¿Riesgo de fuga de inversiones en México? La Asociación Mexicana de Energía Eólica (Amdee) lanzó una advertencia: si no se incrementa la capacidad energética con fuentes renovables, muchas empresas que están llegando a México por el fenómeno de relocalización de cadenas de valor o «nearshoring» podrían abandonar el país.
Gerardo Pérez Guerra, presidente de la Amdee, mencionó que la demanda máxima de electricidad en el país ha crecido un 9.2%, un aumento sin precedentes que exige soluciones urgentes.
Retos técnicos y regulatorios: este crecimiento exponencial presenta desafíos en generación, transmisión y distribución, áreas que son monopolio del Estado. A esto se suman más de 35 proyectos de energía renovable detenidos por regulaciones y la política energética actual, que prioriza a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Pérez Guerra lamentó que se ha perdido tiempo valioso al frenar el desarrollo de proyectos eólicos. 28 proyectos de generación de energía eólica con más de 5.000 MW están en pausa, mientras que otros 4 proyectos esperan iniciar operaciones en los próximos meses.
Las empresas están listas para invertir, pero necesitan condiciones favorables: la incertidumbre regulatoria y la limitación a la participación privada en el sector energético (46% máximo) dificultan la toma de decisiones y la concreción de inversiones.
¿Riesgo de fuga de inversiones en México?
Vea también: Robo de mercancías en México: Abarrotes y equipo pesado encabezan la lista
Consecuencias económicas: cada MW que no entra en operación significa una pérdida de 1 millón de dólares. Además, se requieren inversiones significativas en líneas de transmisión para fortalecer la infraestructura.
Deuda en materia de transición energética: México tiene un déficit de 40 gigavatios para alcanzar las metas de transición energética. El sector eólico, a pesar de las dificultades, ha contribuido significativamente: ha invertido más de 13.000 millones de dólares en 71 parques eólicos, generando el 5.98% de la energía eléctrica del país en 2023, beneficiando a 12.5 millones de hogares.
Un llamado a la acción: es necesario replantear la política energética y crear un marco regulatorio que impulse la inversión en fuentes renovables. El futuro de la energía en México, y la competitividad del país en el contexto del «nearshoring», dependen de ello.
