Inflación 2025: un cierre por debajo del objetivo
El 2025 marcó un hito relevante para la economía peruana en materia de estabilidad de precios. La inflación general cerró el año en 1,5%, ubicándose cómodamente por debajo del punto medio del rango meta establecido por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que se sitúa en 2%. Este resultado confirma un escenario de inflación controlada, poco habitual en los últimos años y especialmente relevante en un contexto internacional todavía marcado por episodios de volatilidad.
Según el reporte semanal del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank, el desempeño inflacionario del 2025 fue el más bajo registrado desde el año 2017, cuando la inflación anual alcanzó apenas 1,4%. Este comportamiento refuerza la percepción de que la economía peruana ha logrado consolidar un entorno de precios estables, apoyado tanto por factores internos como externos.
El rol de los servicios en la desaceleración inflacionaria
Uno de los elementos centrales para explicar la moderación de la inflación en Perú durante el 2025 fue la evolución de los precios en el sector Servicios. Este rubro representa cerca del 62% de la inflación total, por lo que su desempeño tiene un peso decisivo en el resultado final.
De acuerdo con el análisis de Ricardo Ávila, manager de Economía Monetaria y Mercados Financieros de Scotiabank, la inflación de servicios mostró una clara tendencia descendente a lo largo del año. Pasó de registrar un crecimiento de 2,8% en 2024 a solo 0,9% al cierre del 2025, reflejando una desaceleración significativa.
Esta caída estuvo asociada, principalmente, a la evolución de los precios en sectores específicos que registraron ajustes a la baja, contribuyendo a contener el índice general.
Comunicaciones y servicios básicos: factores clave
Dentro del sector Servicios, dos rubros destacaron por su impacto en la reducción de la inflación. El primero fue el sector Comunicaciones, que se vio favorecido por menores tarifas en los servicios telefónicos. La mayor competencia y los ajustes en los planes comerciales de las operadoras incidieron directamente en la reducción de precios al consumidor.
El segundo rubro relevante fue el de Alojamiento, agua, electricidad y gas. En este caso, el fortalecimiento de condiciones climáticas específicas permitió menores tarifas de electricidad y alojamiento. A ello se sumó la reducción en las tarifas del gas licuado de petróleo (GLP), en línea con la caída del precio internacional del petróleo.
Como resultado, ambos sectores cerraron el año con variaciones negativas en sus precios: -1,5% anual en Comunicaciones y -2,3% anual en el grupo de servicios básicos, cifras que explican buena parte del descenso inflacionario observado en 2025.
Inflación local versus inflación importada
Otro aspecto relevante para comprender el comportamiento de la inflación en Perú es la diferencia entre la inflación local y la inflación importada. Al cierre del 2025, la inflación local se ubicó en 1,9%, por encima de la inflación general. Este dato refleja un comportamiento relativamente sólido de la demanda interna, que continuó ejerciendo presión moderada sobre algunos precios.
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Sin embargo, este efecto fue compensado por la inflación importada, que acumuló una variación anual de -3,6% y se mantuvo en terreno negativo desde mayo de 2025. Este fenómeno ayudó a equilibrar el índice general, evitando mayores presiones inflacionarias.
El impacto de los commodities en los precios
La inflación importada negativa estuvo explicada, en gran medida, por la evolución de los precios internacionales de los commodities. Durante el 2025, el precio del petróleo registró una caída cercana al 20%, lo que tuvo un efecto directo en los costos de transporte y energía.
A ello se sumó la reducción en los precios de algunos productos agrícolas relevantes, como el trigo y el maíz, que retrocedieron aproximadamente 8% y 4%, respectivamente. Estas bajas contribuyeron a contener los precios de alimentos y otros bienes importados, reforzando el escenario de inflación controlada.
Inflación subyacente: una señal de estabilidad
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía y es considerada un indicador clave de la tendencia de largo plazo, se incrementó en 1,8% durante el 2025. Este resultado se mantiene en línea con el rango meta del BCRP y confirma que las presiones inflacionarias estructurales permanecen acotadas.
Este indicador es especialmente relevante para la política monetaria, ya que permite evaluar si los movimientos de precios responden a factores transitorios o a cambios más persistentes en la economía.
Perspectivas de corto plazo: enero y primeros meses de 2026
De cara al inicio del 2026, los analistas anticipan que la inflación podría registrar cifras negativas en enero, como resultado de una corrección de precios tras las alzas estacionales observadas en diciembre. Bajo este escenario, la inflación anual se mantendría alrededor de 1,5% en los primeros meses del año.
Este comportamiento estacional es habitual en la economía peruana y no implica un deterioro de las condiciones macroeconómicas, sino un ajuste natural del nivel de precios.
El impacto del aumento en la tarifa de agua
Uno de los factores que sí podría ejercer presión sobre la inflación en el corto plazo es el anunciado incremento de 12% en la tarifa de agua para clientes residenciales, aprobado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
Según estimaciones de Scotiabank, este ajuste tendría un impacto aproximado de 0,2 puntos porcentuales en la inflación anual y se reflejaría principalmente en febrero de 2026. Aun así, el efecto sería acotado y no alteraría de manera significativa la trayectoria inflacionaria del año.
Proyecciones de inflación para 2026
Pese a este ajuste puntual, Scotiabank mantiene su proyección de que la inflación minorista en Lima cerrará el 2026 en torno al 2,2%. Durante la primera mitad del año, incluso, se espera que la inflación se mantenga por debajo del punto medio del rango meta del BCRP.
Este escenario sugiere que la política monetaria cuenta con espacio para mantenerse flexible, siempre que no se materialicen shocks externos significativos.
Divergencia de expectativas entre analistas
Las perspectivas inflacionarias para el 2026 muestran una amplia dispersión entre los distintos analistas del mercado. De acuerdo con el consenso recogido por LatinFocus, que agrupa cerca de 40 proyecciones, la inflación esperada se ubica en un rango que va desde 1,9% hasta 2,7%, con una media de 2,2%.
Por su parte, la encuesta de expectativas del Banco Central de Reserva, publicada el 9 de enero, presenta un rango mucho más estrecho, entre 2,1% y 2,2%, lo que refleja una mayor convergencia entre los agentes económicos locales.
Implicancias para la política monetaria
El escenario de inflación controlada ofrece un marco favorable para la conducción de la política monetaria. Con expectativas ancladas y presiones de precios moderadas, el BCRP cuenta con mayor margen para priorizar el crecimiento económico sin comprometer la estabilidad.
No obstante, los analistas advierten que será clave monitorear factores externos, como la evolución de los precios internacionales de la energía, la política monetaria de las principales economías y los riesgos geopolíticos.
Un entorno de precios estables como ventaja competitiva
La inflación en Perú cerró el 2025 en uno de sus niveles más bajos de los últimos años, consolidando al país como una de las economías más estables de la región en términos de precios. Este entorno beneficia tanto a los hogares, al preservar el poder adquisitivo, como a las empresas, al facilitar la planificación y la inversión.
De cara al 2026, las proyecciones apuntan a una inflación moderada y dentro del rango objetivo, reforzando la confianza en el manejo macroeconómico y en la capacidad del país para enfrentar un entorno internacional aún desafiante.
En suma, la estabilidad inflacionaria se perfila como uno de los principales activos de la economía peruana en el corto y mediano plazo, siempre que se mantenga una gestión prudente y se atiendan oportunamente los riesgos emergentes.


