En el escenario económico actual, marcado por el fenómeno del nearshoring y la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, la logística en México ha dejado de ser una función operativa para convertirse en un activo estratégico de competitividad nacional. La concentración de operaciones en nodos específicos del país no es producto del azar, sino de una combinación de infraestructura robusta, conectividad transfronteriza y especialización industrial que dicta el ritmo de la economía mexicana.
El mapa del poder logístico: Concentración y especialización
El desarrollo logístico en México se articula principalmente en tres grandes polos que agrupan la mayor densidad de operaciones, cada uno con una vocación económica diferenciada y desafíos particulares:
1. El Cinturón del Norte: La puerta a Norteamérica
Impulsada por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), esta región (que abarca estados como Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas) se consolida como el epicentro de la logística fronteriza. Su competitividad radica en la proximidad a la economía más grande del mundo y en una infraestructura de puentes internacionales y cruces ferroviarios que permite un flujo de mercancías de alta velocidad.
2. El Bajío y la región Centro: El motor industrial
La zona del Bajío (Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Aguascalientes) junto con el Estado de México, representa el corazón de la manufactura y la distribución interna. Su ubicación privilegiada funciona como un eje de interconexión entre el norte y el sur, además de ser el principal centro de consumo del país. Aquí, el sector inmobiliario industrial ha experimentado una demanda sin precedentes para el establecimiento de Centros de Distribución (CEDIS) de última generación.
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3. Los Nodos Portuarios: Las ventanas al comercio global
Puertos como Manzanillo, en el Pacífico, y Veracruz, en el Golfo, son los pulmones por donde respira el comercio exterior. La eficiencia en el manejo de contenedores y la integración con redes ferroviarias interiores son los factores críticos que determinan la competitividad de estas zonas frente a otros puertos regionales.
Regiones que definen el mapa de la logística en México
A pesar del crecimiento, la consolidación logística de estas regiones enfrenta retos estructurales que requieren una planeación estratégica coordinada:
Infraestructura y Conectividad: La necesidad de modernizar tramos carreteros y ampliar la capacidad ferroviaria para reducir cuellos de botella.
Seguridad y Tecnología: La integración de tecnologías de rastreo y ciberseguridad para mitigar los riesgos en el transporte de carga, un factor que impacta directamente en los costos operativos.
Talento Humano: El déficit de capital humano especializado en gestión de cadena de suministro y nuevas tecnologías logísticas.
Hacia un modelo de desarrollo equilibrado
Para que México logre capturar plenamente las oportunidades del comercio global, la estrategia debe trascender la simple concentración. Se requiere una política de desarrollo regional que fomente la creación de corredores logísticos multimodales y que incentive la inversión en zonas con potencial, como el istmo de Tehuantepec, para equilibrar el peso económico del país.
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La competitividad logística de México depende de su capacidad para transformar estas regiones en ecosistemas integrados, donde la infraestructura, el marco legal y la innovación tecnológica converjan para ofrecer una plataforma de clase mundial para el comercio internacional.
Fuente: Thelogisticsworld.com


