«Digitalización para mejorar la calidad de vida en las ciudades de Perú», es el tema que nos comparte Jeanpierre Mendoza, consultor senior de Smart Cities & Mobility de SONDA.
Nuestra región avanza decididamente hacia una era donde la digitalización se erige como un pilar fundamental para la modernización económica y la mejora tangible de la calidad de vida de sus habitantes. Según información de la OCDE, CAF y CEPAL, se estima que el ecosistema digital podría añadir hasta 1.4 billones de dólares al PIB regional para el 2030 a través del impulso de la productividad y crecimiento inclusivo en la región.
En Perú, existen aún procesos que son sinónimo de burocracia y largas esperas que pueden agilizarse gracias a plataformas digitales que permiten desde gestionar atención médica y seguridad de forma más eficiente, democratizando su acceso con mayor transparencia.
Uno de los sectores que genera el mayor impacto en la calidad de vida es la salud. En una región con geografías complejas y desigualdades en el acceso a especialistas, soluciones como la telemedicina y las fichas clínicas electrónicas interoperables están derribando barreras entre el sistema público y el ecosistema privado. Esto abrió la posibilidad de acceder al historial médico desde cualquier punto de la red asistencial, implementar sistemas de alerta temprana para epidemias, así como la prevención de fraudes a través del uso de IA; avances que se reflejan directamente en la oportunidad de una cobertura sanitaria más universal. En Latinoamérica, países como Chile, Colombia y México ya cuentan con un sistema digitalizado.
La seguridad es una terrible realidad en nuestro país, donde la implementación de una red de cámaras con inteligencia artificial, botones de pánico conectados, y la optimización de rutas para servicios de emergencia fortalecerían la lucha contra la delincuencia. Este escenario se dio en Uruguay, donde luego de la implementación de un sistema de videovigilancia integrado, las tasas de hurtos (sin violencia) y robos (con violencia) disminuyeron en un 75 % y 80 %, respectivamente.
Del mismo modo, tecnologías aplicadas a una gestión eficiente de recursos como los de alumbrado van creando ciudades más seguras y ecoeficientes. Por ejemplo, una red de alumbrado público inteligente puede ahorrar hasta un 40% de energía frente a la iluminación tradicional, mitigando considerablemente la huella de carbono de una ciudad.
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La digitalización de los servicios públicos no debe ser entendida como una meta en sí misma, sino como un medio para construir ciudades más habitables, resilientes y justas. La clave está en desarrollar soluciones sostenibles, adaptadas al contexto local y centradas en las personas. En un país como el Perú, con profundas desigualdades y una geografía desafiante, la tecnología tiene el potencial de ser un gran habilitador si se implementa con visión y compromiso.
Transformar nuestras ciudades es posible, pero requiere decisiones valientes, colaboración entre sectores y una mirada de largo plazo que priorice el bienestar de todos los ciudadanos.

