Economía peruana en noviembre de 2025: señales de desaceleración y retos hacia el cierre del año
La economía peruana en noviembre de 2025 mostró una clara señal de desaceleración. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Producto Bruto Interno (PBI) creció apenas 1,53% en comparación con el mismo mes de 2024. Este resultado se convirtió en el segundo registro más bajo del año, solo por encima del crecimiento observado en abril, cuando la expansión fue de 1,43%.
Aunque el desempeño mensual estuvo por debajo de las expectativas del mercado, los especialistas coinciden en que el resultado responde, principalmente, al débil comportamiento de los sectores primarios, mientras que las actividades no primarias mantuvieron una evolución más favorable.
Sectores que explican la desaceleración económica
De acuerdo con el informe técnico del INEI, varios sectores clave registraron contracciones en noviembre, lo que terminó arrastrando el crecimiento general de la economía.
Actividades productivas en terreno negativo
Durante el mes analizado, presentaron caídas los siguientes sectores:
- Agropecuario
- Pesca
- Minería e hidrocarburos
- Manufactura
- Telecomunicaciones
- Financiero y seguros
Este desempeño contrastó con el avance de otras actividades vinculadas a servicios y comercio, que ayudaron a amortiguar el impacto negativo de los sectores primarios.
Sectores primarios: la mayor presión sobre el crecimiento
Alonso Macedo, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que la desaceleración de noviembre estuvo directamente relacionada con la fuerte contracción de los sectores primarios, los cuales disminuyeron en conjunto 5,4%.
“El retroceso observado en noviembre es el más pronunciado en sectores primarios desde el año 2020”, señaló el especialista, resaltando la magnitud del impacto en la actividad económica mensual.
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Minería e hidrocarburos: el factor sorpresa
Uno de los sectores que más llamó la atención por su desempeño negativo fue el de minería e hidrocarburos, que registró una caída de 6,47%. Según analistas de Macroconsult, este resultado fue menor al previsto inicialmente por el mercado.
Pamela Bernabé, economista senior de la consultora, explicó que esta contracción respondió a una combinación de problemas operativos y una menor ley del mineral extraído, especialmente en el caso del cobre.
La menor pureza del mineral, sumada a mantenimientos programados, afectó la producción de importantes unidades mineras como:
- Las Bambas
- Quellaveco
- Cerro Verde
- Antamina
“El cobre cayó más de 12%, un nivel comparable al de 2019”, indicó Bernabé, lo que evidencia la magnitud del ajuste en la producción minera durante noviembre.
Pesca y manufactura también en retroceso
El sector pesca fue otro de los rubros que contribuyó al débil desempeño económico. La caída estuvo relacionada con una reducción cercana al 50% en la cuota de la segunda temporada, así como con una demora en el inicio de las actividades extractivas, según explicó Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes).
Esta menor disponibilidad de recursos impactó directamente en la industria manufacturera, que no pudo procesar insumos clave como el concentrado de cobre ni la harina y el aceite de pescado, generando un efecto en cadena sobre la producción industrial.
Agro: efecto estadístico y menor dinamismo
En el caso del sector agropecuario, la caída estuvo influenciada por una alta base de comparación en 2024, especialmente en productos como el arándano, que había registrado un desempeño excepcional el año previo.
Este efecto estadístico limitó el crecimiento interanual, aun cuando algunos cultivos mantuvieron niveles de producción estables.
Sectores no primarios: un soporte para la economía
A diferencia de los sectores primarios, las actividades no primarias mostraron un comportamiento más favorable. Según estimaciones de Macroconsult, estos sectores habrían crecido alrededor de 3,4% en noviembre frente al mismo mes de 2024.
Este avance estuvo respaldado por:
- Servicios orientados al consumo
- Comercio
- Actividades vinculadas a la recuperación del empleo formal
Gracias a este desempeño, la economía evitó una desaceleración aún más pronunciada.
Balance acumulado del año: crecimiento aún positivo
A pesar del bajo crecimiento de noviembre, el PBI peruano acumuló una expansión de 3,39% en los primeros 11 meses de 2025, según cifras oficiales del INEI.
Este resultado refleja una recuperación gradual tras los choques enfrentados en años anteriores, aunque con una dinámica desigual entre sectores productivos.
¿Qué se espera para diciembre?
Los especialistas coinciden en que el resultado de noviembre podría ser transitorio, con una posible mejora hacia el cierre del año.
Minería con señales de recuperación
Alonso Macedo señaló que el sector minero podría mostrar una recuperación en diciembre, sustentada en un aumento de 6,2% en la demanda de electricidad minera, el mayor crecimiento observado en los últimos 16 meses.
No obstante, Pamela Bernabé advirtió que las cifras del sector minero han estado sujetas a revisiones estadísticas, debido a la incorporación de producción ilegal —especialmente de oro— en las cuentas nacionales, lo que introduce cierto grado de cautela en las proyecciones.
Pesca y agro: recuperación parcial
En el caso de la pesca, Franco Saito consideró que el sector podría mostrar una mejora si la temporada se completa, aunque con una cuota inferior a la registrada en 2024.
Para el agro, Bernabé anticipó que diciembre podría presentar nuevamente una variación negativa, influenciada por una base de comparación elevada respecto al mismo mes del año anterior.
Proyección de crecimiento para 2025
Con estos factores sobre la mesa, los analistas estiman que la economía peruana cerraría el 2025 con un crecimiento cercano al 3,3%, cifra inferior a la proyección del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que apuntaba a un avance de 3,5%.
Esta diferencia refleja los desafíos estructurales que aún enfrenta el país, especialmente en sectores clave como minería, pesca y agroindustria.
Empleo: señales positivas en Lima Metropolitana
En contraste con el desempeño productivo, el mercado laboral mostró resultados más alentadores durante 2025.
Según el INEI, la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada en Lima Metropolitana creció 3% en comparación con 2024.
Empleo adecuado alcanza niveles históricos
El empleo adecuado —asociado al trabajo formal— llegó a 3 millones 661 mil 500 personas, lo que representó un aumento de 11,9% interanual.
Macedo destacó que la tasa de empleo adecuado en Lima alcanzó 61,3%, el nivel más alto desde 2014, impulsado por la creación de más de 380 mil nuevos empleos.
Ingresos laborales en recuperación
La mejora del empleo formal estuvo acompañada por un aumento de los ingresos. En 2025, el ingreso promedio mensual en Lima Metropolitana fue de S/ 2.220, un 9,1% superior al registrado en 2024.
Descontando la inflación, este incremento equivale a un crecimiento real de 7,5%, la tasa más alta observada desde 2011, según el IPE.
Desafíos persistentes: empleo juvenil y brechas educativas
Pese a los avances, el mercado laboral aún presenta desafíos importantes. Pamela Bernabé advirtió que el empleo formal juvenil no ha logrado recuperar los niveles previos a la pandemia.
De acuerdo con el INEI:
El empleo adecuado para personas de 14 a 24 años fue 24,8% menor que en 2019.
Entre 2019 y 2025, el empleo formal cayó 20,5% entre personas con educación primaria y 4,2% entre quienes tienen educación secundaria.
Franco Saito añadió que el empleo juvenil acumula cuatro años consecutivos de retroceso, lo que plantea un reto estructural para el crecimiento inclusivo.
Una economía que crece, pero con señales de alerta
La economía peruana en noviembre de 2025 dejó en evidencia una desaceleración impulsada por los sectores primarios, especialmente minería y pesca. Sin embargo, el crecimiento acumulado del año, el avance de los sectores no primarios y la mejora del empleo formal ofrecen un balance mixto.
El cierre de 2025 estará marcado por la capacidad del país para consolidar la recuperación productiva, sostener el empleo formal y enfrentar las brechas estructurales que aún persisten, particularmente entre los jóvenes y los trabajadores con menor nivel educativo.


