Esta decisión ya había sido prevista por bancos tanto locales como extranjeros, que tomaban en cuenta la disminución de la inflación y los indicadores económicos en el país que aún se mantienen débiles.
El BCRP destacó que la tasa de inflación anual se redujo del 2.1% en julio al 2% en agosto, situándose en el centro de la meta, mientras que la inflación subyacente (sin alimentos ni energía) también bajó del 3% en julio al 2.8% en agosto, dentro de los límites establecidos.
Hasta julio, la inflación subyacente era un obstáculo para que el BCRP pudiera implementar recortes en su tasa de interés de manera más decidida, ya que esta no lograba volver a la meta. Ahora que este factor ya no representa un problema, la autoridad monetaria continuó con los recortes, pero hizo un importante matiz: “Esta decisión (la de septiembre) no necesariamente indica que habrá reducciones continuas en la tasa de interés”.
Según Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, la baja en la tasa responde a un contexto inflacionario favorable, con el índice de precios alineado con las metas de política monetaria. “Con la inflación controlada y expectativas de que se mantendrá dentro de la meta, el Banco Central considera que tiene margen para normalizar su política monetaria, la cual aún es contractiva. Reconoce que no se requiere mantener una política restrictiva, ya que la economía aún no se ha recuperado completamente”, explica.
Además, Perea señala que, aunque la principal misión del BCRP es garantizar la estabilidad de precios, sus acciones también pueden contribuir a estabilizar la economía, lo cual es un objetivo deseable.
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El comentario de la autoridad monetaria sobre que la decisión de septiembre no implica necesariamente recortes sucesivos busca dejar claro al mercado que las futuras decisiones se tomarán de manera individual, evaluando los datos económicos que surjan sin establecer un sesgo anticipado. Esto se realiza con el objetivo de evitar expectativas de recortes drásticos que podrían afectar la volatilidad del mercado cambiario.
La tasa del BCRP ahora es más baja que la de la Reserva Federal de Estados Unidos (5.50%), una situación inusual que no se veía desde 2007. Históricamente, entre junio de 2005 y agosto de 2007, Perú mantuvo un diferencial negativo con la Fed, pero el contexto era diferente debido al auge de las materias primas que trajo consigo una notable entrada de capitales y apreciación de la moneda local, según Scotiabank. En la actualidad, se observa una inflación controlada y una economía que está comenzando a recuperarse después de un crecimiento del 2.5% en el primer trimestre tras una contracción del 0.6% en 2023. Por lo tanto, el diferencial de tasas con la Fed se convierte en un aspecto relevante para el BCRP.
Los movimientos de política monetaria en la región suelen estar influenciados por la evolución de la inflación local y global, al tiempo que se consideran las decisiones de la Fed, ya que el diferencial de tasas puede impactar el tipo de cambio y la salida de capitales. Scotiabank recalca que no es común que este tipo de diferenciales negativos se mantenga en la región.
Se espera que la diferencia entre las tasas en Perú y EE.UU. se mantenga por poco tiempo, ya que se prevé que la Fed reduzca su tasa a 5.25% el 18 de septiembre, alineándola con la del BCRP, según Perea. Dado que estas reducciones estaban ampliamente anticipadas, es poco probable que causen perturbaciones significativas en el tipo de cambio.
Desde finales de agosto, cuando ambas tasas se estaban igualando, el dólar comenzó a apreciarse, superando los S/ 3.81, aunque luego retrocedió a S/ 3.77. Sin embargo, algunos ejecutivos del sector bancario apuntan a que persisten presiones sobre el tipo de cambio.
Con tasas de interés similares en soles y dólares, los inversores podrían optar por activos denominados en dólares, que presentan menor riesgo, lo que podría ejercer presiones a la baja sobre el sol frente a la moneda estadounidense, como señala Carlos Prieto, gerente de estudios económicos del BCP. Tras la decisión del BCRP, Mauricio Guzmán de Sura Investments expresó: “Nos mantenemos pesimistas respecto al sol debido a la reducción del diferencial de tasas con la Fed, lo que limita su capacidad de apreciación”.
Fuente: Gestion

