Economía peruana en febrero 2026: crecimiento impulsado por consumo y empleo
La economía peruana registró un crecimiento de 3.68% en febrero de 2026, superando el desempeño de enero (3.5%) y consolidando una tendencia de expansión moderada. Este resultado estuvo impulsado principalmente por el dinamismo de los sectores vinculados al consumo interno y los servicios, que continúan siendo pilares clave de la recuperación económica.
El escenario refleja una economía que avanza con cierta estabilidad, aunque enfrenta contrastes entre sectores dinámicos y otros que aún presentan debilidad.
Consumo interno: principal motor del crecimiento
El impulso de la economía peruana en febrero de 2026 se explica, en gran medida, por el fortalecimiento de las actividades relacionadas con el consumo.
El PBI no primario —que agrupa sectores como comercio, servicios y construcción— creció 4.8%, superando el 3.8% registrado en enero.
Este avance responde a una mayor demanda interna, impulsada por la mejora en el empleo y el aumento de los ingresos laborales.
Comercio y servicios lideran la expansión
El sector comercio fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento de 6.1%, alcanzando su mejor resultado desde marzo de 2022.
Este desempeño estuvo fuertemente influenciado por el incremento en la venta de vehículos, tanto livianos como pesados, que registraron un alza de 19.7%.
Por su parte, el sector servicios creció 3.3%, superando el 3% observado en enero.
Este crecimiento estuvo asociado a:
Mayor actividad en transporte terrestre y aéreo
Incremento en el consumo en restaurantes
Reactivación de servicios vinculados al turismo
Estos sectores reflejan una recuperación progresiva del gasto de los hogares.
Construcción impulsa la actividad económica
Otro sector clave en el crecimiento de la economía peruana en febrero de 2026 fue la construcción, que registró una expansión de 8.9%.
Este resultado estuvo vinculado principalmente a la ejecución de obras privadas, así como al aumento en el consumo de cemento, que creció 11.6%.
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La inversión en infraestructura y proyectos productivos continúa siendo un factor relevante para dinamizar la economía.
Sectores primarios muestran retrocesos
A pesar del crecimiento general, los sectores primarios presentaron un desempeño negativo en febrero.
La producción primaria cayó 0.5%, afectada principalmente por la contracción del sector hidrocarburos, que retrocedió 9.7%.
Este resultado estuvo asociado a la menor extracción de petróleo crudo, que cayó 24.3%, especialmente en los lotes ubicados en Loreto y Piura.
Asimismo, la producción de gas natural disminuyó 6.2%, mientras que los líquidos de gas retrocedieron 0.5%, debido a una menor actividad en los lotes de Camisea.
Minería y agro con desempeño moderado
El sector minero mostró un crecimiento marginal de 0.1%, muy por debajo del 3.3% registrado en enero.
Aunque la producción de cobre aumentó 2.6%, este avance fue compensado por la caída en la producción de molibdeno, que se redujo 9.6%.
Por su parte, el sector agropecuario creció 0.7%, desacelerándose frente al 4% observado en enero.
Este resultado estuvo influenciado por la caída del subsector agrícola, afectado por condiciones climáticas adversas que impactaron cultivos como la páprika y la uva.
Empleo en Lima: crecimiento con matices
El mercado laboral también mostró señales positivas durante el inicio de 2026.
El empleo en Lima Metropolitana creció 4.7% en el primer trimestre del año, lo que equivale a la creación de más de 253,000 puestos de trabajo en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, este crecimiento presenta matices importantes.
El empleo adecuado aumentó 6.6%, aunque a un ritmo menor que el registrado en 2025, cuando superaba el 10%.
Por otro lado, el subempleo creció 1.1%, marcando su primer incremento en cinco trimestres, lo que refleja una mayor precarización en ciertos segmentos del mercado laboral.
Empleo juvenil: señales de recuperación
Un dato relevante es la recuperación del empleo juvenil.
Durante el primer trimestre de 2026, el empleo entre personas de 14 a 24 años creció 4.6%, registrando su primer resultado positivo tras más de tres años de caídas consecutivas.
No obstante, el nivel de empleo juvenil aún se encuentra por debajo de los registros previos a la pandemia, con una brecha de aproximadamente 185,000 puestos de trabajo.
Ingresos laborales: crecimiento moderado
Los ingresos laborales en Lima Metropolitana también mostraron una tendencia al alza.
El ingreso promedio alcanzó los 2,216 soles, lo que representa un incremento real de 3.3% respecto al año anterior.
Sin embargo, este crecimiento es más moderado en comparación con años anteriores, cuando los ingresos crecían a tasas superiores al 5%.
Esto sugiere que, si bien hay una mejora en el poder adquisitivo, el ritmo de recuperación se está desacelerando.
Factores de riesgo: impacto en marzo
A pesar del buen desempeño en febrero, los indicadores sugieren un panorama más complejo para marzo.
Uno de los principales factores fue la interrupción en la producción de gas natural debido a la rotura del gasoducto de Camisea.
Durante las primeras semanas del mes, la producción fue prácticamente nula, lo que generó una caída significativa en el sector hidrocarburos.
Se estima que este incidente habría restado alrededor de 1.5 puntos porcentuales al crecimiento del PBI de marzo.
Señales de desaceleración en el consumo
Otros indicadores también apuntan a una moderación en la actividad económica.
La demanda de electricidad creció 2% en marzo, por debajo del 3.1% registrado en febrero.
Además, el índice de consumo basado en Big Data mostró una desaceleración, pasando de un crecimiento de 18.7% en febrero a 13.2% en marzo.
Esta caída estuvo asociada a un menor dinamismo en sectores como turismo y comercio minorista.
Riesgos locales e internacionales
De cara a los próximos meses, la economía peruana enfrenta diversos riesgos.
A nivel local, la incertidumbre política vinculada al proceso electoral podría afectar las decisiones de inversión y consumo.
En el ámbito internacional, factores como conflictos geopolíticos y el aumento en los precios de los combustibles podrían presionar la inflación, que ya alcanzó 3.8% en marzo.
Estos elementos podrían limitar el crecimiento económico en el corto plazo.
Perspectivas para la economía peruana
A pesar de los desafíos, el desempeño de febrero muestra que la economía peruana mantiene una base sólida, apoyada en el consumo interno, el empleo y la inversión privada.
Si estos motores logran sostener su dinamismo, es posible que el país continúe registrando tasas de crecimiento moderadas durante el resto del año.
Sin embargo, será clave monitorear la evolución de los sectores primarios y el contexto externo, que podrían influir significativamente en el desempeño económico.
Crecimiento con bases internas, pero con riesgos
El crecimiento de la economía peruana en febrero de 2026 refleja un equilibrio entre impulso interno y debilidades estructurales.
Mientras los sectores vinculados al consumo muestran fortaleza, los sectores primarios evidencian fragilidad, lo que genera un escenario mixto.
El reto será consolidar el crecimiento, mejorar la calidad del empleo y reducir la vulnerabilidad frente a factores externos.
Fuente: Andina



