusco y Paracas, que disponen de la infraestructura necesaria y atractivos turísticos complementarios. Sin embargo, Villarroel señala que el crecimiento dependerá de la conectividad aérea y la estabilidad política del país.
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Otto Regalado, profesor en ESAN, menciona que Arequipa tiene también un gran potencial, con eventos como la conferencia del Consejo Latinoamericano de Escuelas de Administración (Cladea) que atraerá a académicos de toda la región. No obstante, Guillén apunta que siguen siendo necesarias mejoras en la infraestructura hotelera y en las conexiones aéreas. Asimismo, Iquitos y Piura poseen un potencial que debe ser desarrollado, con una necesidad de espacios adecuados para eventos de mayor tamaño, mientras que Regalado considera que Trujillo podría ser una opción solo si se logran superar los problemas de inseguridad.
En América Latina, el mercado de turismo de negocios está valorado en US$ 47.600 millones en 2023 y podría crecer a US$ 82.900 millones hacia 2032, según IMARC Group. Sin embargo, Perú enfrenta una competencia significativa de otros países de la región que están desarrollando su oferta de turismo MICE, como Brasil, México y Colombia, que cuentan con centros de convenciones más grandes y mejor infraestructura. Aun así, Villarroel indica que el crecimiento de la demanda de viajeros de negocios presenta un futuro prometedor para Perú en este segmento.
A favor de Perú, destacan varias ventajas, como la mejorada infraestructura de transporte, incluida la futura Ciudad Aeropuerto Jorge Chávez, que podrá recibir hasta 40 millones de pasajeros al año, y el megapuerto de Chancay, que aspira a posicionarse como un hub regional. Regalado también enfatiza la importancia de contar con profesionales y espacios capaces de albergar megaeventos. Sin embargo, la percepción de seguridad y estabilidad sigue siendo un desafío crítico para el turismo MICE y la atracción de inversiones en el sector. El evento APEC 2024, que reunirá a líderes de 20 economías y a más de 8.000 asistentes internacionales, será una oportunidad clave para posicionar a Perú como un destino global y mejorar su percepción internacional.


