Un análisis de la utilización de estos créditos revela que aproximadamente el 28% de los negocios que accedieron a este tipo de financiamiento lo hicieron con el objetivo de consolidar deudas. Este uso sugiere que muchos emprendedores se encuentran en situaciones financieras complicadas, donde la reestructuración de sus obligaciones se vuelve una necesidad crítica. En contraposición, un 16% de los recursos se asignaron a la financiación de la adquisición de activos fijos. Por otro lado, solo el 56% de los emprendedores utilizó los fondos para aumentar su capital de trabajo, un componente fundamental para la operación cotidiana de cualquier negocio.
Expertos en finanzas y economía han planteado diversas críticas sobre la efectividad del programa Impulso Myperú y su alineación con los objetivos inicialmente previstos. Susana Saldaña, analista del sector, argumenta que la intención original del programa era ofrecer nuevos fondos a las micro y pequeñas empresas, facilitando su reactivación. Sin embargo, su percepción es que el impacto real ha sido limitado y que en muchos casos se ha beneficiado más a las entidades financieras que a los emprendedores mismos. Según Saldaña, la ayuda parece estar enfocándose en ayudar a los bancos a liberar cartera mal colocada, en lugar de inyectar capital fresco a la economía de las pequeñas empresas.
Además, la crítica se centra en la posible desviación de la filosofía del programa, ya que se ha observado que algunos préstamos garantizados han llegado a empresas de mayor tamaño, lo que pone en entredicho la verdadera intención de apoyar a las microempresas. Este desvío plantea cuestionamientos sobre cómo se están distribuyendo los recursos y si el programa realmente está cumpliendo su misión de revitalizar el tejido empresarial más vulnerable del país.
El entorno financiero ha cambiado, y las entidades de crédito están dispuestas a asumir riesgos más altos, ofreciendo ahora préstamos garantizados con tasas de interés más accesibles para los deudores. Esta medida busca facilitar la comprensión de sus obligaciones financieras y mantener condiciones más favorables para el pago. Sin embargo, desde una perspectiva financiera, esto también alivia a las instituciones de la necesidad de aumentar las provisiones por el riesgo de incumplimiento de aquellas empresas que enfrentan dificultades en sus pagos.
El especialista en finanzas, Yang Chang, resalta la importancia del programa para reactivar a las micro y pequeñas empresas. Aun así, subraya que la posibilidad de consolidar deudas es igualmente crucial para aquellos negocios que necesitan reestructurar sus compromisos financieros, ya que muchas veces, el incumplimiento en una entidad afecta no solo a esa entidad, sino también deteriora la calificación crediticia del emprendedor frente a otros bancos.
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Saldaña también ha expresado su preocupación respecto a la asignación de estos préstamos garantizados a empresas medianas y grandes. Para ella, el enfoque debería centrarse exclusivamente en las micro y pequeñas empresas, dado que este fue el espíritu inicial del programa. Ella observa que, si el acceso a estos créditos se amplía a empresas más grandes, los propósitos del programa quedan en entredicho y, además, perjudican a las verdaderas microempresas.
A medida que el entorno económico evoluciona, los profesionales del sector coinciden en la necesidad de una colaboración más estrecha entre las entidades financieras y el Estado para asegurar un apoyo eficaz a las micro y pequeñas empresas. Mientras que el programa Impulso Myperú tiene buenas intenciones, es fundamental que su implementación se ajuste adecuadamente a la realidad del mercado y a las necesidades de los empresarios más pequeños, asegurando así que el soporte financiado realmente contribuya a la reactivación de este vital segmento económico.
Fuente: Infomercado

