El centro comercial Galaxy Plaza, ubicado en el distrito de Chorrillos, Lima, representa un caso paradigmático en el ámbito del comercio peruano. Con una moderna infraestructura de ocho pisos y una oferta diversificada que incluye patios de comida, espacios de entretenimiento y tiendas de diferentes rubros, este centro comercial fue proyectado como un polo de atracción para residentes y visitantes en una de las zonas de mayor crecimiento en Lima Sur. Sin embargo, la realidad que enfrenta hoy en día es muy distinta a las expectativas iniciales, y su historia plantea importantes interrogantes sobre la viabilidad de desarrollar grandes proyectos comerciales en zonas periféricas de la capital peruana.
Desde su inauguración, Galaxy Plaza ha sido considerado por algunos como una oportunidad de inversión debido a sus precios de alquiler competitivos, que oscilan entre S/250 y S/600 mensuales. Estos valores, en comparación con otros centros comerciales en Lima, parecen ofrecer una opción más accesible para emprendedores, pequeñas empresas y familias que buscan opciones de entretenimiento y compras con menores costos. La infraestructura moderna, con amplios pasillos, zonas de estacionamiento gratuito y seguridad en el lugar, parecía ser un buen punto de partida para atraer visitantes y negocios.
No obstante, la experiencia en el terreno revela una historia diferente. Durante una visita reciente, documentada por el creador de contenido SantoBrasa, quedó evidente el nivel de desolación que caracteriza a Galaxy Plaza. En sus pasillos vacíos, solo se percibían algunos empleados de limpieza y un par de personas en los espacios comunes, pero en general, la ausencia de público era abrumadora. En particular, el tercer piso, que alberga el patio de comidas y zonas de juegos infantiles, mostraba un escenario de abandono, con mesas vacías y poca actividad. Esta situación no solo refleja la falta de visitantes, sino también la dificultad para atraer a los arrendatarios que, en un mercado con baja afluencia, ven poca rentabilidad en sus negocios.
A pesar de los precios bajos, que en teoría serían un incentivo para los potenciales inquilinos, la percepción de abandono y la escasa afluencia de público parecen ser obstáculos mayores que el costo del alquiler mismo. La zona en la que se encuentra Galaxy Plaza, aunque en expansión, todavía no ha alcanzado un nivel de desarrollo que garantice un flujo constante de consumidores. Incluso con vigilancia, estacionamiento gratuito y espacios amplios, el centro comercial no ha logrado convertirse en un punto de referencia para los residentes de Chorrillos ni para quienes transitan por la periferia de Lima.
El impacto de la pandemia de COVID-19 en la apertura y crecimiento de Galaxy Plaza fue notable. La crisis sanitaria afectó la economía y modificó los patrones de consumo, dejando a muchas empresas y negocios en una situación precaria. Aunque se han realizado esfuerzos de reactivación, lo cierto es que la afluencia de público sigue siendo insuficiente, y los locales permanecen cerrados o con actividad limitada. La presencia de escaleras vacías, ascensores fuera de servicio y locales desocupados refuerzan la percepción de un proyecto que, pese a su potencial, aún no logra consolidarse.
En contraste, los grandes centros comerciales de Lima, como Jockey Plaza, Real Plaza Puruchuco y Plaza Norte, dominan el mercado gracias a su estratégica ubicación, mayor volumen de visitantes y presencia de cadenas comerciales de renombre. Estos espacios atraen a un público diverso y generan altos niveles de ventas, consolidándose como puntos de referencia en la ciudad. La diferencia con Galaxy Plaza radica en la capacidad de estos centros para captar un flujo constante de consumidores, algo que, en el caso de Galaxy Plaza, todavía resulta un desafío.
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Este fenómeno evidencia la importancia de tener en cuenta no solo la infraestructura y los precios de alquiler, sino también factores como la ubicación, la conectividad y el comportamiento de los consumidores al momento de planificar y desarrollar proyectos comerciales en zonas periféricas. La experiencia del Galaxy Plaza demuestra que una infraestructura moderna y bajos costos no garantizan automáticamente el éxito, si no se consideran aspectos estratégicos relacionados con la atracción de público y la generación de flujo peatonal.
Chorrillos, en plena expansión, ofrece un mercado potencial que aún debe consolidarse. La falta de público en Galaxy Plaza refleja los desafíos de apostar por proyectos en zonas en crecimiento sin una estrategia de integración y promoción adecuada. La gran pregunta que surge es si un centro comercial, por muy moderno y con precios atractivos, podrá sobrevivir y prosperar en un mercado tan competitivo sin lograr captar la atención y el interés del consumidor adecuado. La respuesta, por ahora, sigue siendo un enigma que invita a analizar con mayor profundidad los factores que determinan el éxito o fracaso de los nuevos desarrollos comerciales en Lima Sur y otras zonas en proceso de expansión.
Fuente: Revista Economía


