En los últimos años, Perú ha experimentado un notable auge en el sector de las cafeterías de especialidad, un fenómeno que refleja una transformación en los hábitos de consumo y en la cultura cafetera del país. Este mercado, aún en proceso de maduración, ha logrado consolidarse gracias a propuestas que priorizan la calidad, trazabilidad y origen del café, posicionándose como un eslabón fundamental en la cadena productiva y de consumo de esta bebida en Perú. A pesar de los desafíos económicos, como el repunte de los precios internacionales del café que presiona los márgenes de ganancia, las empresas han diseñado estrategias innovadoras para mantenerse competitivas y seguir creciendo a nivel nacional.
Las cafeterías de especialidad se diferencian por ofrecer productos con una puntuación mínima de 80 puntos sobre 100, según la Specialty Coffee Association (SCA), y por su compromiso con la trazabilidad del grano, desde el campo hasta la taza. Este enfoque permite a los consumidores conocer el origen del café, apoyar a los caficultores directamente y disfrutar de una experiencia más auténtica y transparente. La tendencia ha cobrado fuerza en Perú, un país que, si bien tiene un consumo per cápita de apenas 1,2 kilos anuales —muy por debajo de países vecinos como Colombia (2,5 kilos) y Brasil (6 kilos)—, muestra un crecimiento en la cultura y el interés por el café de calidad.
El crecimiento de las cafeterías de especialidad en Perú es respaldado por datos de Euromonitor International, que revela un incremento del 11,5% en el número de tiendas especializadas entre 2019 y 2024, alcanzando aproximadamente 321 puntos de venta en 2024. En contraste, el número de cafeterías tradicionales se ha mantenido estable en unas 3,250 unidades, evidenciando que el mercado de la especialidad está ganando terreno entre los consumidores que buscan experiencias más sofisticadas y conscientes. Este auge refleja no solo un interés creciente en la calidad del producto, sino también en la cultura del café, que ha ido permeando en distintos segmentos de la población peruana.
Uno de los factores clave que ha impulsado este boom es la pandemia de COVID-19, que modificó los hábitos de consumo y fortaleció la tendencia de preparar café en casa. Félix Rodríguez, CEO y fundador de Artidoro Rodríguez Café, explica que durante la pandemia, el consumo de café instantáneo disminuyó, mientras que el interés por preparar un café en casa, con instrumentos especializados, aumentó significativamente. La propuesta de su marca, que distribuye en supermercados y cuenta con cafeterías de especialidad en Miraflores y La Mar, se basa en una cadena de valor que abarca desde el campo hasta el consumidor final, con un modelo de negocio que comparte los márgenes de ganancia en toda la cadena. Gracias a esta estrategia, sus ventas han crecido un 25% en los últimos tres años y actualmente es una de las marcas más consumidas en la categoría de café en supermercados.
El crecimiento de las cafeterías de especialidad también se refleja en la diversificación de propuestas y en la expansión geográfica. Un ejemplo destacado es Puku Puku, la única cadena peruana de cafeterías de especialidad, fundada en 2013. Con 12 puntos de venta en todo el país, esta marca ha logrado consolidar su presencia mediante una estrategia de atomización: abrir múltiples locales en zonas cercanas para fortalecer su reconocimiento de marca y garantizar la calidad y estandarización del producto. La firma ha planeado para 2025 la apertura de tres nuevas tiendas en Magdalena, Los Olivos y La Molina, además de la incorporación de locales híbridos que combinan café y servicios bancarios en Cusco y Lima, en alianza con Banco de Crédito del Perú (BCP). También fortalecerá su presencia en la cadena hotelera Casa Andina y en el aeropuerto internacional Jorge Chávez, lo que demuestra su visión de expansión integral.
Otra propuesta que ha tomado fuerza en el mercado peruano es Neira Café Lab, fundada por Harry Neira en 2017. Inspirada en su abuela y en su experiencia en competencias de barismo, la marca ha logrado crecer y diversificarse en un mercado competitivo. Con seis locales en Lima, presencia en playas y en eventos, Neira Café Lab ha desarrollado un modelo rentable con un 90% de café en su oferta y solo un 10% en alimentos. La marca proyecta un crecimiento del 30% en 2025, con la apertura de dos tiendas adicionales y planes de internacionalización en países como México y Estados Unidos. Este plan refleja la confianza en la calidad del concepto peruano y en su potencial global.
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En paralelo, algunas empresas han optado por modificar sus modelos de negocio para adaptarse a nuevos tiempos. Es el caso de D’Sala Caffè, que originalmente contaba con 11 locales en Lima y hoy mantiene cuatro, tras una reestructuración empresarial y un cambio en su enfoque hacia un formato más boutique y especializado. La propietaria, Alessandra Sala, señala que su estrategia ahora se centra en fortalecer la experiencia del cliente y en la especialización en café, en lugar de crecer en número de locales de manera acelerada.
El interés internacional en el café peruano también ha abierto nuevas oportunidades. La cadena brasilera The Coffee, presente en 23 países, ha llegado a Perú de la mano de Crean Investments, que obtuvo la máster franquicia en el país. Con siete tiendas en Lima y planes de expansión, la propuesta de The Coffee se basa en tecnología, autoservicio mediante tablets y un diseño minimalista, todo con café peruano directo de productores locales. Los fundadores estiman que la inversión en montar una tienda se recupera en dos a tres años, con ventas mensuales que oscilan entre S/ 40,000 y S/ 50,000. La estrategia de crecimiento apunta a llegar a 15 tiendas en Perú para 2028, consolidando aún más la presencia del café peruano en el escenario internacional.
En conclusión, el mercado de cafeterías de especialidad en Perú vive un momento de dinamismo y transformación, impulsado por la calidad del producto, la innovación en modelos de negocio y una creciente cultura del café. A pesar de los desafíos económicos y la competencia, las empresas peruanas continúan adaptándose, expandiéndose y proyectando una visión de largo plazo que apunta a posicionar al país como un referente en la escena del café de calidad en América Latina y más allá.
Fuente: Forbes

