La historia de esta reconocida marca es un testimonio del esfuerzo y la dedicación familiar, así como de la capacidad de adaptación a los cambios del mercado. En los primeros años, la bodega de Erasmo Wong se enfocó en la venta de productos básicos, pero con el tiempo, y gracias al apoyo de su esposa e hijos, se fueron incorporando diversas secciones que incluían embutidos y abarrotes, ampliando así su oferta y atrayendo a un mayor número de clientes.
En 1983, la familia Wong dio un paso audaz al abrir un nuevo local en el Óvalo Gutiérrez, el cual se destacó por su variedad y calidad de productos. Este nuevo establecimiento fue muy bien recibido por el público, lo que motivó a la familia a seguir expandiendo su presencia en el mercado. A principios de la década de los 90, ya contaban con cinco tiendas en funcionamiento, y en 1992, lanzaron su primer supermercado Metro en el distrito de Chorrillos. Este fue un movimiento estratégico que les permitió consolidar aún más su presencia y reconocimiento en el sector.
En la década de 1990, el hijo menor, Erick Wong, decidió involucrarse más activamente en el negocio familiar. Con una visión innovadora, comenzó a importar productos del extranjero, lo que no solo diversificó el inventario de la tienda, sino que también le permitió captar una clientela más amplia. Este impulso hacia la modernización y la calidad en los productos ofrecidos marcó el inicio de una nueva era para la bodega Wong.
La expansión continuó en los años siguientes, con la apertura de nuevas sucursales en varios distritos de Lima, como La Molina y San Borja. La familia Wong logró posicionar su marca no solo en San Isidro, sino en toda la capital, convirtiéndose en un referente de calidad y servicio en el sector retail.
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Sin embargo, un cambio significativo ocurrió entre 2004 y 2006 cuando la marca Wong recibió varios premios Effie por su efectividad en marketing, lo que reafirmó su éxito en el mercado. En 2007, la familia tomó la decisión de vender el 100% de sus acciones al conglomerado chileno Cencosud, por un monto total de 500 millones de dólares. Este movimiento marcó el inicio de una nueva etapa para los supermercados Wong, que continuaron expandiendo su oferta y mejorando sus servicios.
Hoy en día, la cadena cuenta con 19 tiendas en Lima y dos en Trujillo, y ha incorporado un servicio de delivery que les permite atraer a una mayor cantidad de clientes. Desde su modesto inicio en San Isidro hasta convertirse en un ícono del retail peruano, la historia de los supermercados Wong es un ejemplo de perseverancia, innovación y compromiso con la calidad. Sin duda, la marca ha sabido adaptarse a los tiempos y a las demandas del mercado, manteniendo siempre su esencia familiar y su enfoque en el cliente.
Fuente: La República

