Redefiniendo las Clases Sociales en México: Un Nuevo Enfoque del INEGI. En un esfuerzo por reflejar con mayor precisión la realidad socioeconómica del país, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha implementado una actualización en los criterios para definir las clases sociales en México a partir de 2025. Este cambio significativo trasciende la mera consideración del ingreso mensual, incorporando variables cruciales como el acceso a servicios esenciales, las condiciones laborales y la capacidad de acumulación patrimonial.
La nueva clasificación del INEGI establece tres categorías principales basadas en el ingreso mensual:
Clase baja: Ingresos de 11,343 pesos o menos.
Clase media: Ingresos promedio de 20,000 pesos.
Clase alta: Ingresos de 77,975 pesos o más.
Es crucial destacar que la clase media ha experimentado una contracción en su ingreso promedio desde 2020, pasando de 22,297 pesos a 20,000 pesos, un reflejo del impacto económico de la pandemia.
Redefiniendo las Clases Sociales en México
La disparidad salarial se evidencia al comparar el salario mínimo en la Zona Libre de la Frontera Norte (419.8 pesos diarios) con el resto del país (278.80 pesos diarios), lo que se traduce en un ingreso mensual de 8,364 pesos para la mayoría de los mexicanos. Esta cifra plantea interrogantes sobre la capacidad de los hogares para cubrir sus necesidades básicas.
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La Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión (AMAI) propone una clasificación más detallada, que refleja la complejidad de la estructura social mexicana:
Clase alta: Más de 100,000 pesos.
Clase media alta: Entre 45,000 y 50,000 pesos.
Clase media: Entre 30,000 y 40,000 pesos.
Clase media baja: Entre 9,000 y 18,000 pesos.
Clase baja alta: Entre 4,000 y 9,000 pesos.
Clase baja: Menos de 4,000 pesos.
La pertenencia a una clase social implica más que el nivel de ingresos. El INEGI señala que la clase baja enfrenta limitaciones en el acceso a bienes y servicios, como automóviles, televisión de paga y planes de telefonía móvil. En contraste, las clases media y alta disfrutan de mayores recursos y acceso a servicios de calidad, aunque persiste una brecha significativa entre ellas.
El INEGI también considera el tipo de empleo para diferenciar a la población:
Baja-baja: Empleo temporal, desempleo o asistencia social.
Baja-alta: Obreros y campesinos con ingresos cercanos al salario mínimo.
Media-baja: Oficinistas, técnicos y supervisores con ingresos estables.
Media-alta: Profesionales y empresarios con mejores oportunidades.
Alta-baja: Familias con reciente alto poder adquisitivo.
Alta-alta: Riqueza heredada e influencia económica.
Distribución de las Clases Sociales: Un Retrato de la Desigualdad:
Según el INEGI, la distribución de las clases sociales en México es la siguiente:
Clase baja: 56% de la población.
Clase media: 42% de la población.
Clase alta: 2% de la población.
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Estas cifras evidencian los desafíos que enfrenta la mayoría de los mexicanos para mejorar su nivel de vida, a pesar del reciente aumento del salario mínimo.

