Economía peruana mejora sus perspectivas para 2026 gracias al impulso de la inversión privada
La economía peruana muestra señales cada vez más favorables para el segundo semestre de 2026. Un escenario internacional menos tensionado, la recuperación de la confianza empresarial y la mejora de las proyecciones económicas realizadas por el Banco Central de Reserva (BCR) fortalecen las expectativas de crecimiento para el país.
Tras varias semanas marcadas por la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente, el descenso del precio internacional del petróleo ha contribuido a reducir las presiones inflacionarias y mejorar el panorama para las principales economías. En paralelo, Perú registra un entorno de mayor optimismo entre empresarios e inversionistas, factor que impulsa la inversión privada y respalda las perspectivas de expansión del Producto Bruto Interno (PBI).
Aunque persisten riesgos asociados a factores climáticos y a la necesidad de acelerar reformas estructurales, diversos analistas coinciden en que la economía peruana enfrenta uno de sus escenarios más favorables de los últimos años.
El Banco Central mejora sus proyecciones para la economía peruana
Uno de los principales indicadores del cambio de escenario proviene del último Reporte de Inflación del Banco Central de Reserva.
En dicho documento, la autoridad monetaria elevó significativamente su estimación para el crecimiento de la inversión privada durante 2026.
La nueva proyección pasó de 9,5%, estimada en marzo, a 12,5%, reflejando una mayor confianza sobre la evolución de la actividad económica.
Asimismo, el BCR incrementó su previsión de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), que ahora se ubica en 3,4%, por encima del 3,2% previsto anteriormente.
Este ajuste responde al mejor desempeño esperado de diversos sectores productivos y al fortalecimiento del consumo interno.
La inversión privada se consolida como principal motor
El fortalecimiento de la inversión privada constituye uno de los pilares que sostienen las mejores perspectivas para la economía peruana.
Vea también: Tambo inaugura primera tienda sostenible con energía solar
Los proyectos de inversión impulsan la construcción, generan empleo, dinamizan el consumo y fortalecen la actividad empresarial.
El incremento previsto por el Banco Central refleja que el sector privado mantiene expectativas positivas respecto al entorno económico y a las oportunidades de crecimiento para los próximos meses.
Especialistas coinciden en que mantener este dinamismo será fundamental para consolidar una expansión sostenible en el mediano plazo.
Los sectores no primarios liderarán el crecimiento
Las nuevas proyecciones muestran un cambio importante en la composición del crecimiento económico.
El Banco Central elevó su estimación para el PBI no primario, que ahora crecería 4,7%, frente al 4% proyectado anteriormente.
Entre las actividades con mejores perspectivas destacan:
Construcción.
Comercio.
Servicios.
Manufactura.
Este comportamiento evidencia una mayor fortaleza del mercado interno y una recuperación progresiva de sectores vinculados directamente al consumo de los hogares.
Construcción proyecta el mayor dinamismo
Uno de los sectores con mejores expectativas para 2026 es la construcción.
El Banco Central elevó su proyección de crecimiento desde 6% hasta 10%, convirtiéndolo en una de las actividades económicas más dinámicas del año.
Este desempeño estará impulsado por:
Inversión inmobiliaria privada.
Proyectos de infraestructura.
Obras de prevención frente al Fenómeno El Niño.
Reconstrucción de infraestructura pública.
Desarrollo de proyectos comerciales.
El crecimiento del sector tendrá además un efecto multiplicador sobre el empleo y otras actividades vinculadas a la cadena de suministro.
Comercio y servicios mantienen una recuperación sostenida
La mejora en las expectativas también alcanza a dos sectores fundamentales para la economía peruana.
El comercio incrementó su proyección de crecimiento desde 4% hasta 4,5%, mientras que los servicios pasaron de 3,9% a 4,5%.
Estos resultados reflejan una mayor actividad empresarial, un incremento gradual del consumo y mejores condiciones para el desarrollo de negocios orientados al mercado interno.
La manufactura también registró una revisión positiva, elevando su previsión de expansión de 3% a 3,3%.
Las expectativas empresariales vuelven al terreno optimista
Otro indicador que respalda el mejor escenario económico corresponde a las expectativas de los empresarios.
Según la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas elaborada por el Banco Central, todos los indicadores empresariales registraron mejoras durante junio.
Especialmente relevante resulta el indicador sobre la evolución de la economía a tres meses.
Después de ubicarse en terreno pesimista durante abril, este indicador regresó nuevamente a la zona optimista, mostrando una recuperación en la percepción de empresarios e inversionistas.
La confianza constituye un elemento clave para incentivar nuevas inversiones y decisiones de expansión empresarial.
Moody’s destaca un entorno más predecible
La mejora del escenario económico también fue analizada por la agencia internacional Moody’s Ratings.
La clasificadora considera que un entorno macroeconómico más predecible favorece el desarrollo de inversiones y fortalece el perfil crediticio del país.
Asimismo, destaca que una mayor estabilidad contribuye a sostener el crecimiento económico mediante un incremento de la inversión privada y una mayor confianza de los mercados.
Estos factores resultan especialmente relevantes para atraer capitales nacionales e internacionales.
Perú mantiene una posición destacada en América Latina
Las proyecciones regionales muestran que la economía peruana continuará creciendo por encima del promedio latinoamericano.
Con una expansión estimada de 3,4% durante 2026, Perú figura entre las economías con mejor desempeño esperado en la región, solo superado por Paraguay.
Además, las previsiones para 2027 mantienen una trayectoria favorable, lo que refleja expectativas positivas sobre la evolución económica del país en el mediano plazo.
La minería seguirá impulsando el crecimiento
Diversos especialistas consideran que la actividad minera continuará siendo uno de los principales motores económicos durante el segundo semestre.
La demanda internacional de minerales estratégicos permanece elevada debido al avance de:
La inteligencia artificial.
La electrificación.
La transición energética.
La fabricación de baterías.
El desarrollo tecnológico.
Este contexto mantiene altos los precios internacionales de minerales como el cobre, favoreciendo nuevas inversiones y mayores exportaciones.
Infraestructura y asociaciones público-privadas cobrarán protagonismo
Otro de los sectores llamados a impulsar la economía peruana corresponde a la infraestructura.
Los especialistas prevén un mayor dinamismo en proyectos relacionados con:
Carreteras.
Puertos.
Transporte urbano.
Asociaciones Público-Privadas (APP).
Inversión inmobiliaria.
Centros comerciales.
La ejecución de estas obras contribuirá a generar empleo, mejorar la competitividad y fortalecer el crecimiento económico.
El consumo privado continúa recuperándose
El fortalecimiento del mercado laboral también favorece la expansión económica.
La recuperación gradual del empleo formal, el mayor ingreso real de las familias y una inflación controlada impulsan el consumo privado.
Además, la mayor disponibilidad de crédito permite que hogares y empresas incrementen sus niveles de inversión y gasto.
Este comportamiento beneficia especialmente al comercio, los servicios y la manufactura.
El agro y el transporte también aportarán al crecimiento
Además de la minería y la construcción, otros sectores muestran perspectivas positivas.
Entre ellos destacan:
Agroexportación.
Transporte.
Logística.
Servicios empresariales.
La recuperación de estas actividades fortalece la diversificación económica y reduce la dependencia de un número limitado de sectores productivos.
Persisten desafíos estructurales
Pese al escenario favorable, diversos especialistas coinciden en que la economía peruana aún enfrenta importantes desafíos.
Entre ellos destacan:
Destrabar grandes proyectos de inversión.
Modernizar la regulación minera.
Simplificar procesos administrativos.
Incrementar la competitividad.
Reducir la informalidad.
Combatir la inseguridad ciudadana.
Superar estos obstáculos permitiría acelerar el crecimiento económico y fortalecer la capacidad del país para atraer nuevas inversiones.
La infraestructura será clave para el desarrollo
Especialistas también consideran prioritario acelerar la ejecución de proyectos mediante mecanismos como:
Asociaciones Público-Privadas.
Obras por Impuestos.
Inversión pública estratégica.
El fortalecimiento de la infraestructura contribuiría a reducir brechas logísticas, mejorar la productividad y facilitar el crecimiento regional.
Asimismo, permitiría responder con mayor rapidez a fenómenos climáticos como El Niño.
El Fenómeno El Niño representa el principal riesgo
Entre los factores que podrían afectar el desempeño económico destaca la posible ocurrencia del Fenómeno El Niño.
El Banco Central ya incorporó este riesgo dentro de sus proyecciones, especialmente por su impacto potencial sobre:
Pesca.
Agricultura.
Infraestructura.
Transporte.
No obstante, las inversiones destinadas a prevención y reconstrucción también podrían generar un efecto positivo sobre la actividad económica.
Reducir la informalidad sigue siendo una prioridad
El crecimiento económico deberá traducirse en mejoras sociales sostenibles.
Para ello, diversos analistas consideran fundamental impulsar:
Mayor empleo formal.
Acceso al crédito para las mypes.
Simplificación laboral.
Educación técnica.
Capacitación para la empleabilidad.
Estas medidas permitirían reducir las brechas sociales y fortalecer la productividad del país.
Asimismo, facilitarían una distribución más amplia de los beneficios derivados del crecimiento económico.
La economía peruana enfrenta un escenario más favorable
Las perspectivas para la economía peruana muestran un panorama significativamente más optimista que el observado meses atrás. La mejora de las proyecciones del Banco Central, el fortalecimiento de la inversión privada, la recuperación de la confianza empresarial y el buen desempeño esperado de sectores como construcción, comercio, servicios y minería configuran un contexto favorable para el crecimiento durante 2026.
Sin embargo, mantener este impulso requerirá acelerar proyectos estratégicos, fortalecer la infraestructura, promover la formalización y mejorar la competitividad del país. A ello se suma la necesidad de enfrentar riesgos como el Fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana, factores que podrían afectar la inversión y el desarrollo productivo.
Si estas condiciones continúan evolucionando positivamente, la economía peruana no solo consolidará un crecimiento superior al promedio regional, sino que también fortalecerá las bases para un desarrollo más sostenible, con mayor generación de empleo, incremento de la inversión privada y reducción gradual de las brechas sociales.


