La situación económica ha presentado un contraste notable con los años posteriores a 2020, donde las tasas de inflación experimentaron un aumento considerable que impactó negativamente en la economía de las familias peruanas. En 2021, por ejemplo, la inflación se disparó a un alarmante 6,21%, superando el rango meta del BCRP, que oscila entre el 1% y el 3%. Esta escalada en los precios fue impulsada por las consecuencias económicas de la pandemia de Covid-19. En 2022, la situación se agravó aún más, con un incremento de la inflación que alcanzó el 8,48%, mientras que en 2023, si bien la inflación comenzó a descender, cerró en un 3,24%, todavía fuera de los parámetros establecidos por el BCRP.
En una entrevista con el diario La República, el economista Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, destacó que desde la mitad de 2024 se había anticipado que la inflación podría cerrar dentro del rango meta. Según Odar, este resultado es positivo porque indica que la economía peruana ha normalizado su comportamiento inflacionario, a diferencia de lo que se observa en varias naciones alrededor del mundo, incluyendo países europeos y Estados Unidos, donde las tasas de inflación se mantienen por encima de las metas de sus respectivos bancos centrales, con cifras de 2,3% y 2,7%, respectivamente.
Este descenso en la inflación durante 2024 se vio favorecido por una moderación en la tasa de interés, influenciada por la estrategia cautelosa de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos. Esta situación llevó al BCRP a optar por no realizar recortes más agresivos de las tasas de interés, con el objetivo de evitar una presión al alza en el tipo de cambio. A finales de diciembre de 2024, la autoridad monetaria decidió mantener la tasa de interés en un 5,0%, lo que refleja su compromiso por controlar la inflación.
Los problemas inflacionarios que afectaron al país en los años 2021 y 2022, así como en parte de 2023, fueron causados por diversos factores que impactaron la producción agrícola, pesquera y comercial. Sin embargo, con la corrección de estos problemas, se ha observado una tendencia a la baja en la inflación. Aunque los precios continúan aumentando, la velocidad de este incremento se ha moderado, lo que ha permitido al BCRP recuperar el control sobre la inflación.
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El economista Luis Arias Minaya también resaltó el papel crucial de la política monetaria del BCRP, que ha logrado mantener la inflación en el rango meta durante nueve meses consecutivos, un logro destacado en el contexto económico actual. Durante 2024, los precios al consumidor se vieron influenciados por incrementos en servicios como restaurantes, pasajes de taxis, y tarifas de universidades privadas, así como en el gas doméstico y el agua potable. Sin embargo, estas alzas han sido contrarrestadas por la reducción de precios en productos como huevos, papa amarilla, choclo, palta y mango.
En cuanto a las proyecciones para el año 2025, el BCRP anticipa que la tasa de inflación se mantendrá en torno al 2,0%. Juan Carlos Odar enfatiza que, a pesar de la existencia de riesgos que podrían desencadenar aumentos en los precios, no se prevé que haya una presión significativa que lleve la inflación a niveles más altos. Algunos factores a tener en cuenta incluyen posibles incrementos en los precios de los combustibles o en productos agrícolas importados. Aunque el panorama puede estar influido por las políticas proteccionistas que podría implementar el expresidente Donald Trump, todo indica que la inflación permanecerá dentro del rango meta establecido, con un posible riesgo de alcanzar hasta el 2,5%. Sin embargo, no se vislumbran elementos que compliquen esta estabilización económica.
Fuente: La República

