Perú enfrenta una situación económica compleja en un contexto de precios internacionales favorables, un escenario que, según expertos, el país no ha sabido aprovechar de manera efectiva para impulsar un crecimiento sostenido. La agencia calificadora Moody’s ha señalado que, pese a estar en el ciclo más favorable de precios de los últimos 70 años, la economía peruana solo ha logrado un crecimiento del 3.1% en 2024, muy por debajo del potencial estimado en un 5%. Este desacierto refleja una serie de desafíos estructurales y de gestión que el país necesita abordar con urgencia para aprovechar mejor su bonanza externa y garantizar un desarrollo más equilibrado y duradero.
Durante el evento Moody’s Inside LatAm: Perú 2025, Jaime Reusche, vicepresidente del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s, remarcó que entre 2010 y 2017 Perú lideró el crecimiento en la región, incluso en un contexto internacional adverso. Sin embargo, en los últimos años, su desempeño se ha estancado y ahora se asemeja más al promedio latinoamericano, evidenciando una pérdida de dinamismo económico. La causa principal parece estar relacionada con la baja inversión privada, que en 2023 cayó un 7.2%, y en 2024 apenas creció un 2.6%, cifras insuficientes para sostener un crecimiento robusto.
Por otro lado, Perú ha logrado mantener un superávit en cuenta corriente gracias al auge de las exportaciones de cobre, oro y arándanos. Esta situación ha permitido que el país tenga disponibilidad de dólares y estabilidad cambiaria, aspectos positivos en medio de un escenario internacional volátil. Sin embargo, esta bonanza externa no se ha traducido en mejoras internas significativas. La inversión privada, que suele ser un motor clave para el crecimiento económico, ha mostrado signos de debilitamiento, y además, en 2024, Perú cerró con un déficit fiscal del 3.6% del PBI, el nivel más alto desde 1998. Moody’s calificó este resultado como “atípico” dada la alta cotización de los productos de exportación, pero advirtió que el país necesita tomar medidas para corregir esa tendencia.
El bajo nivel de deuda pública, que representa aproximadamente el 32.5% del PBI, continúa siendo uno de los mayores activos de Perú, brindando un margen de maniobra fiscal y atrayendo confianza internacional, con un riesgo país aún inferior al de países vecinos como Chile, Colombia y Brasil. Sin embargo, Reusche enfatizó que los desafíos principales para el próximo gobierno serán enfrentar la inseguridad ciudadana, reducir el déficit fiscal y recuperar la confianza del sector privado para reactivar la inversión y el crecimiento.
Además, expertos como el exministro Alfredo Thorne han advertido que el Ministerio de Economía y Finanzas ha perdido parte de la profesionalización y capacidad de gestión que tenía en 2016, lo que limita su capacidad para implementar políticas efectivas. Entre las medidas recomendadas están fortalecer el servicio civil, reactivar la minería formal y mejorar el control del gasto público para evitar el aumento del déficit fiscal.
Vea también: Empresas peruanas pierden S/6,000 millones al año por feriados nacionales y proponen cambios
Una de las polémicas en la agenda económica actual es la Ley Chlimper 2.0, que propone reducir la tasa del impuesto a la renta de las agroexportadoras del 29.5% al 15%. Reusche expresó que esta medida, aunque debatible, es poco justificada en el corto plazo, ya que el sector agroexportador peruano ya es altamente competitivo a nivel global. La rebaja tributaria implicará una pérdida de ingresos fiscales inmediatos, pero se espera que en el largo plazo genere más empleo y mayor recaudación, aunque muchos analistas consideran que el costo fiscal puede ser alto y que la medida no necesariamente traducirá en beneficios equitativos para todo el sector.
En resumen, Perú cuenta con un escenario externo favorable y una serie de recursos, pero enfrenta retos internos que limitan su crecimiento. La oportunidad de aprovechar el ciclo de precios internacionales está siendo desaprovechada, y será crucial que las futuras autoridades implementen reformas estructurales, fortalezcan sus instituciones y gestionen eficientemente sus recursos para transformar esta bonanza en un crecimiento sostenido y equitativo para toda la población.
Fuente: Infomercado


