La Cifabol ha señalado que uno de los factores que contribuyen a este auge en el mercado negro de medicamentos es la crítica escasez de dólares en el país. Esta situación económica ha llevado a muchos consumidores bolivianos a dirigirse involuntariamente hacia productos que se ofrecen en el mercado informal, donde los precios suelen ser notablemente más bajos en comparación con los productos regulados y autorizados. Sin embargo, este ahorro a corto plazo trae consigo riesgos importantes, ya que muchos de estos medicamentos no cuentan con un registro sanitario adecuado, lo que puede poner en grave peligro la salud de quienes los consumen.
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Las informaciones proporcionadas por Cifabol indican que, especialmente en el primer trimestre de 2024, el contrabando ha crecido en magnitudes alarmantes, con un flujo significativo de medicamentos que entra al país desde Santa Cruz, procedente de Brasil, así como desde Perú hacia otras localidades bolivianas. Esta tendencia ha planteado serias preocupaciones sobre la integridad del sistema de salud nacional y sobre la seguridad de los pacientes.
Josip Lino, gerente de Cifabol, ha expresado su inquietud en reuniones mantenidas con representantes del Gobierno nacional, donde han manifestado la urgencia de abordar la cuestión del contrabando de medicamentos. Lino enfatiza que, en momentos de pandemia, endemia y crisis de suministro, son los sectores ilegales quienes se aprovechan de la vulnerabilidad del sistema, ofreciendo productos que pueden ser no solo falsificados, sino también adulterados, lo cual constituye un enorme riesgo para la población.
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Según cifras reveladas por la Cifabol, el contrabando de medicamentos representaba aproximadamente el 20% del total del mercado farmacéutico el año anterior, pero en la actualidad, esa cifra ha mostrado un inexorable aumento, sobre todo en categorías de medicamentos como antigripales, antipiréticos y productos digestivos. Es fundamental destacar que aunque el mercado informal pueda ofrecer precios competitivos, estos medicamentos carecen del respaldo necesario en lo que respecta a calidad, seguridad y eficacia, lo que podría resultar en efectos adversos para la salud pública. Por lo tanto, es crucial que las autoridades y la población tomen conciencia de los riesgos implicados en el consumo de medicamentos de procedencia desconocida y que se implementen estrategias efectivas para combatir el contrabando y proteger la salud de todos los bolivianos.
